Gaël Monfils está a punto de cerrar una de las carreras más reconocibles del tenis de las últimas dos décadas. A sus 40 años, el francés encara sus últimos torneos antes de colgar la raqueta, pero ya tiene decidido qué hará cuando llegue el momento de decir adiós. Y su próximo destino está muy lejos de una pista de tenis: las finanzas.

El exnúmero 6 del mundo confirmó después de su derrota ante Learner Tien en la segunda ronda del US Open que ya ha firmado para incorporarse a una empresa suiza. “El año que viene inicio un nuevo capítulo. Trabajaré en el mundo de las finanzas. Ya he firmado para trabajar con una empresa suiza”, explicó el francés.

La decisión resulta cuanto menos sorprendente. Monfils ha pasado 22 años como tenista profesional, ha conquistado 13 títulos ATP y acumula 588 victorias en el circuito. Su vida ha girado alrededor de una pista de tenis, pero asegura que su personalidad fuera de ella encaja mucho mejor de lo que podría parecer con un trabajo de oficina. “Creo que deberías preguntarle a mi esposa, te sorprendería”, comentó entre risas al ser preguntado por su futuro. Monfils explicó que su carácter dentro de la pista no refleja exactamente cómo es en su vida cotidiana. “En casa soy un poco más estricto, más serio, completamente diferente. No soy muy flexible. Me gustan las cosas rápidas y soy un poco maniático”, reconoció.

Su llegada al mundo financiero, además, puede tener más sentido del que parece a primera vista. El deporte profesional mueve cantidades enormes de dinero y los tenistas mantienen durante años una red de contactos formada por jugadores, entrenadores, agentes y patrocinadores. Monfils conoce de primera mano ese entorno y, además, seguirá muy cerca del circuito gracias a su esposa, Elina Svitolina, que continúa compitiendo en la WTA.

Precisamente ahí puede estar una de sus grandes bazas. El mundo del deporte se ha convertido en un terreno cada vez más atractivo para la banca privada y la gestión patrimonial. Los deportistas jóvenes comienzan a manejar grandes fortunas a edades muy tempranas y necesitan asesoramiento para gestionar contratos, inversiones y su patrimonio una vez finalizada su carrera.

Monfils conoce ese escenario desde dentro. Ha ganado alrededor de 25 millones de dólares en premios durante su carrera y ha compartido vestuario con varias generaciones de grandes estrellas. Sus antiguos rivales y compañeros pueden convertirse ahora en potenciales clientes o, simplemente, en una red de contactos difícil de igualar desde un despacho.

El francés todavía no ha disputado su último partido y seguirá compitiendo durante las próximas semanas. Pero su siguiente capítulo ya está escrito. Después de miles de horas en una pista, Monfils cambiará la raqueta por una oficina y el circuito ATP por el mundo de las finanzas. Un giro inesperado para un tenista que siempre hizo las cosas a su manera.