La enfermedad hemorrágica epizoótica (EHE) es una enfermedad de declaración obligatoria ante la Organización Mundial de Sanidad Animal causada por Orbivirus ruminantium, un virus estrechamente relacionado con el virus de la lengua azul y transmitido por especies del género Culicoides.
En otoño de 2022, el serotipo 8 del virus de la EHE fue detectado por primera vez en España y Europa, afectando a rumiantes domésticos y silvestres. Entre las especies silvestres afectadas, el ciervo o venado (Cervus elaphus) fue la más perjudicada, con casos en los que se observaron signos neurológicos, dificultad respiratoria grave y mortalidad.
Sin embargo, la patogenia del serotipo en esta especie seguía siendo poco conocida. Por ello, el objetivo de un estudio de investigadores españoles fue evaluar el impacto clínico y patológico de la enfermedad hemorrágica epizoótica en ciervos rojos, caracterizando los signos clínicos, las principales lesiones, la distribución del virus en los tejidos y sus células diana.
Para ello, los investigadores recopilaron datos clínicos mediante una encuesta nacional en línea y estudios de brotes en campo. Además, realizaron análisis histopatológicos e inmunohistoquímicos sobre 16 casos confirmados del serotipo 8 de la EHE. Entre los autores del estudio figuran Christian Gortázar, ganador del Premio Investigación en la V edición de los Premios Animal’s Health, y María Ángeles Risalde, Premio Mujer del Año en la misma edición de los galardones de este periódico.
SIGNOS NEUROLÓGICOS, RESPIRATORIOS Y LOCOMOTORES
Entre los signos clínicos observados por los investigadores con mayor frecuencia se encontraron los signos neurológicos, el ptialismo, la cojera y la disnea. Así, durante el brote, la morbilidad media registrada en ciervos en cautividad fue del 6,9%, mientras que la mortalidad media se situó en el 4,9%. La tasa de letalidad de los casos alcanzó el 70,3%, siendo superior en los machos y produciéndose la mortalidad casi exclusivamente en animales adultos.
El examen macroscópico reveló lesiones vasculares y epiteliales extensas, caracterizadas por congestión generalizada, hemorragias focales a multifocales y un marcado edema pulmonar. Estas alteraciones fueron confirmadas mediante el estudio histológico, que mostró un daño celular grave.
Los órganos más afectados fueron el cerebro, los pulmones, el hígado, los riñones y el bazo. En ellos se observaron diferentes alteraciones, entre ellas edema intersticial, vasculitis e infiltración mononuclear con necrosis, además de una marcada depleción linfoide.
En el cerebro, los investigadores identificaron gliosis con satelitosis, mientras que el estudio de la distribución del antígeno del virus de la EHE permitió determinar las principales células en las que se detectaba el virus.
MACRÓFAGOS, CÉLULAS ENDOTELIALES Y EPITELIALES
El antígeno del virus de la EHE se detectó principalmente en macrófagos, células reticulares, células endoteliales y células epiteliales.
De esta manera y según los autores, los resultados proporcionan la primera descripción del impacto clínico y patológico del virus de la enfermedad hemorrágica epizoótica en ciervos, y confirman la elevada susceptibilidad de esta especie al serotipo 8 del mismo.