Gabino Diego cumple 60 años y tenemos la extraña sensación de que sigue teniendo treinta y tantos. Desapareció de nuestras pantallas antes de que pudiéramos verle envejecer, cuando su cara conservaba aquella expresión de chico joven al que la vida acaba de sorprender.
Nació en Madrid el 6 de septiembre de 1966 y fue durante los ochenta y los noventa uno de los grandes antihéroes del cine español. No tenía aspecto de galán ni parecía interesado en ello. Su encanto era el desconcierto, la timidez, la ternura, cierta torpeza masculina. Podía ser el joven de «Las bicicletas son para el verano», Gustavete en «¡Ay, Carmela!», Felipe IV en «El rey pasmado» o uno de aquellos españoles increíbles de «Amanece, que no es poco». Ganó un Goya por «¡Ay, Carmela!» y participó en «Belle Époque», ganadora del Oscar a mejor película extranjera.
Santiago Segura junto a Gabino Diego Sony Pictures
Tenía 19 años cuando las malas críticas recibidas tras Las bicicletas son para el verano le hicieron preguntarse si realmente servía para aquello. «Si lo hago tan mal, mejor me dedico a otra cosa», recordó después. Se marchó a Australia. Llegó prácticamente sin saber adónde ir y terminó acogido por Manuel Alonso, un asturiano que distribuía publicaciones como Mundo Obrero y Granma. Años después todavía recibía llamadas desde allí para recordarle que en Australia había gente que le quería.
Regresó y apareció Fernando Fernán Gómez. En «El viaje a ninguna parte» le gritaba, pero detrás de aquellos gritos había una lección de interpretación. «Me empecé a llamar actor después de aquella película», ha contado recientemente. Considera a Fernán Gómez su gran maestro y la persona que más ha influido en su carrera.
Una decisión muy personal
Después llegó prácticamente todo. Carlos Saura, José Luis Cuerda, Imanol Uribe, Fernando Trueba, Santiago Segura… Con su salida, el cine español perdió un rostro imprescindible. No hubo portazo ni comunicado de retirada. Gabino simplemente cambió la cámara por el escenario. Él mismo ha explicado que no echa de menos el cine. De hecho, cuando rodaba fantaseaba con estar recorriendo España con una obra teatral. Y eso es lo que ha hecho. A los 60 sigue de gira, ahora con la comedia de enredo «Pijama para seis». «El teatro es la madre que siempre te acoge», le decía Félix Rotaeta. Ahora, ante la inteligencia artificial, Gabino sospecha que puede terminar siendo el último refugio. Seres humanos de carne y hueso emocionando a otros seres humanos en tiempo real.
Gabino Diego, actor. Jesús G. Feria. La Razón
Fuera del escenario aparece un Gabino bastante menos conocido. Es un melómano formidable (jazz, salsa, música cubana, brasileña, Beatles, Dylan, Coltrane) y posee una importante colección de fotografía, levantada durante años con obras de García-Alix, Cristina García Rodero, Català-Roca, Ramón Masats, Fontcuberta o Elliott Erwitt. El fotógrafo Robert Freeman, autor de algunas de las portadas más famosas de los Beatles, llegó incluso a vivir una temporada en su casa.
Fue padre con Rosa Boladeras en 1996. Y recuerda todavía el consejo que le dio una vez su suegro cuando iba a coger un tren con su hija: podía perderlo todo menos a la niña. El actor que parecía condenado a interpretar eternamente al joven perplejo llega a los 60 tal y como quería, haciendo teatro, lejos del ruido y sin demasiada nostalgia. El antihéroe español se hizo mayor.