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Para la cineasta Poh Si Teng, que los medios de comunicación insistamos en actualizar las cifras de muertos en Gaza desde el inicio de la ofensiva Israelí (ya son más de 75.000), no es suficiente. Hay que contar historias al completo, defiende. Su documental American Doctor, recién estrenado en salas estadounidenses y que ya es uno de los favoritos a ganar el Oscar 2027 en su categoría, es un relato centrado, más que en la masacre a civiles, en la labor humanitaria que surge como respuesta.

“Las cifras solo cuentan parte de una historia. Muchos estadounidenses y ciudadanos occidentales no se sienten lo suficientemente involucrados o comprometidos como para influir en sus gobiernos y no creo que sea por falta de datos que, en el caso de Gaza, es porque no ven lo que ocurre al completo. Es uno de esos lugares que se les antoja ajenos y no son capaces de identificarse con lo que ocurre allí”, defiende la cineasta y periodista a mediados de agosto, durante los días en que presenta su largometraje en Nueva York.

En American Doctor hay tres protagonistas. Son tres médicos estadounidenses de orígenes muy diferentes entre sí que se ofrecieron para trabajar como voluntarios en los hospitales sitiados de Gaza mientras Israel bombardeaba a sanitarios y pacientes. El doctor Thaer Ahmad es un médico de urgencias palestino-estadounidense procedente de Chicago. Es un trabajador humanitario que ha brindado asistencia médica en zonas de conflicto, incluidas Gaza, Siria, el Líbano, Jordania, Turquía y Kenia. Ha realizado cinco misiones médicas en Gaza, pero, desde 2024, las autoridades israelíes le han denegado la entrada en cinco ocasiones debido a su origen palestino.

El doctor Feroze Sidhwa es un cirujano traumatólogo de California, hijo de padres zoroastrianos [una religión preislámica surgida en la antigua Persia que es una minoría en el mundo actual] que emigraron a Estados Unidos desde Pakistán que también es habitual de misiones humanitarias. “No soy palestino, ni israelí, ni judío, ni musulmán, ni cristiano… Solo soy un ciudadano estadounidense que no quiere que su gobierno esté involucrado en actos criminales”, dice en un momento de la película. Y el tercero de ellos es el doctor Mark Perlmutter de Carolina del Norte, un apasionado cirujano ortopédico judío posicionado de forma pública en contra del actual régimen israelí. Estuvo en la zona cero del atentado del 11-S y en Nueva Orleans tras el huracán Katrina.

El doctor Thaer Ahmad, de origen palestino, solo ha podido ver su país desde la frontera en los últimos años.Watermelon Pictures

Durante el documental, vemos que los tres médicos dejan a sus familias, a sus parejas y amigos para regresar a la zona de conflicto. Allí se convierten también en objetivo del Ejército israelí, centrado en destruir a la población civil, denuncian ellos mismos. “La nuestra es una profesión que debería estar protegida por el derecho internacional. Y eso no está ocurriendo en Gaza. Allí hay una estrategia militar que se basa en atacar especialmente a médicos, enfermeras, periodistas… No estamos hablando de las víctimas inevitables de una guerra; la intención aquí es muy diferente”, defiende el doctor Thaer Ahmad durante una de las presentaciones neoyorquinas de la película.

American Doctor también sigue a sus tres protagonistas fuera de Gaza, mostrando cómo luchan en un terreno mucho más pantanoso para ellos: el burocrático. Lo hacen, sin mucho éxito, en el Capitolio de Washington, en encuentros en los que intentan asesorar, informar y concienciar a la clase política de su país. Se ven con senadores republicanos como Thom Tillis (Carolina del Norte) y Ted Cruz (Texas), que se muestran muy acostumbrados a mirar para otro lado. Su otro frente es el mediático. Ofrecen infinidad de entrevistas a los medios de comunicación con la intención de llegar a la opinión pública. “Es un asunto tan complejo, que a menudo termina por perderse el factor humano”, dice el doctor Feroze Sidhwa. “Una vez, Mark [Perlmutter] y yo estábamos hablando en la CNN de la cantidad de niños que encontramos con tiros en la cabeza. La respuesta de la periodista fue decir que CNN no había verificado de forma independiente lo que estábamos contando. Efectivamente, si no tienes acceso a esos lugares donde estamos nosotros, es imposible que puedas verificarlo”, recuerda el médico.

Una de las imágenes de Gaza registradas por la cineasta Poh Si Teng en el documental ‘American Doctor’.Watermelon P

Poh Si Teng, ganadora de un premio Emmy, no obvia las imágenes que muestran a víctimas civiles, pero prefiere abordar el conflicto desde una visión más amplia. Ese es de hecho el debate con el que se inicia el metraje de American Doctor, en una conversación que mantiene con el doctor Mark Perlmutter en la que él aboga por mostrar imágenes explícitas de los asesinatos a niños palestinos. “Como periodistas o narradores de no ficción, sabemos que existe una delgada línea, un equilibrio muy delicado en lo que se muestra. Si enseñas de más, el espectador puede sentir que es gratuito y terminas espantándolo. Pero enseñar de menos no es la solución”, explica la cineasta.

“Esta es nuestra guerra, de los estadounidenses. Y como ciudadanos que pagamos impuestos en un país que se autodenomina una democracia, todos tenemos responsabilidad en ello”, cuenta la directora sobre las razones que le llevaron a impulsar este documental, que tras su estreno en el festival de Sundance ha pasado por los más prestigiosos certámenes europeos dedicados al género, como CPH:DOX, Thessaloniki y Visions du Réel y está agotando las entradas para sus pases a mediados de septiembre en el canadiense Hot Docs.

Watermelon Pictures, la productora de American Doctor, cuenta con una plataforma de streaming de películas, animación y documentales llamada Watermelon+, que recopila cine y contenidos de no ficción centrados en comunidades marginadas o poco representadas. En los últimos tiempos, los contenidos relacionados con Palestina han cobrado especial importancia en su catálogo, al que se puede acceder a nivel internacional, España y América Latina incluidos, por una cuota de unos cuatro euros al mes.

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