Juan Bola, nutricionista: “El hígado encebollado, los callos o recetas tradicionales como la tortilla del Sacromonte, elaborada con sesos, son alimentos infravalorados”
El nutricionista Juan Bola reivindica alimentos olvidados y plantea: “El hígado encebollado, los callos o recetas tradicionales como la tortilla del Sacromonte, elaborada con sesos, son alimentos infravalorados”. En su opinión, recuperar esos platos ayuda a diversificar la dieta y rescatar fuentes de nutrientes que la cocina moderna suele despreciar.
Qué dice el nutricionista Juan Bola sobre los alimentos que son infravalorados
Con tanta avalancha de consejos y modas sobre qué conviene comer, sobre todo resulta difícil separar tendencias de recomendaciones con base científica. Bola, técnico en Actividad Física y Deporte, atendió a La Vanguardia y subraya que la alimentación debe evaluarse junto al ejercicio y los hábitos diarios, no en forma aislada.
Para Bola, las vísceras constituyen un grupo injustamente dejado de lado: “Creo que uno de los grupos de alimentos más injustamente infravalorados son las vísceras.” Platos como el hígado encebollado, los callos o el corazón aportan proteínas, hierro y vitaminas que muchas veces reemplazamos por productos industriales menos nutritivos.
“Cuando queremos perder peso, uno de los primeros errores que solemos cometer es tener miedo a la grasa y eliminar los alimentos naturales grasos”, advierte Bola. Añade que las grasas son necesarias para hormonas, membranas y absorber vitaminas A, D, E y K. Además recomienda movilidad diaria y entrenamiento de fuerza para mejorar la salud metabólica.
Respecto a los modismos nutricionales, Bola apunta: “Sinceramente, uno de los alimentos que considero más sobrevalorados actualmente, especialmente viviendo en España, es el aguacate (o palta).” No lo define como malo, pero recuerda que la aceituna y el aceite de oliva virgen extra son pilares locales con evidencia científica contrastada.
Los beneficios de los alimentos que son infravalorados según el nutricionista Juan Bola
También reivindica los curados tradicionales frente a barras y batidos ‘fitness’. Señala que el jamón serrano aporta alrededor de 30 g de proteína por 100 g, y la cecina puede acercarse a 40-50 g. Además trae hierro, zinc y vitamina B12, nutrientes valiosos que facilitan alcanzar las necesidades proteicas sin procesados.
Bola también defiende el huevo: “Uno de los alimentos que considero más injustamente demonizados es el huevo, aunque afortunadamente ese estigma empieza a desaparecer.” Propone recuperar guisos y platos tradicionales —cocido madrileño, callos, casquería— como opciones nutritivas, económicas y sabrosas. Además recuerda que con cantidades moderadas se obtienen proteínas, grasas y micronutrientes que muchos productos industriales no ofrecen.
Para cerrar, su mensaje invita a recuperar la tradición culinaria sin renunciar al ejercicio: volver a la casquería o preferir aceite de oliva complemente una vida más sana. La nota original es de Judit González Pernías para La Vanguardia; aquí se sintetizan las recomendaciones del nutricionista Juan Bola para pensar la dieta de forma integral.