La Goyesca lleva el apellido de los Ordóñez y los Rivera. Cualquier ausencia, gesto o palabra pronunciada alrededor de su plaza termina interpretándose en clave familiar. Este fin de semana no ha sido diferente. En medio de los rumores sobre un supuesto distanciamiento entre Francisco y Cayetano Rivera, Joaquín Moeckel, abogado y amigo de ambos hermanos, ha decidido quitar hierro al asunto.

«No hay desencuentro. Nada, eso. Cosa de hermanos, hombre», aseguró el letrado a su llegada a la plaza. Y recurrió a un argumento bastante contundente para negar que exista una ruptura seria entre ellos: «Si hubiera pelusilla no tendrían el mismo abogado».

Joaquín Moeckel, abogado de Fran y Cayetano, zanja los rumores de desencuentro entre los hermanosJoaquín Moeckel, abogado de Fran y Cayetano, zanja los rumores de desencuentro entre los hermanos Europa Press

Las palabras llegan después de meses en los que las vidas de Francisco y Cayetano han tomado caminos diferentes y, especialmente, después de que Ronda volviera a ocupar el centro de atención. La plaza de toros ha estado estrechamente vinculada durante generaciones a los Ordóñez. Antonio Ordóñez convirtió la Corrida Goyesca, creada en 1954, en uno de los grandes acontecimientos sociales y taurinos del calendario español y sus nietos heredaron buena parte de esa relación sentimental con la ciudad.

El deseo de cortarse la coleta en Ronda

Cayetano protagonizó allí algunas de las imágenes más simbólicas de su carrera. Sin embargo, su retirada de los ruedos no tendrá, al menos por ahora, el final rondeño que él deseaba. Preguntado sobre la posibilidad de que el torero pudiera despedirse definitivamente en aquella plaza, Moeckel recurrió al humor: «En la vida muchas veces tiene ganas de ver muchas cosas, pero también me gustaría tener el pelo y no lo tengo». Después fue más concreto: cree que «ahora mismo no» será posible.

Francisco Rivera y Cayetano, en la tradicional Goyesca de RondaFrancisco Rivera y Cayetano, en la tradicional Goyesca de Ronda larazon

El abogado insistió, en cualquier caso, en que mantiene una excelente relación con los dos: «Yo estoy encantado con los dos».

El otro gran asunto pendiente de los Rivera es la herencia de Paquirri. Cuarenta y dos años después de la muerte del torero en Pozoblanco, algunos de sus objetos personales continúan siendo fuente de conflicto familiar. Francisco y Cayetano han reclamado durante años las pertenencias que, según defienden, su padre les dejó y que permanecieron en Cantora después de su muerte. Trajes de luces, capotes, monteras, trofeos y otros recuerdos del diestro acabaron convertidos en algo mucho mayor que su valor económico, ya que representan para los hermanos una parte de la memoria de su padre.

Un problema enquistado

La historia volvió a ponerse en movimiento después de que Kiko Rivera, hijo de Paquirri e Isabel Pantoja, diera un primer paso relacionado con esas pertenencias. La posibilidad de que los tres hermanos puedan avanzar finalmente en un asunto enquistado durante décadas ha devuelto el protagonismo a Moeckel, que lleva tiempo asesorando a Fran y Cayetano. Esta vez tampoco quiso revelar detalles, pero sí dejó una advertencia inequívoca: «Algo va a haber, seguro, seguro».

La frase abre de nuevo un capítulo que parecía condenado a permanecer eternamente pendiente. Moeckel no aclaró cuándo habrá novedades ni qué forma adoptarán, pero su rotundidad resulta significativa precisamente porque conoce de primera mano las reclamaciones de los dos hermanos mayores.

La herencia de Paquirri podría servir para reforzar la unión de los hermanos. Moeckel reduce sus disputas «a cosas de hermanos» y recuerda que, cuando llega el momento de defender aquello que consideran suyo, los dos siguen sentándose al mismo lado de la mesa.