Cuando se cumplen 40 días de la entrada masiva a Ceuta, el Ministerio del Interior tiene, por fin, listo el Centro de Atención Temporal de Inmigrantes (CATE) por el que deben desfilar todas las personas que permanecen en la ciudad autónoma para ser identificadas a fin de conocer su futuro: devolución o protección internacional. La apertura de este centro de detención, con capacidad para atender a 400 personas, supone un punto de inflexión en el plan del Gobierno para la gestión de la crisis, ya que si Marruecos sigue dispuesto a aceptar el retorno —no voluntario— de sus nacionales, las devoluciones deberían empezar a coger fuelle. Ayer, a la espera de abrir sus puertas, decenas de inmigrantes, que el domingo fueron desalojados, volvían a levantar chozas de quita y pon en las inmediaciones del CATE, habilitado en unas naves del polígono del Tarajal, a unos metros de la frontera con Marruecos.
Hasta ahora, las identificaciones de inmigrantes, previas a cualquier procedimiento administrativo (devolución, expulsión o protección internacional), han sido residuales. Las reseñas se han venido realizando en la Jefatura Superior de la Policía Nacional en Ceuta, que cuenta con cuatro líneas de trabajo, y en el puesto fronterizo, donde se habilitaron seis puestos. Según fuentes ministeriales, esto ha permitido entre diez y veinte triajes diarios. Con la apertura de una nave colindante de 1.179 metros cuadrados para uso habitacional, el CATE tendrá operativos 14 puntos policiales, que se sumarán a la otra decena operativa. Entonces, el Gobierno espera que el ritmo de identificaciones se eleve hasta el centenar por día, según las mismas fuentes. Sindicatos policiales como el SUP, que vienen denunciando la carencia de medios humanos y materiales, dudan de estos pronósticos.
En las Naves del Tarajal siguen cientos de personas a la intemperie.Joaquín Vera
La tardanza en la apertura del CATE da buena cuenta de la lenta reacción del Gobierno en la gestión de la crisis. No es la primera vez que el Ministerio del Interior dirigido por Fernando Grande-Marlaska levanta un centro de detención de esta naturaleza. Durante las oleadas de cayucos en la ruta atlántica, construyó uno en Arrecife (Lanzarote). Es una solución temporal a caballo entre los Centros de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI) y los Centros de Internamiento de Extranjeros (CIE), concebida para una doble función, tanto policial como humanitaria: para identificar a los extranjeros e iniciar sus trámites administrativos, pero también para poder facilitarles alimentos, darles un techo, y ofrecerles asistencia médica. El Tribunal Supremo, en línea con la jurisprudencia europea, consideró que las personas que entran en el CATE se encuentran privadas de libertad porque la naturaleza de estos centros de detención es la propia de dependencias policiales. Pero el tiempo máximo de detención administrativa son 72 horas. Ese contador se pondrá en marcha en breve con los primeros en ingresar.
En un primer momento, se optó por que los primeros 400 inmigrantes que entrasen en el CATE fuesen interceptados de las calles, donde aún siguen pernoctando centenares de ellos. Sin embargo, el plan final pasa por llevar a las personas que se encuentran en los distintos centros de acogida habilitados por el Gobierno en la ciudad. A su entrada en los espacios temporales se les realizó una especie de preregistro sin carácter policial, que servirá para agilizar el proceso. Los triajes consistirán en un reconocimiento médico que realizará Cruz Roja, un examen de vulnerabilidad a menores, embarazadas o personas con discapacidad o trastornos mentales, y la toma biométrica con datos como fotografías, huellas decadactilares y escáner documental. Todo ello acabará en una base de datos policial que, a medida que el proceso tome ritmo, servirá para cuantificar los migrantes que continúan en Ceuta.
Para estas tareas, Interior contará con la ayuda de Agencia Europea de Fronteras y Costas (Frontex) y de Europol, después de que el Gobierno decidiese pedir el apoyo a la Comisión Europea. La cartera que lidera Marlaska solicitó extender la duración de la operación Minerva, que cubre los puertos de Algeciras, Tarifa y Ceuta durante la Operación Paso del Estrecho, “todo lo necesario”. Además, el ministerio pide la participación de diez agentes adicionales del Cuerpo General de Frontex para las identificaciones previas para los expedientes individualizados. A Bruselas también se recurrirá, de manera telemática, para intérpretes que sean necesarios para las entrevistas.
Pero la clave vendrá después de esas primeras identificaciones, cuando se estudie cada caso porque no todos los migrantes siguen el mismo procedimiento. A los adultos interceptados por entrar irregularmente en el país se les podría aplicar la devolución, sin necesidad de abrir expedientes de expulsión. Pero hay excepciones, que marcarán el tiempo que pueda dilatarse la crisis en Ceuta. Se da por descontado que los migrantes subsaharianos pedirán todos protección internacional, por lo que la mera admisión a trámite de la solicitud paraliza cualquier devolución, conforme a la normativa de asilo. El Gobierno también contempla que un gran número de marroquíes, una nacionalidad con tasas de concesión de asilo ínfimas, reclamen la protección internacional asesorados por oenegés, por lo que se podría retrasar su devolución.
Un inmigrante frente al espigón del TarajalJoaquín Vera
Pero, ¿sería posible devolver a Marruecos a los migrantes mayores de edad que pasen por el CATE en un plazo de 72 horas? Todas las fuentes consultadas, policiales y ministeriales, aseguran que sí es factible si se cumplen los requisitos. El principal, que Rabat acepte las devoluciones, por lo que será la prueba de fuego para comprobar la colaboración del régimen alauita. Si un ciudadano marroquí está correctamente identificado, se determina que procede legalmente la devolución por la entrada irregular, no ha formalizado la solicitud de asilo y no existen circunstancias que impidan ejecutarlas, la devolución se puede materializar incluso antes de cumplir el periodo máximo de tres días. Pero Marruecos debe aceptarlas: una a una. Y eso, aún está por ver.
