La llegada de Rayo McQueen al Gran Premio de Italia no es solo un homenaje por los 20 años de Cars. Detrás de la presencia del personaje de Disney y Pixar en el circuito de Monza hay una estrategia comercial que busca unir dos grandes comunidades de consumidores: los aficionados a la Fórmula 1 y las audiencias de una de las franquicias más reconocidas de Pixar.

El crossover se materializa este fin de semana en Monza, donde Rayo McQueen hará una vuelta de honor y el Mercedes-AMG GT 63 PRO, utilizado como Safety Car, lucirá una decoración especial inspirada en Cars. La activación hace parte de la alianza ‘Fuel the Magic’, que Fórmula 1 y Disney extendieron hasta la temporada 2028. 

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El rugido de los motores de la Fórmula 1 se mezclará este fin de semana en Monza con uno de los sonidos más reconocibles de la cultura pop: el de Rayo McQueen. El protagonista de Cars llegará al Gran Premio de Italia como parte de una estrategia comercial que va mucho más allá de una celebración por los 20 años de la película.

Rayo McQueen en la Fórmula 1 Foto:Disney

El personaje de Disney y Pixar tendrá una participación especial en el circuito italiano, donde realizará una vuelta de honor y aparecerá acompañado de una versión tematizada del Mercedes-AMG GT 63 PRO que cumple funciones de Safety Car. El vehículo fue intervenido con elementos visuales inspirados en Cars para crear una experiencia que conecte el universo de la animación con el automovilismo. 

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La activación coincide con el vigésimo aniversario del estreno de Cars y con el llamado ‘Día de Rayo McQueen’, celebrado el 5 de septiembre. Pero el verdadero trasfondo está en el negocio del co-branding: dos marcas globales ponen en común sus audiencias, propiedades intelectuales, plataformas de entretenimiento y canales de comercialización para crear productos y experiencias que puedan venderse y consumirse en diferentes mercados.

La alianza entre Disney y Fórmula 1 comenzó en 2025 bajo el nombre ‘Fuel the Magic’ y, en agosto de este año, ambas compañías anunciaron su extensión hasta 2028. La incorporación de Cars representa además una ampliación del acuerdo, que inicialmente había estado centrado en personajes como Mickey Mouse y sus amigos. 

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El modelo tiene varias fuentes potenciales de monetización. Una de las más visibles es el merchandising. En Monza se comercializa una colección conjunta de Fórmula 1 y Disney Pixar’s Cars que incluye ropa, accesorios, artículos coleccionables y vehículos a escala fabricados por Mattel. La colección comenzó a venderse en agosto y llegó a la tienda oficial de F1 durante el Gran Premio de Italia. 

Ese es precisamente uno de los atractivos del co-branding: el producto deja de ser solamente una camiseta de Fórmula 1 o un juguete de Cars y se convierte en un artículo dirigido simultáneamente a dos comunidades de seguidores.

La estrategia también busca ampliar el mercado de la Fórmula 1. Cars tiene un vínculo particular con las audiencias infantiles y familiares, mientras que la F1 intenta consolidar el crecimiento que ha registrado entre públicos más jóvenes. La propia categoría ha convertido el entretenimiento, el contenido digital, el merchandising y las experiencias presenciales en componentes cada vez más importantes de su estrategia comercial.

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La alianza ya ha tenido activaciones en otros escenarios. ‘Fuel the Magic’ debutó en el Gran Premio de Las Vegas de 2025 y posteriormente llegó al Gran Premio de China de 2026 y a la F1 Academy en Canadá, con experiencias y productos asociados a diferentes personajes de Disney.

Aunque ni Fórmula 1 ni Disney han divulgado públicamente el valor económico del acuerdo, la extensión hasta 2028 evidencia que ambas compañías consideran que existe suficiente valor comercial para mantener la asociación durante varias temporadas.

En ese sentido, Rayo McQueen no está llegando a Monza simplemente para posar junto a los monoplazas. Su aparición forma parte de una estrategia que combina licencias, entretenimiento, comercio electrónico, productos coleccionables, experiencias en los circuitos y generación de contenido.

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La apuesta es clara: convertir la nostalgia de quienes crecieron con Cars en consumo y, al mismo tiempo, utilizar la popularidad de la Fórmula 1 para llevar a Disney y Pixar a nuevos espacios.

En Monza, por unos minutos, el Rayo McQueen ficticio compartirá pista con los autos más rápidos del mundo. Pero detrás de esa imagen también habrá una operación comercial diseñada para demostrar que, cuando dos grandes marcas cruzan sus universos, el negocio puede estar tanto en la pista como en lo que los aficionados compran, comparten y recuerdan después de la carrera.

VALENTINA DELGADILLO ABELLO

Periodista de Portafolio