Vigo, como tantas otras ciudades, ha vivido durante años dando la espalda a su pasado. Lo práctico, lo rápido y lo barato se impusieron a lo bello, lo histórico y lo propio al entender que eso era la modernidad y el progreso. Y así, el urbanismo vigués dejó que nuevos edificios lisos y grises sustituyeran a una rica arquitectura cargada de detalles y personalidad. Hoy, algunos todavía recuerdan aquellos inmuebles que ahora solo son fantasmas. Pero también hay quienes se fijan en la esperanza que arrojan algunos de los últimos proyectos que se están desarrollando en pleno centro.

Desde la última mitad del siglo pasado, y durante buena parte del presente, las grandes constructoras desdeñaron la arquitectura viguesa con el permiso de las autoridades. Lo que interesaba era echar abajo esas moles de piedra para alzar cuanto antes oficinas prácticas y edificios residenciales altos para meter cuanta más gente mejor. Así, alrededor del año 1964 la ciudad perdió iconos como su primer gran cine, el Royalty, o el Odeón.

Sin embargo, existen a día de hoy varios ejemplos que demuestran que es posible no solo poner en valor ese patrimonio, sino también aportar nuevas ideas al mapa arquitectónico de la ciudad. Precisamente, uno de los proyectos más alabados de los últimos años es el que llevaron a cabo los arquitectos Jesús Irisarri y Guadalupe Piñera en el Edificio Ribas.

Hector Santos Díez, Wifre Meléndrez, Alex Fernández // COAG

Los números 39, 41 y 43 de la calle Marqués de Valladares recuperaron su emblemática fachada racionalista al estilo de la que había diseñado Francisco Castro Represas en 1934. Con esta rehabilitación, el prestigioso estudio de arquitectura mantuvo la imagen histórica, a la vez que añadía una propuesta moderna en la mitad del inmueble con un «patio paisaje» que conecta el interior y aporta luz natural.

Hasta hace bien poco, un andamio ocultaba el número 23 de la calle Policarpo Sanz. Algo que hizo temer a muchos vecinos y vecinas que este histórico inmueble diseñado por Michel Pacewicz podría sufrir alguna modificación. Sin embargo, lo que se está llevando a cabo es una remodelación del interior para albergar una nueva actividad donde históricamente funcionó el Banco de Galicia y posteriormente del Banco Santander.

Otro inmueble cargado de historia que aguarda una rehabilitación sin modificar su histórica estética es el conocido como «Louvre de Vigo«. Desde finales de 2025, una empresa avanza en la rehabilitación del número 4 de la Porta do Sol. Un inmueble cuya fachada, salpicada de letreros de «costura», «abrigos» o «modelos de París», deja entrever su pasado. Se trata de la antigua tienda de Segundo Gil Dávila que prometía todos los adelantos del comercio moderno.

En el mismo ensanche, este mismo mes han arrancado las obras para transformar la clásica Torre de Cristal, un edificio de oficinas, en la próxima promoción residencial del centro de Vigo. Un proyecto que incluso ha tenido que pedir permisos especiales a Urbanismo del Concello para mantener la estética del inmueble y que cumpla con todos los requisitos de habitabilidad.

Pero no todo se basa en replicar o mantener las ideas del pasado. También hay iniciativas que proponen nuevas ideas para aportar a la nueva arquitectura de Vigo, como es el caso del número 29 de la calle Velázquez Moreno. Allí se está transformando el edificio que da acceso a las Galerías Durán con un diseño del prestigioso Pedro de la Puente. La idea es convertirlo en el nuevo emblema de Xenera y para ello se plantea desde una reestructuración interior hasta una fachada que simboliza una cascada empleando un material transparente, emulando el agua.

Por supuesto, no todas las prácticas en Vigo son ejemplares. La ciudad no está exenta de ese mismo modelo de construcción que destruyó tantas joyas arquitectónicas en el pasado. Sigue habiendo promociones que priman lo práctico, lo rápido y lo barato, especialmente porque la urgencia de vivienda provoca que todo lo que se construye se vende rápidamente. Y en ese difícil equilibrio, las grúas continúan dibujando el Vigo del futuro.