La misión BepiColombo ha dado el primer paso de su llegada a Mercurio con la separación con éxito del Mercury Transfer Module (MTM), que durante los últimos ocho años ha proporcionado al conjunto la energía y la propulsión necesarias para completar su complejo recorrido hasta el planeta. El equipo de control de misión de la Agencia Espacial Europea (ESA) recibió el 3 de septiembre, la señal que confirmó la separación. En ese momento, BepiColombo se encontraba a unos 200 millones de kilómetros de la Tierra.
Desde su lanzamiento, la misión conjunta de la ESA y la Agencia Japonesa de Exploración Aeroespacial (JAXA) ha recorrido 9.900 millones de kilómetros por el Sistema Solar interior y ha completado nueve sobrevuelos planetarios. El MTM ha desempeñado durante este trayecto un papel fundamental, al proporcionar tanto energía como propulsión eléctrica solar para mantener la trayectoria hacia Mercurio.
Tras la separación, el conjunto formado por las dos naves que continuarán la misión entró en modo seguro, reajustó su orientación y reconfiguró sus sistemas antes de transmitir su estado a la Tierra. Una primera señal Doppler permitió confirmar la separación y, posteriormente, la recepción de la telemetría confirmó que la operación se había completado correctamente.
El MTM, equipado con dos alas solares de 15 metros y cuatro propulsores iónicos, utilizaba energía solar para convertir xenón en plasma y generar un empuje continuo durante largos periodos. Esta tecnología permitió afrontar el complejo viaje hasta Mercurio utilizando una cantidad de combustible muy inferior a la que habría requerido una propulsión química convencional.
Seis meses de maniobras
La separación del MTM abre una nueva etapa de la misión. BepiColombo todavía se encuentra a más de tres millones de kilómetros de Mercurio y su llegada no será un único acontecimiento, sino una secuencia de maniobras que se prolongará durante aproximadamente seis meses.
El próximo gran hito será el ajuste de la trayectoria mediante el sistema de propulsión química del Mercury Planetary Orbiter (MPO), con vistas a la inserción en órbita de Mercurio prevista para el 21 de noviembre. Posteriormente, Mio, el orbitador de la JAXA, se separará a comienzos de diciembre. El MPO será guiado después hacia su órbita científica definitiva, en marzo de 2027.
Está previsto que las dos naves comiencen sus investigaciones científicas en abril de 2027. Sus instrumentos estudiarán la superficie y el interior de Mercurio, así como su campo magnético y el entorno que rodea al planeta.