La artritis reumatoide (AR) es una enfermedad inflamatoria de origen inmunitario caracterizada por la inflamación y el daño de las articulaciones sinoviales. Sin embargo, a pesar de la activación inmunitaria sistémica, la afectación selectiva de las articulaciones es una característica distintiva de la AR. Así, en los dedos, por ejemplo, la …
La artritis reumatoide (AR) es una enfermedad inflamatoria de origen inmunitario caracterizada por la inflamación y el daño de las articulaciones sinoviales. Sin embargo, a pesar de la activación inmunitaria sistémica, la afectación selectiva de las articulaciones es una característica distintiva de la AR.
Así, en los dedos, por ejemplo, la articulación interfalángica proximal (IFP) suele estar inflamada, mientras que la articulación interfalángica distal (IFD) permanece intacta. Por el contrario, ambas articulaciones pueden desarrollar osteoartritis (OA), una enfermedad mecánica no inflamatoria.
Las causas subyacentes de estos tropismos de la artritis siguen, por tanto, siendo un enigma sobre el que han intentado arrojar luz, recientemente, investigadores del Instituto Kennedy (Departamento Nuffield de Ortopedia, Reumatología y Ciencias Musculoesqueléticas) integrado en la Universidad de Oxford (Reino Unido).
El estudio, publicado en ‘Nature Inmunology’, se centró en dos articulaciones de los dedos que difieren en su susceptibilidad a la artritis reumatoide. Los investigadores compararon las articulaciones distales de los dedos, conocidas como articulaciones interfalángicas proximales (IFP), que suelen verse afectadas por la enfermedad, y las articulaciones interfalángicas distales (IFD), cercanas a las puntas de los dedos, que generalmente no se ven afectadas.
Mediante la secuenciación de ARN de célula única (scRNAseq), una herramienta de análisis de imágenes específica, tomografía de rayos X de alta resolución y modelos in vitro, se destacaron las diferencias clave en la estequiometría celular y la arquitectura estructural de las articulaciones de los dedos en desarrollo.
El equipo pudo comprobar que las articulaciones IFP contenían un mayor volumen sinovial y niveles más altos de fibroblastos PI16 positivos (PI16+), un tipo especializado de célula del tejido conectivo. Estos datos sugieren que la especialización funcional de estas articulaciones podría determinar, en última instancia, el tropismo de la artritis.
Estas diferencias se establecieron antes del nacimiento, lo que sugiere que la composición celular y la organización estructural específicas de las articulaciones, establecidas durante la gestación, son determinantes clave de la especificidad del sitio de inflamación, con los fibroblastos PI16 + desempeñando un papel central. La presencia de firmas transcripcionales de fibroblastos PI16 + en diversas enfermedades inflamatorias inmunomediadas puede indicar que la abundancia de esta población, junto con las estructuras tisulares nativas, podría ofrecer una explicación celular del tropismo tisular en la inflamación.
«Durante décadas hemos sabido que la artritis reumatoide afecta selectivamente a ciertas articulaciones, pero una de las grandes incógnitas es por qué. Nuestros hallazgos sugieren que la respuesta reside no solo en el sistema inmunitario, sino también en los propios tejidos. Las características celulares y estructurales que se establecen durante el desarrollo pueden ayudar a determinar dónde se instala la inflamación más adelante en la vida», concluyó el prof. Christopher Buckley, catedrático Kennedy de Reumatología Traslacional en la Universidad de Oxford.