La Sagrada Rota siempre ha sido muy rigurosa a la hora de conceder la nulidad matrimonial. La cantante Karina, no obstante, la obtuvo hace medio siglo, en septiembre de 1976, a través de su abogado Manuel S. Uría. La cantante jiennense, de nombre real María Isabel Llaudes Santiago, nacida en Jaén el 4 de diciembre de 1945, se había casado con el guitarrista del grupo musical Los Pekenikes, Tony Luz, el 30 de marzo de 1973. Tuvieron un prolongado noviazgo. A los seis meses de celebrar su primer aniversario nupcial, el matrimonio se disolvió. De lo enamorados que estaban cuando los tratábamos, a su ruptura hubo un proceso que nunca explicaron, el porqué, tras tanto tiempo como novios, se dijeron adiós. Estuvieron muchos años sin verse, sin hablarse. Y hace unos años coincidí en la misma fila de un teatro con Tony Luz, al que veía a menudo los fines de semana en un club nocturno donde recreaba viejos éxitos con una banda que lideraba. Aquella tarde entregaban un premio a Karina por su veteranía como cantante pop. El presentador reclamó la presencia de Tony, quien subió al escenario, dio el galardón a su ex y se abrazaron muy emocionados. Hacía siglos que no se habían reencontrado.

La nulidad de aquel matrimonio no significó para Karina que renunciara a casarse de nuevo. Lo que sucedió justo un decenio después, en 1986, con el actor Carlos Manuel Díez. Se conocieron representando en el madrileño teatro Alfil el musical Locos por la democracia, del periodista y comediógrafo Antonio D. Olano. Tuvieron una niña, María Azahara, nacida en 1982. Karina tropezó otra vez en su segunda experiencia nupcial, acabando en Castellón unida al peluquero Juan Miguel Martínez, entre 1988 y 1990. Padres de una niña, Rocío, en 1989. Aquella supuesta boda no tenía validez alguna, por lo delirante, celebrada en la isla de Bali, mediante contrato con una revista del corazón, que pagó a la pareja un sustancioso talón bancario.

Karina sería reincidente en una tercera unión en el año 2000 con Miguel León, que les duró un par de años. Entre medias de otros romances, como el que sostuvieron ella y el guitarrista Rodrigo, Karina acabó ya a comienzos del nuevo siglo cansada de sus particulares flechas del amor, no quiso más ser Julieta, renunciando a buscarse Romeo alguno, viviendo hasta el presente echando mano mentalmente de su íntimo baúl sentimental de los recuerdos. Quien fue su primer esposo, el mentado gran guitarrista Tony Luz, falleció a los setenta y cuatro años el 29 de noviembre de 2017.