La erupción el pasado sábado del volcán Anak Krakatoa, en Indonesia, ha desatado el caos en el transporte aéreo del país asiático. Las autoridades se … vieron obligadas a clausurar ocho aeropuertos, entre ellos el de Yakarta, el principal, por seguridad, lo que provocó una cascada de cancelaciones de vuelos –al menos 467 al cierre de esta edición– y generó una enorme incertidumbre entre los viajeros. La medida dejó varados a más de 150.000 pasajeros.
El Anak Krakatoa se ubica en el estrecho de Sonda, entre las islas de Java y Sumatra, una de las zonas volcánicas más activas de Tailandia. Las erupciones registradas el fin de semana –una el sábado y otras dos el domingo– estuvieron acompañadas de expulsión de lava y explosiones que pudieron escucharse hasta a 700 kilómetros de distancia. Sus cenizas fueron detectadas en el entorno del aeropuerto internacional Soekarno-Hatta, lo que llevó a las autoridades indonesias al cierre de esta terminal y después de otras siete ya que este polvo puede interferir en los motores de los aviones.
Las cenizas llegaron asimismo hasta la ciudad de Bandar Lampung, en el extremo sur de Sumatra, donde cubrieron vehículos y carreteras. En Yakarta, la capital, las escuelas permanecerán el lunes cerradas por la contaminación aérea y no se sabe aún hasta cuándo se mantendrán las clases a distancia al desconocerse también la evolución del Anak Krakatoa. La actividad de este volcán es intermitente desde su aparición a comienzos del siglo XX dentro de la caldera formada tras la erupción del Krakatoa en 1883. Aquel suceso provocó 35.000 muertes en la zona.
Las autoridades indonesias recomiendan estos días extremar las precauciones ante la caída de ceniza, aunque llaman a la calma después de que la erupción despertara los temores en la población por un posible tsunami, algo que por ahora está descartado. El recuerdo del maremoto de diciembre de 2018, con cientos de muertos en las costas de Java y Sumatra, sigue todavía muy presente en el país.