Redacción
Un estudio preclínicos apunta que los fármacos agonistas del receptor de GLP-1 podrían retrasar el envejecimiento. La investigación, publicada en Nature, ha evaluado este efecto en ratones hembra, reflejó que aquellos que tomaban estos fármacos para la obesidad vivieron durante más tiempo que otros ratones mayores que no lo tomaban. Además, en este estudio también se vio que este tratamiento ralentizaba diferentes cambios biológicos asociados al envejecimiento.

En concreto, en el estudio se observaron efectos beneficiosos pleiotrópicos de la activación de GLP-1R, entre los que se incluyen un mejor control de la glucosa y el peso, y una menor carga de enfermedad cardiovascular, renal, hepática y neurodegenerativa. En general, administrar este tratamiento mejoró la función fisiológica además de mejorar la esperanza de vida, sin registrarse efectos adversos atribuibles a la semaglutida. De esta manera, los datos sugieren que, aunque se necesitan estudios clínicos a largo plazo, el mecanismo de acción de este tratamiento aliviaría el deterioro asociado al envejecimiento y reproduce los beneficios moleculares y fisiológicos de la restricción calórica.

Con estos resultados en modelos animales, los ensayos clínicos están comenzando a explorar esta posibilidad en humanos. En palabras de Michael Corley, científico especializado en envejecimiento de la Universidad de California en San Diego, en la búsqueda de terapias para la longevidad los agonistas del receptor de GLP-1 se han posicionado entre las alternativas más prometedoras. Además, Corley afirma que, a pesar de ser en animales, se trata de un estudio muy riguroso en el que se ha visto una señal positiva, aunque llama a la cautela exponiendo que podrían pasar años hasta que se demuestre si estos tratamientos pueden prescribirse en humanos con este fin.

Envejecimiento e ingesta de calorías

Previamente se había estudiado en la Universidad de California el papel que podía tener la restricción de calorías en la prolongación de la vida útil en varios animales, entre ellos los ratones. Así, ambos estudios se relacionan ya que los agonista del receptor de GLP-1 activan receptores que contribuyen a disminuir la ingesta de calorías.

Danica Chen, investigadora del centro y su equipo decidieron testar esta hipótesis en ratones hembra sanas de 20 meses de edad -lo que equivaldría a unos 60 años en humanos-. Al tratar a estos sujetos con semaglutida, agonista del receptor de GLP-1, la esperanza de vida fue de 834 días, lo que se traduce en un 12% más que la de los ratones del grupo de control, que vivieron una media de 742 días.

Más allá de la reducción de ingesta de calorías, cabe destacar que los ratones a los que se administró semaglutida también obtuvieron mejores resultados en coordinación, función muscular y metabolismo del azúcar. También se analizaron cambios celulares y moleculares que podrían impulsar el envejecimiento, incluida la inflamación, viendo que se reducían respecto a los ratones no tratados.

Al evaluarse el efecto antienvejecimiento de la reducción de calorías, en aquellos que recibieron agonistas del GLP-1 se vieron mayores beneficios

Aquellos ratones que recibieron semaglutida en este estudio redujeron la ingesta calórica en un 24%. Con el fin de profundizar en el papel de la reducción calórica, se añadió al estudio un tercer grupo sin tratamiento y con un nivel de ingesta que igualaba al de los sujetos que recibían semaglutida. Aunque estos dos grupos mostraron resultados de longevidad similares, aquellos tratados con GLP-1 obtuvieron mejores resultados que los del grupo con dieta, destacando en puntos como la memoria especial. De todo esto se extrae que la semaglutida tiene beneficios adicionales a los propios de la restricción calórica, dado que esta suprime la ingesta de alimentos sin provocar los mismos ritmos metabólicos compensatorios asociados a la alimentación.

Estudios complementarios

El neurocientífico de la Universidad China de Hong Kong, Ho Ko definió estos estudios como altamente complementarios. Por su parte, el equipo que lidera también demostró en ratones macho mayores que dosis bajas de exenatida (otro agonista del GLP-1) ralentizaron cambios asociados al envejecimiento, entre ellos la pérdida de masa muscular.

Con la información recopilada hasta el momento, y dado que los estudios se han realizado en sujetos, por ejemplo, de sexo diferente, los investigadores enfatizan en que estos estudios han de tomarse con prudencia. Además, en el caso de Ko, afirma estar “entusiasmado” aunque plantea que no le entusiasma “la idea de tomar a una población completamente sana, administrarles el fármaco y luego hacerles un seguimiento durante mucho tiempo”. Por ello considera que la opción idónea sería realizar el estudio en aquellos que estén en etapas tempranas de enfermedades relacionadas con la edad.

Otros centros de investigación, como la Facultad de Medicina de la Universidad de Texas en Galveston, han empezado a reclutar participantes para un ensayo clínico que evaluará los posibles efectos antienvejecimiento de tirzapatida, que además de imitar a GLP-1 también lo hace con otra hormona llamada polipéptido inhibidor gástrico.