Hablar de ‘El Hormiguero’ significa hablar de un programa consagrado en la televisión actual, que este lunes 7 de septiembre arranca su temporada número 21, que se dice pronto. Una de sus señas de identidad son sin duda las hormigas Trancas y Barrancas, que después de 20 años estrenarán brazos y manos.

Llegados a este punto, la idea de unas marionetas debajo de una mesa ya no pilla a nadie por sorpresa, pero detrás de ello se esconde una historia de atrevimiento, a la vez que de evitar la fama a toda costa, según desveló hace unos meses Damián Mollá, la voz de Barrancas, en una entrevista en el programa Lovin You de Onda Cero.

El colaborador y guionista de televisión, que en la época en la que estaba a punto de nacer el programa de entrevistas presentado por Pablo Motos se dedicaba a la radio, aseguró que las hormigas nacieron, en parte, por su timidez: «Me daba vergüenza salir en la tele, ya había visto lo que era la fama yendo con Piedrahita y tal y no me parecía lo más apetecible del mundo».

Por aquel entonces, se propuso la idea de ser unas marionetas con forma de hormigas, pero había cierto temor debido a una propuesta parecida de El Gran Wyoming en TVE que no había tenido éxito: «Tenía una marioneta que era una rata, la rata de Wyoming la llamaban. No funcionó, entonces ya nadie quería marionetas en ningún canal, en ningún programa, pero Pablo lo consiguió y nos consiguió que fuéramos marionetas y la verdad es que yo creo que fue un acierto».

Así, dos décadas y 21 temporadas después, lo que comenzó como un refugio contra la fama y una apuesta arriesgada en un formato en desuso se ha consolidado como un fenómeno televisivo intergeneracional. El estreno de sus nuevos brazos y manos este curso no solo representa un cambio estético, sino la prueba definitiva de que Trancas y Barrancas, y el propio espacio de Pablo Motos, han sabido renovarse sin perder la esencia que los convirtió en historia viva de la televisión.