Es el fichaje del verano. No hay ninguna duda. En un fútbol cada vez más dominado por traspasos desorbitados, cifras ilógicas y jugadores sobrepagados, ha tenido que llegar Pierre-Emerick Aubameyang, a sus 37 años, para recordarnos que todavía hay fe.

Fe en que la edad es solo un número. Fe en que todavía quedan historias capaces de desafiar la lógica del mercado. Y fe, sobre todo, en que el fútbol aún merece la pena. Porque el gabonés se ha propuesto deleitarnos con actuaciones antológicas en su regreso a LaLiga EA Sports, de la mano de un Dépor que pinta muy pero que muy bien.

Está a un nivel superlativo. De cara a puerta, a nivel asociativo y en cuanto a forma física. Y, sobre todo, está comprometido como el que más. «A ver, a Aubameyang no lo voy a descubrir yo. Es una auténtica locura. Me gustaría que le vieseis en el día a día, la implicación que tiene, cómo entrena, no se pierde un entrenamiento, trabaja como el que más…», aseguró Antonio Hidalgo tras su último recital.

Es inevitable

Aurameyang‘ – un mote que le viene como anillo al dedo – decidió el triunfo del Dépor en La Cerámica. En un contexto de lo más exigente, el delantero africano lideró la remontada de los coruñeses frente a un Villarreal que llegó a ponerse 2-1 arriba tras el incomprensible gol en propia del debutante Adama Traoré. «Básicamente«, Auba evitó el ‘tierra, trágame’ del extremo, con quien compartió vestuario en el Barcelona.

Pierre-Emerick Aubameyang sonríe sobre el césped de La Cerámica.

Pierre-Emerick Aubameyang sonríe sobre el césped de La Cerámica. / Fernando Fernandez

Cuatro jornadas, cuatro goles. Y dos asistencias, las repartidas a Luismi y Zakaria anoche. La primera, que supuso el 1-1, fue un pase de exterior que se coló entre las piernas de Logan Costa.

La segunda significó el 2-2. Y, para rematar, selló la remontada tras aprovechar un error del rival en la salida de balón para, con una galopada brutal a campo abierto, definir a las mil maravillas e ilusionar a una afición que ya ve a su EuroDépor cuarto en la tabla.

37 años, recuerden. Es, con permiso de Raphinha, la gran sensación de este inicio de campeonato. Lleva, por cierto, los mismos goles que Kylian Mbappé. Según los datos que aporta ‘MisterChip’, ha marcado en los cuatro primeros partidos ligueros del Deportivo, habiéndolo logrado antes Pahiño (1954-55) y Pandiani (2003-04 y 2004-05).

Los jugadores de otros clubes que lo consiguieron en el siglo XXI son los siguientes: Ibrahimovic (09/10, Barcelona), Cristiano Ronaldo (09/10, Real Madrid), Cesc (11/12, Barcelona), Gerard Moreno (19/20, Villarreal), Iago Aspas (22/23, Celta) y Bellingham (23/24, Real Madrid).

No solo marca, también genera. Con sus movimientos, desmarques de ruptura y habilidad asociativa. Parece que el tiempo no haya pasado para él: está en un estado de forma excepcional.

Nos tiene dando volteretas

Ya lo vaticinó Andrés Onrubia poco después de su fichaje por el Dépor a SPORT: «El Aubameyang de antaño, del Borussia Dortmund, Saint-Étienne o Arsenal, era un delantero que la pedía mucho al pie y cambiaba de ritmo, y el actual es un delantero más maduro. Creo que juega mejor sin balón que con él«.

«Esas rupturas aportan mucho al equipo y es un jugador que por esa inteligencia de juego que ha adquirido le permite ser más dañino en las rupturas al espacio», añadió.

¿Cuántos goles llevaría si, por ejemplo, hubiese fichado por el Barcelona? Lógicamente, nos quedaremos con las ganas de saber la respuesta. Lo cierto es que a los culés gol precisamente no les falta pese a carecer de un ‘9’ puro, pero el gabonés hubiese sido un recurso más que útil. «Habría dado la talla, seguro», opinó Onrubia.

Auba celebra sus goles con volteretas. Pero a quien tiene dando volteretas es a todos nosotros. Especialmente porque el Deportivo pagó calderilla por él: unos 1,5 millones de euros. Una pequeña dosis de justicia poética en un mercado cada vez más inflacionado.