Nada menos que 8.000 espléndidas fotografías. Esa es la nueva oferta gráfica del Archivo de la Diputación de Burgos, que acaba de poner al alcance de quien lo desee el Fondo Francisco Soldevila tras un arduo proceso de digitalización.Se trata de una colección fantástica, atesorada durante décadas de pasión por la fotografía de este burgalés inquieto, quien antes de trasladar su residencia a Castellón en la década de los 70 retrató de maravilla la tierra que lo vio nacer. Llegó a ejercer como fotógrafo profesional de los que en aquella época se denominaban ‘sin galería’, es decir, que no tenía estudio ni tienda.Así, suyas son infinidad de fotografías que ilustraron programas de las fiestas de Burgos, así como de libros publicados por la editorial Hijos de Santiago Rodríguez o calendarios para las Cajas de Ahorros de Burgos, carteles del Ministerio de Información y Turismo o testimonio de las expediciones del grupo espeleológico Edelweiss a los principales complejos kársticos de la provincia. Asimismo, entre las imágenes que componen el fondo hay una serie dedicada a Vela Zanetti cuando el artista se hallaba trabajando en los murales de la Diputación.
Sus hijos, responsables de la donación del valioso fondo, siempre han destacado que Soldevila era un «enamorado» del arte de retratar la vida. Iba a todas partes con su cámara. Realizó, especialmente en las décadas de los 50, 60 y primeros 70 miles de fotografías de monumentos de la provincia y de la ciudad de Burgos, pero también instantáneas de sus gentes y de sus tradiciones: un fantástico ejercicio de costumbrismo. La mirada de Soldevila se podría calificar de moderna por cuanto se aleja un tanto de los cánones arquetípicos del momento. Fue en la casa familiar de Capdevila, ubicada en la calle Madrid de la capital, donde se constituyó la Agrupación Fotográfica Burgalesa. La familia Soldevila conservó siempre los negativos, placas y diapositivas que su padre con tanto mimo como celo había guardado de Burgos.Con la mediación del periodista e historiador burgalés Miguel Moreno, amigo de la familia, ese patrimonio visual terminó siendo entregado a la institución provincial, que ahora ha cumplido con su compromiso de poner a disposición de los burgaleses esas joyas.
Siempre han defendido los hijos de Soldevila que éste fue un personaje reconocido durante los años en los que vivió en Burgos, hecho que se confirma con una simple búsqueda en a hemeroteca de este periódico, que recoge noticias como la de una exposición sobre el Camino de Santiago titulada Burgos Jacobeo, realizada en colaboración con otro fotógrafo, José María Lozano, en 1965; la de algún galardón recibido por su trabajo fotográfico, como el que obtuvo a la mejor colección de diapositivas en color en un certamen convocado por la Comisión Provincial de Turismo en 1968; o la que, en 1971, se hace eco de que la Asociación de Fomento de Turismo se hallaba en trance de editar diez mil carteles de la Catedral de Burgos con fotografías de Francisco Soldevila, quien siempre fue un enamorado de la joya del gótico español.