Louis Riga (París, Francia, 2005) afronta su llegada al Monbus Obradoiro como una oportunidad para dar un paso adelante en su carrera. Tras seis años en Tenerife, el joven jugador aterriza en Santiago con experiencia en la Liga U y con la ambición de hacerse un hueco en la dinámica del primer equipo. En sus primeras semanas destaca la exigencia de Epi y Martín Guerreiro y todo lo aprendido junto a referentes como Marcelinho Huertas, Aaron Doornekamp o Tim Abromaitis.
¿Cuáles son sus primeras sensaciones en el Obradoiro?
Por ahora me siento cómodo. He podido entrenar con el primer equipo, conocer a nueva gente y, después de seis años en Tenerife, ver algo nuevo me gusta. Santiago es pequeño y aún no he podido visitar mucho, pero lo que he visto es un ambiente diferente al de Tenerife. Es más antiguo, pero la gente es agradable. Por ahora me gustan los dos sitios.
¿Qué diferencias encuentra a nivel de club?
Tenerife es un club que en los últimos cinco años ha seguido creciendo y yo, después de tanto tiempo allí, conocía a mucha gente. Era un ambiente familiar. Aquí todavía no he podido tener ese sentimiento porque soy nuevo, pero me siento bien y creo que en el Obradoiro existe ese deseo de crecer y ser mejor siempre, tanto en el staff como en el equipo. Acaban de subir, pero hay ese sentimiento de querer ganar y estar arriba.
Aterrizando
¿Cómo se forja su llegada?
Mi contrato se había acabado en Tenerife y tenía que buscar algo diferente, un sitio donde tuviese la oportunidad de mostrarme con el ACB y con el U22. Buscaba un club con Liga U porque ahora tiene mucha visibilidad y el Obradoiro me pareció la mejor opción. Además, el entrenador da oportunidades a los jóvenes. He hablado sobre todo con Martín, el entrenador del U22, que me explicó cómo sería la temporada, los entrenamientos y la posibilidad de trabajar también con el primer equipo.
¿Qué le piden Epi y Martín?
Epi, por ser yo el más joven, me pide mucho esfuerzo, intensidad y concentración. Son muchas jugadas y cosas nuevas, pero al final es baloncesto. Me exige en defensa, en ataque, correr y rebotear. Son cosas simples, pero siendo joven tienes que subir el nivel. Martín me pide que ayude al equipo con la experiencia que tuve el año pasado en la Liga U. Es una competición física y también táctica, con canteras de clubes ACB. Tengo que aportar ritmo y físico para que los entrenamientos sean más intensos que los partidos y llegar preparados.
Desde Tenerife
¿Con qué se queda de Txus Vidorreta y de Epi?
Txus tiene ese plus en todo lo táctico. Maneja muy bien el pick and roll, los espacios y las defensas. Es muy estricto, pero cuando lo entiendes son cosas que te ayudan en el juego y en cualquier club al que vayas después. De Epi todavía me cuesta decir algo concreto porque aún no lo conozco lo suficiente.
¿Hasta qué punto le ayudó entrenar con el primer equipo del Tenerife?
Mucho. Durante estos seis años pude ver a Marcelinho Huertas entrenar casi todos los días y aprender de todo lo que hace alrededor del pick and roll y los espacios. También de tiradores como Kyle Guy, David Kramer o Sasu Salin, sobre todo en los apoyos y en cómo tirar más rápido. Con Fran Guerra y Gio Shermadini aprendí a ser más duro y a jugar más fuerte cerca del aro. Pero los que más me ayudaron fueron Aaron Doornekamp y Tim Abromaitis, porque jugaban en una posición similar a la mía. Me ayudaron con el catch and shoot, los espacios, el rebote y a pelear por todo. Son soldados, jugadores fuertes que van a por todo. Cada uno me aportó algo y llego a Santiago con mucha experiencia y muchos consejos.
Aspiraciones
¿Cómo ve la Liga U?
Es muy buena. En Francia ya existía desde hace tiempo una competición para jóvenes, pero lo que hicieron el año pasado con la Liga U fue una experiencia increíble. Los viajes, los partidos cada fin de semana y jugar en ciudades con aficiones de otros equipos hacen que parezca muy profesional, porque lo es. El nivel es alto y jugar contra tanto talento te obliga a querer mejorar cada día. Nosotros lo hicimos bien en el primer año y es algo que voy a recordar siempre. Creo que esta liga va a servir a muchos jugadores por la visibilidad que ofrece y porque puede abrir muchas puertas para el futuro.
¿Se marca como objetivo llegar a la ACB?
Sí. Mi objetivo personal sería estar de forma fija en el grupo. Sé que será complicado porque hay muchos jugadores, pero quiero estar con ellos. Quiero aportar energía en cada entrenamiento y que puedan contar conmigo tanto en los entrenamientos como en los partidos. Al final son profesionales y sé que me va a costar, pero es un step que acabo de dar y no quiero bajar, quiero seguir sumando. Por ahora, en pretemporada no voy mal y quiero seguir creciendo y ayudando al equipo.
¿Cómo se está sintiendo con el primer equipo?
El primer partido no fue el mejor. Jugué con algo de presión porque era una situación nueva, con un juego y compañeros distintos. Intenté hacer todo demasiado rápido y agresivo. Pero cuando entiendes los errores, al siguiente entrenamiento intentas no repetirlos. En el segundo partido estuve más relajado y con más confianza, pude aportar al equipo y anotar. Es un proceso, pero por ahora me siento bien. Tanto el entrenador como los jugadores me dan confianza.
El lado personal
¿Quién es Louis fuera del baloncesto?
Soy un chico al que le gusta descubrir cosas y conocer gente. No tengo miedo de hablar o preguntar. En Santiago intento conocer la ciudad y Galicia, porque me han hablado muy bien de ella. No tengo muchos hobbies, pero me encanta conocer sitios y descubrir España, que no es mi país. Ahora que estoy aquí quiero aprovechar para conocer y vivir.