Raúl Guillermo Rodríguez Castro, conocido como «El Cangrejo», no pudo contener la emoción este sábado durante el acto por el aniversario 65 de la Dirección de Seguridad Personal del Ministerio del Interior, cuando el repentista Marcos David Fernández Brunet interpretó una décima dedicada a su abuelo Raúl Castro.
La imagen del nieto visiblemente afectado ante los versos laudatorios que hacían referencia a los recientes rumores que apuntaban al deteriorado estado de salud de Castro, no pasó desapercibida, y en redes sociales fue calificada irónicamente como «lágrimas de cangrejo».
“Y ahora que se nos dirá / que guarden todos sus males / sus ingresos, su hospitales (sic) / su odio y su veneno allá / mírenlo bien aquí está / con su hermano, con su estribo / por hacerle verde olivo el triángulo a la bandera / quiera el imperio o no quiera / va a seguir estando vivo”, improvisó el repentista prorrégimen.
El acto, celebrado en La Habana, conmemoró los 65 años del órgano del Minint encargado de proteger a los máximos dirigentes del régimen, fundado el 6 de septiembre de 1961.
Raúl Castro encabezó la ceremonia junto al gobernante Miguel Díaz-Canel y recibió un reconocimiento de manos del general de brigada Emir Mesa Corona, jefe de la Dirección, por su condición de fundador del órgano junto a Fidel Castro.
El ministro del Interior, general de cuerpo de ejército Lázaro Alberto Álvarez Casas, leyó ante los presentes una carta de felicitación enviada por el propio Raúl Castro a los integrantes del cuerpo.
«No exagero si hablo de la seguridad personal como familia leal que han sido para nosotros los que hemos tenido la responsabilidad de dirigir la revolución», rezaba uno de los pasajes de la misiva.
En la carta, Raúl Castro también rindió tributo a los 32 agentes cubanos muertos en Venezuela el 3 de enero de este año: «Quiero rendir tributo hoy a nuestros 32 compañeros caídos en Venezuela en el cumplimiento de su deber, que la sangre que derramaron no sea olvidada jamás».
«Ha sido para mí muy emocionante este encuentro. Para expresarle todo el cariño que hacia ustedes siento como familia, como hermano. Y a pesar de que me han tenido controlado más de la mitad de la vida, darle desde lo más profundo de mi corazón las gracias», subraya el texto.
Castro se mantuvo todo el tiempo sentado en primera fila durante un acto que buscó a todas luces aplacar los rumores sobre su estado de salud.
Fernández Brunet, joven repentista de Cienfuegos que ganó el primer premio nacional de repentismo en el programa televisivo Palmas y Cañas en 2018, cerró el acto con una décima de tono combativo y exaltación a la figura del general y exmandatario, en la línea de los artistas que el régimen incorpora a sus celebraciones políticas.
La reacción de «El Cangrejo» resulta llamativa dado el perfil que ha adquirido en los últimos meses: en julio concedió su primera entrevista a medios estadounidenses, donde habló de negociar con Donald Trump y advirtió que no «sacrificaría la revolución».
Vinculado a la Dirección de Seguridad Personal desde 2016, el nieto de Raúl Castro es hijo de Débora Castro Espín y del general fallecido Luis Alberto Rodríguez López-Calleja, y uno de los hombres más cercanos al círculo de poder de su abuelo.
Su presencia en el acto se produce días después de que medios de prensa internacionales reportaran que Raúl Castro estaría gravemente enfermo y recibiría asistencia vital, lo que hizo más significativa su reaparición pública al frente de la ceremonia.
El acto aconteció semanas después de las celebraciones oficiales del centenario del nacimiento de Fidel Castro y el reciente 95 cumpleaños de Raúl, a quienes el discurso oficial presentó como «jefes fundadores y guías permanentes» de la seguridad personal del régimen.