Los líderes de Vox, Santiago Abascal, y Alternativa para Alemania, Alice Weidel, en un encuentro de fuerzas ultraderechistas en Budapest en marzo, en una imagen publicada este lunes en X por el primero.

Hay unos 1.200 kilómetros entre Magdeburgo, la capital de Sajonia-Anhalt, y la frontera norte española. Pero el eco de la abrumadora victoria de Alternativa para Alemania, que acerca al ultranacionalismo de extrema derecha al poder en un land oriental de unos dos millones de habitantes del país que alumbró el nazismo, retumbó este lunes alto y claro en la política española, evidenciando que su impacto desborda los contornos germánicos. Y demostrando además que el partido que lidera Alice Weidel, que promete un programa de deportaciones masivas y da cabida a figuras que relativizan el nazismo, cuenta con complicidades en el arco político español. Las sintonías se concentran en la extrema derecha xenófoba. Separados por la nación cuya esencia dicen proteger —España en un caso y Cataluña en el otro—, Vox y Aliança Catalana coincidieron sin embargo al exhibir su afinidad con Alternativa para Alemania, cuyo éxito ven como una “esperanza”.

Santiago Abascal, presidente de Vox, se dirigió tanto a la líder de la formación, Alice Weidel, como a su candidato en Sajonia-Anhalt, Ulrich Siegmund, a quienes felicitó en X por su “espectacular resultado”, una “esperanza para Alemania y para Europa”. En una atención a los medios en Madrid, Jorge Buxadé, jefe de la delegación europea de Vox, desarrolló la posición del partido sobre lo que considera una “victoria” del “pueblo alemán” y subrayó las coincidencias entre AfD —siglas del partido en alemán— y su formación en aspectos como el rechazo a la “inmigración masiva” y al “Pacto Verde”, dos terrenos en los que han conseguido cesiones del PP en sus acuerdos autonómicos de 2026.

Presentando el resultado del domingo como una muestra de la vitalidad de lo que suele llamar “fuerzas patriotas”, el eurodiputado citó en X una encuesta que muestra cómo AfD gana en todos los tramos de edad salvo de 70 años en adelante, donde empata, algo que está lejos de conseguir Vox, que es tercero tras el PP y el PSOE a partir de los 45 años, según la encuesta de 40dB. publicada este lunes por EL PAÍS.

Buxadé aprovechó el desenlace todavía abierto de la lucha por el poder en Sajonia-Anhalt —AfD no tiene mayoría absoluta— para presionar a la derecha tradicional europea. Habrá que estar atentos, dijo, para comprobar si el Partido Popular Europeo, al que pertenecen el PP y la CDU alemana, da instrucciones a esta formación para “pactar con toda la izquierda” y evitar que el partido de Weidel llegue al poder.

Aliança contra Junts

Abascal y miembros de su dirección han mantenido a lo largo de los años encuentros con Weidel, y Vox exhibe sintonía ideológica con este partido, con el que además comparte el respaldo a la campaña por la “continuidad étnica” europea Save Europe Act. No obstante, AfD no figura entre las formaciones de la variopinta ultraderecha europea con las que más relación tiene Vox. De hecho, forman parte de grupos distintos en la Eurocámara. Mientras Vox está en Patriotas por Europa junto a Reagrupamiento Nacional (Francia), Fidesz (Hungría) y otras fuerzas, AfD encabeza Europa de las Naciones Soberanas, considerado aún más radical, junto a ultraderechas de República Checa, Bulgaria y Eslovaquia. Es el grupo donde ha recalado el militar Roberto Vannacci, fundador de Futuro Nacional, que pretende comer terreno desde la derecha a los Hermanos de Italia de Georgia Meloni. Nada de eso impidió que este lunes Vox mostrase abiertamente su afinidad con Weidel y los suyos.

Aliança Catalana hace ya dos años que señala al partido de Weidel como una fuerza especialmente próxima. En septiembre de 2024, un representante de Aliança, Pau Nadal, se reunió con el eurodiputado de AfD Siegbert Droese en Bruselas, donde el partido independentista comprobó la “existencia de intereses comunes entre Cataluña y Alemania en lo que respecta a la preservación de nuestra identidad, nuestra industria y la lucha contra la islamización”. Aliança, cuyos planes en la política europea todavía están por aclarar, identificaba así a AfD como un referente, posición que ha mantenido desde entonces y que se exteriorizó este lunes en la valoración de su éxito.

En un mensaje en X, Aliança felicitó a AfD por su resultado, que “cierra una etapa política decadente y oscura y abre una puerta a la esperanza”. “Otra Alemania y otra Europa son posibles, garantizando la soberanía de las naciones y un futuro compartido libre, próspero, seguro y occidental. Aliança Catalana y Cataluña no faltarán a esta cita con la historia”, señaló el partido. En la misma red social, la líder de Aliança, Sílvia Orriols, aprovechó un mensaje de Josep Rull, miembro de Junts, para cargar contra este partido. “La historia se obstina en repetirse”, había escrito el presidente del Parlament sobre Sajonia-Anhalt, a lo que Orriols respondió llamándolo “ingenuo” y atacando sus “políticas proinmigracionistas” por “suicidas”.

Sìlvia Orriols, en la celebración de la Diada de Cataluña, en septiembre de 2025.Massimiliano Minocri

Se Acabó La Fiesta (SALF), el partido de Alvise Pérez, no publicó ninguna reacción al resultado, al no ser “la sucursal española de nadie”, explicó la formación por escrito a este periódico. En ese mismo mensaje, afirmó que el resultado de AfD muestra que “no es un partido, es un pueblo”, y que merece que “le dejen gobernar”. SALF “también” quiere, al igual que AfD, “un país seguro, democrático y próspero”, señala el partido.

Alerta y autocrítica en la izquierda

Mientras Vox y Aliança exhibían su satisfacción, la izquierda se debatía entre la alerta antifascista y los llamamientos a la autocrítica y a la acción urgente para evitar que en España se repita el desenlace electoral ocurrido en el land oriental. El Gobierno tomó nota del resultado alemán empezando por el presidente, Pedro Sánchez, que en una reunión ante parlamentarios del PSOE presentó el éxito de Weidel como prueba de la necesidad de mantener la batalla contra la “amenaza ultra”. Más contundente fue el ministro de Transportes, Óscar Puente, que en una entrevista en Radiocable afirmó que la solución a los problemas no es “ponerse en manos de los nazis”.

A la izquierda del PSOE, la victoria de AfD fue objeto de múltiples análisis desembocados en conclusiones aplicables a la política española. La ministra de Infancia, Sira Rego, de IU, escribió en la red Bluesky que la “lección” que deja el resultado es que si la ultraderecha “consigue marcar la agenda, toda la política acaba jugando en su campo”. “La respuesta es construir una alternativa que devuelva certezas sin renunciar a los derechos”, apuntó. En una rueda de prensa en Madrid, Enrique Santiago, portavoz parlamentario de IU, reclamó al PSOE que reaccione en Ceuta y traslade a migrantes a la Península, porque lo contrario es hacerle la “campaña electoral” al PP y Vox y acercar España al escenario de Sajonia-Anhalt.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez (de espaldas), y el diputado de IU Enrique Santiago, secretario general del PCE, la semana pasada en el Congreso.Eduardo Parra (Europa Press)

“El miedo a la extrema derecha no basta para frenarla. La mejor defensa es una democracia que garantice derechos y mejore la vida de la mayoría: salarios dignos, vivienda asequible y una economía al servicio de la gente”, escribió Movimiento Sumar en Bluesky. “No basta con apelaciones humanistas”, hay que hacer “políticas sociales valientes”, afirmó ante los medios en Barcelona Gerardo Pisarello, portavoz de los Comuns. También ante los medios pero en Madrid, Pablo Fernández, portavoz de Podemos, atribuyó el éxito de AfD a la “tibieza” de la izquierda, canalizando así a través del resultado alemán su discurso habitual en defensa de una “izquierda valiente”. El portavoz parlamentario de ERC, Gabriel Rufián, en su línea de llamar a la izquierda a hacer autocrítica, escribió en X que las fuerzas progresistas deben “centrarse en los problemas” y “no en el léxico”, y dar más importancia a la utilidad que a la pureza.

Los mensajes de preocupación no se limitaron a la izquierda. También fuerzas nacionalistas del campo conservador como el PNV y Junts expresaron su disgusto. En una entrevista en la SER, el lehendakari vasco, Imanol Pradales, afirmó que la victoria de AfD ejemplifica “el riesgo que corren las democracias occidentales”. Por su parte, Carles Puigdemont, líder de Junts, la calificó en X de “tragedia” y de espaldarazo a un modelo que implica “menos deliberación, más autoritarismo y más violencia social”. Y aprovechó para dejar un recado a la CDU, gran derrotada del domingo. Puigdemont afirmó que los democristianos alemanes no le dan “pena” por haber sido “lacayos” del PP en sus posiciones contra el independentismo catalán.

El lehendakari, Imanol Pradales, asiste este lunes al acto conmemorativo del 130º aniversario del nacimiento de su predecesor en el cargo Jesús María de Leizaola.Zabala (Europa Press)

El perfil bajo fue dominante en el PP. Un periodista preguntó en rueda de prensa en Madrid a Borja Sémper, portavoz del partido, sobre el mensaje de Buxadé alertando de un posible pacto que dejara fuera del poder a AfD. Sémper dijo que lo que le parecía “llamativo” es que la “extrema derecha” y la “extrema izquierda” —en referencia al partido BSW, de retórica obrerista, prorruso y antiinmigración— estuvieran abiertas a un pacto en Sajonia-Anhalt y expresó su adhesión a la CDU, formación a la que deseó mejores resultados en el futuro.