La noticia llegó como un vendaval en la comunidad oncológica. Apenas siete días después de que la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) autorizara daraxonrasib para el adenocarcinoma pancreático metastásico, un nuevo estudio publicado en The New England Journal of Medicine reveló que el fármaco también ofrece resultados prometedores en pacientes con cáncer de pulmón de células no pequeñas.
Los datos, provenientes de un ensayo fase 1-2 con 136 participantes, mostraron respuestas tumorales que superaron el 30% en todos los grupos de dosis evaluados.
Lo que hace especialmente relevante este hallazgo es el contexto en el que emerge. Ya no se trata de una molécula experimental sin respaldo clínico, sino de una terapia que acaba de obtener validación regulatoria en uno de los cánceres más agresivos y con menor tasa de supervivencia. Como señaló el investigador Eric Topol en su cuenta de X:
«El fármaco recientemente aprobado y muy exitoso contra el cáncer de páncreas también mostró eficacia en un ensayo clínico de fase 1/2 en pacientes con cáncer de pulmón».
El ensayo evaluó a pacientes con cáncer de pulmón no microcítico avanzado o metastásico, todos con mutación RAS y con tratamientos previos. Los investigadores administraron dosis diarias de hasta 300 miligramos y registraron una respuesta objetiva del 31% con 120 miligramos o menos, del 34% entre 160 y 220 miligramos, y del 37% con la dosis más alta.
Kathryn C. Arbour, oncóloga torácica del Memorial Sloan Kettering Cancer Center y autora del estudio, calificó los resultados como «increíblemente prometedores». Según la revista Nature, que cubrió el avance, ya está en marcha un ensayo más amplio que comparará daraxonrasib con quimioterapia estándar, un paso decisivo para determinar si el fármaco puede aspirar a una futura aprobación en esta indicación.
El fármaco recientemente aprobado y muy exitoso contra el cáncer de páncreas también mostró eficacia en un ensayo clínico de fase 1/2 en pacientes con cáncer de pulmón» — (Canva)Efectos adversos y cautela ante los datos
El estudio no ocultó las sombras del tratamiento. El 99% de los pacientes presentó algún evento adverso y el 54% tuvo efectos de grado 3 o superior, entre los que figuraron erupción cutánea, diarrea, náuseas, vómitos y mucositis. También se consignaron cuatro eventos adversos de grado 5, un dato que, según los propios investigadores, obliga a leer los resultados con cautela.
«Recién empezamos a entender los mecanismos por los cuales algunos tumores vuelven a crecer tras una respuesta inicial», admitió Arbour.
Sin embargo, el balance entre eficacia y toxicidad sigue siendo un tema central que los próximos ensayos deberán resolver con mayor precisión.
La aprobación en páncreas cambió las reglas del juego
El pasado 26 de agosto de 2026, la FDA autorizó daraxonrasib, comercializado como Rasonque, para adultos con adenocarcinoma pancreático metastásico que ya habían recibido al menos un tratamiento sistémico.
La decisión se apoyó en un ensayo con 500 adultos que mostró una supervivencia global mediana de 13,2 meses frente a 6,7 meses con quimioterapia estándar, además de una tasa de respuesta objetiva del 33% contra el 11% del grupo control. Ese antecedente cambió por completo el lugar del medicamento en el ecosistema oncológico: ya no es una promesa, es una realidad convalidada. Y el nuevo dato en pulmón aparece justo después de esa validación, lo que explica la atención inmediata que generó.
Una vía molecular que abre la puerta a múltiples tumores
Las proteínas RAS están mutadas en algunos de los cánceres más letales: páncreas, pulmón y colon. Durante años, fueron consideradas «indruggables», es decir, imposibles de atacar con fármacos debido a la complejidad de su estructura molecular.
Daraxonrasib rompió ese paradigma: es un inhibidor oral multiselectivo que actúa como un «pegamento molecular», uniéndose a la ciclofilina A para interferir en la interacción de RAS con otras proteínas asociadas. Ese diseño innovador explica el interés que despertó en la comunidad científica y coloca al fármaco ahora en una etapa de expansión clínica, con estudios en marcha para determinar si su efecto puede confirmarse en otros tumores vinculados con mutaciones de la misma vía.
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