Una familia mallorquina ha denunciado a un directivo de un proyecto de baloncesto femenino de Jerez, de unos 60 años, por la relación que, según sostiene, mantuvo con su hija cuando esta todavía era menor de edad. La joven, que actualmente ya es mayor de edad, se trasladó a Andalucía el pasado curso, con 17 años, para incorporarse a un programa deportivo. Ultima Hora ha tenido acceso a la denuncia presentada ante la Policía Nacional, así como a documentación y comunicaciones que la familia ha ido recopilando durante los últimos meses.

La joven llegó a Jerez de la mano de una entrenadora mallorquina en la que la familia confiaba y comenzó residiendo, junto a otras deportistas menores, en una residencia de estudiantes de la Junta de Andalucía. Según explica su madre, fue entonces cuando el dirigente comenzó a prestar una atención especialmente intensa a la menor. «Empezó a tener una relación demasiado cercana, demasiada atención sobre la niña», relata. La mujer asegura que el hombre comenzó a acompañarla en desplazamientos, compras y gestiones, además de pasar largos periodos a solas con ella. «Actuaba como si fuera su padre. Si llegas a decir que era su padre, te lo hubieras creído», afirma.

Las primeras alarmas, según el relato de la madre, llegaron cuando la joven fue ingresada en un hospital de Jerez por una reacción alérgica. La madre se desplazó desde Mallorca y asegura que observó una actitud del directivo que le resultó incómoda. «Mucho tocarla, no se iba del hospital, no se iba», explica. Una tía de la joven que acudió desde Sevilla habría tenido la misma percepción y llegó a preguntarle al hombre por qué continuaba allí cuando ya se encontraban la madre y otros familiares con la menor. En aquel momento, sin embargo, la familia interpretó que podía tratarse de un gesto de apoyo hacia una deportista que se encontraba lejos de casa.

La situación habría cambiado después de que el dirigente insistiera en que la menor abandonara la residencia y pasara a vivir en un piso, argumentando, según la madre, que no se encontraba bien con sus compañeras. A partir de ese momento, la familia sostiene que los encuentros y desplazamientos se multiplicaron. «Empezaron los viajes constantemente», afirma. La madre asegura además que distintas jugadoras y familiares comenzaron a trasladar sus propias inquietudes. Una familia de Jaén, cuya hija tenía 14 años, habría llegado a comunicar que no tenía intención de enviarla de nuevo al programa porque, según les había explicado la menor, había tenido experiencias que les generaban preocupación.

Según los testimonios que la madre asegura haber recibido posteriormente, el directivo también habría provocado un progresivo aislamiento de la joven respecto al resto del equipo. «La empezó a aislar, a hablarle mal de todo el mundo», sostiene. La mujer afirma que el hombre llegó a intervenir en cuestiones estrictamente deportivas y a enfrentarse con la entrenadora por los minutos de juego de su hija. «Empezó a decirle que las otras tenían más minutos que ella, a malmeter», explica. La familia considera especialmente significativo que varias personas del entorno deportivo hayan coincidido en describir la conducta del dirigente como excesivamente cercana y aseguran que algunos padres incluso alertaron a la entrenadora.

El episodio que hizo que la madre se enfrentara directamente al dirigente se produjo cuando la joven le comunicó que iba a desplazarse de noche desde Jerez hasta Málaga con él. El motivo era realizar un «coaching» en Estepona junto a una jugadora profesional y madrina del equipo. La familia descubrió que el viaje incluía dos noches de hotel. «¿A santo de qué estás tú con mi hija de hotel por ahí?», recuerda la madre que le reprochó. Según su relato, el hombre respondió que la joven era independiente y que él estaba intentando conseguirle una oportunidad profesional en Europa. La conversación telefónica se prolongó durante más de una hora y, según la madre, terminó sufriendo un fuerte episodio de ansiedad.

El conflicto alcanzó su punto máximo cuando la joven regresó a Mallorca para pasar unos días con su familia. Según la madre, una entrenadora del entorno deportivo había expresado previamente su preocupación por la situación y se produjo un enfrentamiento verbal entre varias personas. El dirigente viajó desde Jerez hasta la isla y, durante una discusión con la madre, esta asegura que reaccionó violentamente: «Se puso como un loco». Según la denuncia familiar, comenzó a abrir las puertas del vehículo y a sacar y arrojar a la calle objetos personales de la mujer, entre ellos un bolso y material de playa. Tras este episodio, la madre acudió a la Policía Nacional y comenzó a recopilar testimonios y documentación.

Ante la preocupación por lo que podía ocurrir cuando su hija regresara a Jerez, la familia tomó una decisión que terminó aportando uno de los principales elementos documentales del caso: contratar a un detective privado. Según explica la madre, el seguimiento se inició cuando la joven volvió a Andalucía. El informe, según la familia, recoge cómo el directivo acudía a recogerla en coche, cómo ambos se encontraban en distintos puntos y cómo llegaron a acceder juntos a un portal y a un garaje. La madre asegura que estos movimientos se produjeron pese a que previamente había recibido garantías de que el hombre se mantendría apartado de las jugadoras y de las familias. «Nos habían dicho que él no viviría en Jerez y que se mantendría al margen», sostiene.

La familia conserva además los registros de llamadas telefónicas entre la joven y el dirigente durante el mes de junio. Según asegura la madre, existen jornadas en las que aparecen diez o más llamadas y otra en la que constan hasta 21 comunicaciones, algunas de ellas de una duración cercana a una hora. Para la mujer, estos registros reflejan el grado de dependencia que, a su juicio, se había generado. «La niña estaba obsesionada llamándole», afirma. La madre sostiene que, paralelamente, su hija comenzó a distanciarse de sus familiares y a reprocharles que intentaran controlarla. «Está absolutamente absorbida. Está desconocida», asegura.

La familia afirma que, después de que estallara el conflicto, desde el entorno del club se les trasladó que el directivo dejaría sus funciones directivas y se limitaría a tareas administrativas y de patrocinio, sin contacto con las jugadoras ni con sus familias. La madre aceptó inicialmente esa solución, pero asegura que el regreso de su hija a Jerez volvió a poner en contacto a ambos. Cuando reclamó explicaciones a la entrenadora, sostiene que recibió como respuesta que el dirigente podía hacer «lo que quisiera» durante su tiempo libre. La familia asegura además que llegó a recibir el aviso de que, si mantenían el conflicto públicamente, la joven podía quedar fuera del club.

La madre ha llevado el caso a la Policía Nacional —que archivó la denuncia al presentarla la familia cuando ya era mayor de edad—, el Comité de Ética, la Federación Española de Baloncesto, la Federación Andaluza, el Consejo Superior de Deportes y el Instituto de la Mujer. Según explica, la Federación Española trasladó inicialmente el asunto a la andaluza, mientras que desde esta última se le comunicó que su queja sería trasladada al club y al propio dirigente. La familia asegura conservar las comunicaciones recibidas de los organismos. También contactó con el área del Consejo Superior de Deportes encargada de la violencia contra los menores en el deporte, desde donde, según relata, le explicaron que la mayoría de edad actual de la joven limitaba las posibilidades de intervención.

El caso presenta así una circunstancia especialmente delicada: cuando comenzaron los hechos que la familia denuncia, la joven tenía 17 años y se encontraba integrada en un proyecto deportivo en el que también participaban otras menores. Ahora, ya mayor de edad, continúa vinculada al dirigente, según sostiene su familia. «Yo no sé qué relación tienen ahora, pero sé cómo empezó todo y cómo ha cambiado mi hija», afirma la madre. La familia reclama que se investigue especialmente el periodo en el que la joven era menor y que se determine si la conducta del directivo fue compatible con la posición de responsabilidad que ocupaba dentro del proyecto deportivo.