La primera canasta de la pretemporada la hizo Nate Darling, un tipo tranquilo y pausado que trabaja con fuego en la pista. El nuevo escolta … del Surne Bilbao dejó buenas sensaciones en el Polideportivo Emilio Amavisca de Laredo, donde los hombres de negro se impusieron este domingo con solvencia al Alega Cantabria en su primer test veraniego (103-81). El canadiense desplegó un baloncesto vistoso y efectivo –acabó con 22 puntos– que sirvió sobre todo para desatascar al equipo al principio y colocarlo en la rampa de lanzamiento. Una vez que se encendieron todos los motores, con la gente metida en la pizarra y ritmo de juego alto, los bilbaínos soltaron a los cántabros en un segundo cuarto sideral gracias a un parcial de 22-0. A partir de ahí, tocaba probar, ensayar y experimentar porque el partido estaba en el bolsillo desde que Hustak prendió la mecha de la remontada.

Hubo un momento en el calentamiento en el que llegaron a apilarse hasta cuatro balones en la red, incapaz de tragar tanta metralla. Había ganas de empezar a probarse y a rodar, con el inicio de la Liga Endesa programado para dentro de menos de tres semanas. Los hombres de negro se emparejaron con los cántabros en Laredo, un feudo que visitan de forma regular en verano, donde se vieron las caras con un buen equipo. Está hecho para aspirar al play-off de ascenso y entrenado por Lolo Encinas, exmiembro del staff del Surne, quien tiene en sus filas a gente con pasado en la ACB como Miha Lapornik –ex MiB y autor de 21 puntos–, Guillem Ferrando, Diego Alderete y Alex Wintering, además de un francotirador como Kyler Jordan-Jenkins. La película iba de definir roles, encajar piezas, ajustar los mecanismos y, a decir verdad, ganar. Aunque el marcador es irrelevante en este contexto, las victorias siempre alimentan las buenas sensaciones y la confianza. Vaya por delante que interesaba ver a los muchachos nuevos en la oficina como Somogyi, Darling y Vautier, sin olvidar a los Duscak, Ansorregi y Hustak.

Por partes. Darling tiene muñeca y siente el baloncesto, por dónde va el juego, lo interpreta. Combina el perímetro con las penetraciones –solo los árbitros saben por qué le privaron de un bello dos más uno en el primer cuarto– y sabe asociarse con los hombres altos. No es una explosión con el balón en las manos, un estallido de locura, pero entra en la pintura como un cuchillo y rompe las defensas. Hizo 14 puntos en la primera parte con excelentes porcentajes, la punta de lanza bilbaína, un triplazo desde Canadá incluido. Terminó con 22. Duscak, en principio el tercer base, está dotado de fundamentos –bonita canasta al aro pasado–, Ansorregi es brega y físico, el gigantón Hustak se destapó con un par de buenas acciones y dos triples limpios pese a su 2’11 y Vautier será una garantía en la pintura, solo necesita tiempo y aclimatación. Al igual que Somogyi, recién llegado y en proceso de aterrizaje. Las piezas irán encajando en un puzle que debe quedar resuelto en apenas tres semanas, antes de recibir al Manresa.

Rotaciones y ritmo alto

¿Cómo fue el partido? Más o menos de acuerdo con el guion previsto. Los cántabros salieron con ganas de comerse al mundo, con mucha intensidad y decididos a ir al rebote ofensivo como demonios. El Surne Bilbao se lo tomó digamos con más calma, consciente de que los 40 minutos son muy largos y que el calibre de su munición era mucho más grueso que el de su rival. El Alega se puso nueve arriba en el primer cuarto (11-20), con un Jenkins muy acertado y el físico de Nwogobo en la pintura, pero un parcial de 9-1 de los hombres de negro arregló el escenario y anunció lo que llegaría después. Los de Lolo Encinas aguantaron hasta el 31-31, y entonces se perdieron en la avalancha. Un parcial de 22-0 les sepultó, con un inmenso Hlinason –el islandés es el faro que alumbra el camino y todos sus recovecos, autor de 15 puntos y 8 rebotes–, un letal Darling y un Hilliard que clavó dos triples. 51-31 y a los vestuarios, donde apenas hubo charla.

Así que había que seguir más o menos por el mismo camino en la segunda parte sin pasarse de revoluciones ni arriesgar. Jenkins seguía a lo suyo –metió otros dos triples y acabó con 23 puntos– y los hombres de negro controlaban el cotarro. Soltaban y recogían la goma, sin dejar que los cántabros se acercaran demasiado. Se desataron desde la línea mágica con Darling, Hustak, Hilliard y Krampelj, y un Hlinason haciendo daño por dentro. Los vizcaínos jugaban con mucho ritmo, intensos, porque Ponsarnau no paraba de rotar y de esta manera conseguía que la energía no bajara casi nunca. 21 arriba al término del tercer período describía a la perfección lo que ocurría en la pista.

El Surne Bilbao superó con nota su primer compromiso de preparación, en el que ya se pudo ver por dónde irán los tiros y cómo quieren expresarse en la cancha los bilbaínos –ritmo alto, intensidad, muchas posesiones, físico y ataques versátiles–. Quedan aspectos y jugadores por pulir –Somogyi irá creciendo, al igual que Vautier, quien en el partido fue de menos a más–, pero el equipo tiene buena pinta. Por cierto, el choque lo cerró con un triple Ansorregi, un pequeño premio a su trabajo en la cancha. ¿Lo mejor? Sin lesionados, y eso que Frey dio un susto en los segundos finales. En principio, no es nada importante.

Surne Bilbao

Surne Bilbao

103

81

Alega Cantabria

Alega Cantabria

Duscak (2), Darling (22), Font (2), Ansorregi (3) y Vautier (7) –cinco incial–; Frey (10), Normantas (6), Hilliard (9), Petrasek (8), Hustak (10), Krampelj (8), Hlinason (15) y Somogyi (1).

Wintering, Jenkins (23), Seoane, Rodríguez (8) y Nwogbo (6) –cinco inicial–; Ferrando (2), Ostojic (8), Martínez (9), Murphy (4), Lapornik (21), Alderete y Menéndez.

  • Parciales:
    20-21, 31-10 (51-31); 31-30 (82-61) y 21-20 (103-81).

  • Árbitros:
    Quintas, Martínez Praday Caamaño. Sin eliminados.

  • Incidencias:
    Unos 1.000 espectadores en el Polideportivo Emilio Amavisca de Laredo.