Era su primera titularidad con el Barça, pero la sensación que dejó Rodri desde sus primeros minutos en Mestalla fue la de llevar 10 años jugando de azulgrana y con los mismos compañeros. Ayuda su predilección por el fútbol de toque, la asociación y su capacidad para imponer su fútbol en prácticamente cualquier contexto, pero no deja de ser sorprendente la superioridad con la que el ex del City juega al fútbol en un equipo nuevo para él.
El mejor centrocampista del mundo no necesitó culminar un partido excelso ni mostrando su mejor versión (esa que llegará con el paso de los partidos, conforme vaya cogiendo ritmo de competición) para responder a algunas preguntas que habían surgido en ciertos foros desde su llegada. ¿Necesita el Barça a Rodri? ¿Estará bien físicamente para tener continuidad? ¿Logrará mezclar al fin con Pedri en el centro del campo?
Cuestiones que se disiparon de golpe viendo sus 60 minutos en Mestalla. Hay que tener en cuenta el nivel del rival, pero Rodri jugó ante el Valencia como si fuera un futbolista de superior categoría. Su poder sobre el juego nace de varios aspectos: su conocimiento del juego, la calma con la que actúa siempre para tomar la mejor decisión, sus recursos técnicos desde el pase o su físico, ese con el que es capaz de soportar la presión de cualquier rival sin perder de vista la pelota mientras decide cuál es el siguiente paso que necesita el equipo en la jugada.
La presencia de Rodri sobre el campo y la incapacidad del rival para quitarle el balón empujó al Valencia constantemente hacia atrás, permitiendo de esta forma que Pedri pueda influir en zonas más adelantadas y que un futbolista como Fermín sea todavía más agresivo en sus acciones, sabiendo que detrás tiene un verdadero seguro ante cualquier pérdida. En un Barça que crece desde el desmarque en campo rival y la acumulación de gente en la frontal del área, este detalle es oro.

Rodri, en un partido con el Barça / Valentí Enrich / SPO
En Mestalla, el flamante fichaje culé firmó 81 pases buenos de 83 intentos (98%), con 54 de 55 en campo rival y con 5 de 5 en pases largos acertados. De hecho, este último dato no deja de ser importante. Ante el Valencia, Rodri demostró que su desplazamiento en largo le permite encontrar a Lamine Yamal con cierta facilidad. Cuando los futbolistas se aglutinaban sobre el perfil izquierdo del ataque, el centrocampista encontraba con un pase preciso al ’10’ blaugrana, permitiéndole encarar antes de que llegara cualquier ayuda.
Por si fuera poco su influencia con balón, Rodri también firmó 6 recuperaciones ante el Valencia, dos de ellas en el área propia y solo tuvo un error que generó una ocasión de los de Corberán. Además, en su primera titularidad estuvo muy cerca de lograr su primer tanto como futbolista del Barça, con un remate de cabeza que se estrelló en la madera.
Todavía no está ni mucho menos a su mejor nivel, pero en Mestalla Rodri dejó las pistas suficientes como para enterrar cualquier tipo de debate sobre su figura y su fichaje. El internacional español subirá el suelo del Barça en el día a día de la Liga, pero lo que más ilusión puede generar en la parroquia culé es que realmente puede elevar el techo del equipo en los días más difíciles, como en la Champions League, gracias a ese fútbol control que impone de manera tan silenciosa como contundente.