Para Rafa Forteza, «no hay nada mejor que ser inculto». Lo afirma en estos tiempos de fácil desinformación, de opiniones efímeras, selectivas y categóricas. Ser inculto, continúa, «quiere decir que estás abierto a todo interrogante. Está bien reivindicar cosas, pero eso te limita. Y la mente, en toda creación y toda plástica, debe estar muy abierta para no ir determinando». Es, por tanto, defensor (y pintor) de lo abstracto, y de no «indagar en secretos creativos ni en qué historia tiene cada cuadro. Ocurre como en los rumores, que lo que pretenden muchas veces es encauzarte, para que tú determines una opinión. Son infundados, nada es categórico». Ante su obra, por tanto, hay que deshacerse de ideas preconcebidas y observarla. Y el CaixaForum Madrid ofrece esta oportunidad hasta el 2 de noviembre. En la exposición «Rumores infundados. Javier y Rafa Forteza» se reúnen, por primera vez, un total de 26 obras de ambos artistas y hermanos. Una muestra comisariada por David Barro, director de Es Baluard Museu d’Art Contemporani de Palma, institución que ha colaborado en su organización junto a la Fundación «la Caixa».
Rumores infundados. Javier y Rafa Forteza. David Jar David Jar Fotógrafos
Fue «la sensibilidad de mi padre lo que nos inculcó la belleza del arte», recuerda Javier, definiendo esta muestra como el resultado de un «diálogo genético» en el que priman los colores, lo figurativo y lo enigmático. Ambos artistas, explica Barro, «rarifican la imagen. Pero no entendiendo ‘‘raro’’ como algo peyorativo, sino como un bien escaso». Javier es dermatólogo de profesión, lo que tiene que ver con su forma de acercarse a la pintura, enfocada en el retrato, en los rostros como secuencias que oscilan entre el dolor y la calma. Y el arte de Rafa «es más surreal –continúa el comisario–, pero ambos comparten ese lado abismal. En esta exposición todo son sospechas infundadas, una experiencia sensorial libre de imaginar abismos».
Rumores infundados. Javier y Rafa Forteza. David Jar David Jar FotógrafosEstilos enigmáticos
El rumor, observa Rafa Forteza, «genera un ruido. Y muchas veces está infundado, lo que genera duda, lo que provoca la desinformación. Los rumores no están basados más que en sugerencias, son un tipo de humor», plantea. Una cuestión, para ambos artistas, incluso enigmática, y que abordan desde sus propias influencias y estilos. Una curiosidad que experimentan de forma tan creativa como introspectiva, y que quizá les nazca a la par por su título de hermanos. «Yo soy el mayor, y tuve la suerte de, a corta edad, tener un piso que transformé en estudio. Javier venía, aunque siempre ha sido muy independiente. Él hizo Medicina, y yo Bellas Artes», resume, defendiendo que no tiene importancia el diploma, «pues tu sensibilidad se amplía más allá de las escuelas, las cuales parece que tienen la panacea de poderte dirigir». Es en definitiva, y siguiendo sus palabras, en la incultura desde donde se abraza con más fuerza a lo desconocido.