El ex General de División Rafael Dávila Álvarez ha publicado un análisis de enorme dureza sobre la entrada masiva en Ceuta, calificándola sin matices como una invasión y no como una crisis migratoria.
Dávila sostiene que España ha permitido una operación ejecutada desde Marruecos, que ha puesto en riesgo los pilares de la soberanía nacional y ha afectado directamente a territorios estratégicos como Ceuta, Melilla, los Peñones y Canarias.
El exgeneral afirma que “dicen que el Rey está indignado” por la gestión del Gobierno y que habría pedido que el Estado garantice que un episodio así no vuelva a repetirse. Aunque no existe comunicado oficial, Dávila interpreta el rumor como un síntoma de alarma institucional.
“Indignarse no basta”: Dávila exige activar los órganos de Seguridad y Defensa Nacional
Dávila recuerda que el Consejo de Seguridad Nacional, presidido por el Rey, debe reunirse cuando la Seguridad Nacional esté comprometida.
Igualmente, el Consejo de Defensa Nacional debe activarse ante situaciones de crisis que afecten a la Defensa.
Para el exgeneral, la entrada masiva en Ceuta cumple todos los criterios: “La invasión afecta de manera muy grave a la Seguridad Nacional y a la Defensa Nacional”.
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Denuncia que ni el Rey ni el Parlamento han sido informados de forma directa, lo que deja al Estado sin capacidad de reacción y proyecta una imagen de debilidad.
Dávila sostiene que el Rey no debe limitarse a indignarse: “La función del Rey no es indignarse, sino moderar, arbitrar y vigilar el funcionamiento de los poderes del Estado”.
Recuerda que Felipe VI actuó con firmeza el 3 de octubre de 2017, y que su papel constitucional le otorga un poder simbólico y operativo que no puede quedar paralizado.
“No es migración: es una operación estratégica para dominar el Estrecho”
El exgeneral afirma que la entrada masiva no responde a un fenómeno humanitario, sino a un movimiento estratégico cuyo objetivo es dominar el Estrecho de Gibraltar, controlar el acceso al Mediterráneo y reforzar la posición de Marruecos en la relación África‑Europa.
Dávila alerta de que algunos aliados internacionales podrían ver con buenos ojos un debilitamiento de la posición española en el Estrecho.
Y advierte: “No habrá ataque armado porque no es necesario ante quien no tiene voluntad de vencer”.