El refino del petróleo explica buena parte de la subida de los precios que está experimentando España. La actividad que engloba a los procesos que transforman el crudo en productos derivados para la industria y el consumo ha disparado sus márgenes hasta niveles históricos y ya explica por sí sola casi un tercio del incremento de los precios de venta de las empresas del país. El último dato, relativo al segundo trimestre de 2026, refleja que la rentabilidad del sector se mantiene en niveles extraordinariamente elevados.
El cálculo procede del Gabinete Económico de CC OO, a partir de los datos del Observatorio de Márgenes Empresariales. Según las estimaciones que el centro de análisis del sindicato publica este martes, el incremento general de los precios de venta ―un indicador diferente, pero parecido al IPC― fue del 3,3% interanual en el segundo trimestre del año y el refino explicó un 31% de esa subida.
La situación geopolítica internacional está en gran medida detrás de esta escalada de los márgenes. Según explica Natalia Arias, analista del Gabinete Económico de Comisiones Obreras, las guerras de Irán y Ucrania han provocado una importante disrupción en la producción mundial de productos refinados del petróleo. Esto ha reducido la oferta disponible de diésel, queroseno o gasolina hasta situarla por debajo de la demanda, incluso aunque el consumo de estos productos haya caído en muchos países. Por eso, prosigue, las petroleras que disponen de refinerías no afectadas por las tensiones geopolíticas han ganado poder de mercado para vender sus productos a precios más elevados.
España se encuentra en una posición especialmente favorable en este contexto. El país cuenta con una capacidad de refino superior a la de muchos de sus vecinos europeos y dispone de producción suficiente para abastecer el mercado nacional y generar excedentes para vender al exterior. De hecho, las exportaciones de combustibles refinados crecieron un 52% interanual en junio, con Alemania, Polonia y Portugal entre los principales destinos. Esa posición permite a las refinerías vender a precios elevados y ampliar la diferencia entre el coste del crudo y el precio de los productos que obtienen de él, elevando sus márgenes.
Los datos reflejan con claridad ese aumento de la rentabilidad. Las ventas exteriores del refino se dispararon un 66% interanual en el segundo trimestre, mientras que las realizadas en el mercado interior crecieron un 31%. El fuerte incremento de la actividad ha elevado el margen bruto sobre ventas hasta el 28,4% en los últimos cuatro trimestres. “Claramente, hay una cuestión de poder de mercado en el crecimiento del margen del refino”, señala Arias, que apunta a un shock en las cadenas globales de la energía que está permitiendo a estas empresas aumentar márgenes.
Los datos del servicio de estudios del sindicato inciden también en que el refino actúa como punta de lanza de un sector energético que también mantiene una rentabilidad extraordinariamente elevada. El conjunto del sector, que también incluye el suministro de electricidad y gas y el comercio de combustibles, situó su margen en el 24,5% sobre las ventas, el máximo histórico. La cifra supone más que duplicar la rentabilidad media de los años anteriores a la pandemia, cuando se situaba en torno al 11%.
El encarecimiento de la energía plantea además un riesgo para la evolución futura de la inflación. Si los precios energéticos siguen creciendo, la presión puede extenderse a otras actividades, especialmente a aquellas más próximas al consumidor. “Vemos un riesgo de efecto contagio en otros sectores como la cadena alimentaria”, advierte Arias. Es un proceso que suele ser “bastante automático” y puede acabar impactando en la inflación subyacente ―que mide el aumento de los precios excluyendo la energía y los alimentos frescos por su volatilidad―. Por ahora, los márgenes de la cadena alimentaria han mostrado una ligera contracción trimestral, aunque continúan por encima de los niveles previos a la pandemia.
La elevada rentabilidad no se limita al sector energético: el inmobiliario ha alcanzado un margen sobre ventas del 31,1% y las industrias extractivas, del 22,3%. Por su parte, en este caso a cierre de 2025, la banca registró uno del 29%. En conjunto, los márgenes empresariales totales rozaron los 97.000 millones en el segundo trimestre del año, con un margen medio sobre ventas del 12,8%, frente al 10,5% de media entre 2009 y 2021.
Esta evolución contrasta con la de los salarios, asegura Arias. La participación de las rentas del trabajo en el valor añadido bruto de las empresas permanece estancada desde el primer trimestre de 2025. La recuperación salarial que comenzó en 2023 se ha detenido y los trabajadores todavía no han recuperado el peso que tenían antes de la escalada de inflación. Los datos acumulados desde 2018 muestran la diferencia. El valor añadido bruto generado por cada asalariado, una medida de la productividad, aumentó un 44% en términos nominales, mientras que la remuneración media creció un 33%. Al mismo tiempo, el margen bruto de beneficio que la empresa obtiene por cada asalariado se disparó un 55%. “Urge cerrar la brecha entre productividad y salarios”, insiste la analista de Comisiones.