España vivió el pasado 12 de agosto uno de los fenómenos astronómicos más esperados de los últimos años: un eclipse solar total que convirtió durante unos minutos el día en noche y dejó imágenes sorprendentes y situaciones inéditas en distintos lugares dentro y fuera del país. Mientras miles de personas dirigían la mirada hacia el cielo para contemplar cómo la Luna ocultaba por completo el Sol, otro acontecimiento astronómico había tenido lugar horas antes, y mucho más cerca de la Tierra de lo que cabría imaginar.

Un asteroide de unos 10 metros de diámetro, equivalente a un autobús estándar, aunque considerado de tamaño pequeño por los astrónomos, pasó durante la madrugada de ese mismo día a tan solo 14.573 kilómetros de la superficie terrestre, según ha informado el Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC). Bautizado como 2026 PC6, se trata del asteroide que ha registrado el encuentro más cercano con nuestro planeta en lo que va de 2026.

Relativamente cerca de la Tierra

El objeto fue detectado por el sistema de defensa planetaria Atlas-Teide, instalado en el Observatorio del Teide por el IAC y operado en cooperación con la Universidad de Hawái. El telescopio captó el asteroide el 11 de agosto a las 3.30, hora peninsular española, apenas un día antes de su aproximación máxima.

En concreto, el asteroide alcanzó su punto más cercano a la Tierra a la 1.50 de la madrugada del 12 de agosto, cuando se encontraba a 14.573 kilómetros de la superficie, una distancia que equivale a menos de una vigésima parte de la que separa la Tierra de la Luna.

Alta velocidad

A esa distancia, el asteroide llegó incluso a cruzar la órbita de los satélites artificiales geoestacionarios. Durante su máxima aproximación atravesó el cielo a una velocidad superior a los dos grados por minuto, es decir, «en un minuto recorrió la distancia que supondría tener cuatro lunas juntas», aclara el IAC. Este fue un desplazamiento especialmente rápido debido a su proximidad a nuestro planeta. El objeto llegó a alcanzar una magnitud 10, lo que permitió observarlo con pequeños telescopios, aunque únicamente desde el hemisferio sur.

Pese a la proximidad, el asteroide no supuso ningún riesgo de impacto contra la Tierra. El 2026 PC6 continuó su trayectoria prevista y se alejó del planeta sin causar ningún incidente.

La importancia de vigilar el cielo

El descubrimiento pone de manifiesto precisamente la dificultad que entraña detectar este tipo de cuerpos. Javier Licandro, investigador del IAC e investigador principal de Atlas-Teide, señala que «objetos como 2026 PC6 son precisamente el objetivo prioritario del sistema Atlas: descubrir a los cuerpos pequeños, oscuros y veloces que se aproximan mucho a la Tierra y que, por su reducido tamaño, resultan invisibles hasta muy poco antes, o incluso después, de su máxima aproximación».

Aunque un asteroide de las dimensiones de 2026 PC6 se desintegraría en gran parte al atravesar la atmósfera, el IAC advierte de que una entrada a «hipervelocidad» podría generar una potente onda de choque con capacidad para provocar daños. El instituto recuerda como precedente el acontecimiento de Cheliábinsk, ocurrido en Rusia en 2013, cuando un objeto de tamaño similarmente pequeño entró en la atmósfera y produjo importantes daños.

Es por eso que el «2026 PC6 es exactamente la clase de objeto para la que se construyó Atlas-Teide: pequeño, muy cercano y difícil de ver. Haberlo descubierto y haber permitido que la extensa red de telescopios a nivel mundial dedicada a la defensa planetaria siguiera su trayectoria, demuestra que Atlas-Teide cumple la función para la que se diseñó, que no es otra que vigilar el cielo para darnos el aviso más temprano posible ante un posible impacto», señala Licandro.