El estudio, publicado en la revista The Lancet, ha incluido a 4.804 personas de diferentes países y muestra que la epilepsia está estrechamente relacionada con la aparición sintomática del alzhéimer en esta población y que su riesgo aumenta progresivamente a medida que avanza la enfermedad.
La investigación ha sido liderada por la Dra. Lucía Maure-Blesa, la Dra. María Carmona-Iragui y el Dr. Juan Fortea, del IR Sant Pau, y ha contado con la participación de diferentes centros nacionales e internacionales.
«Este estudio pone de manifiesto que la epilepsia y la enfermedad de Alzheimer están muy estrechamente relacionadas en las personas con síndrome de Down. Hemos observado que las crisis epilépticas no aparecen simplemente porque las personas envejezcan, sino que su riesgo aumenta de forma muy clara cuando comienzan los síntomas del alzhéimer y continúa aumentando a medida que avanza la enfermedad», explica la Dra. Lucía Maure-Blesa, neuróloga de la Unidad Alzheimer-Down del Hospital de Sant Pau y una de las investigadoras del IR que ha liderado el estudio.
Más de la mitad desarrollan epilepsia nueve años después
El estudio, de carácter observacional y longitudinal, ha analizado siete cohortes internacionales durante un periodo global de observación comprendido entre el 24 de octubre de 2012 y el 28 de julio de 2025. Todos los participantes eran adultos con síndrome de Down, con una edad media de 43 años.
Los resultados muestran que la epilepsia es más frecuente a medida que aumenta la edad, pero sobre todo cuando aparecen los síntomas de la enfermedad de Alzheimer. En esta etapa, las crisis epilépticas que se presentan con mayor frecuencia son las mioclónicas, caracterizadas por sacudidas musculares breves y repentinas, y las tonicoclónicas, que provocan una pérdida de conciencia asociada a rigidez muscular y movimientos convulsivos.
La incidencia acumulada de epilepsia aumenta de forma lineal tras el inicio sintomático del Alzheimer. Aproximadamente una de cada diez personas presenta epilepsia en el momento del diagnóstico de la enfermedad de Alzheimer y, nueve años después, más de la mitad la ha desarrollado. En concreto, la incidencia acumulada pasa del 9,5 % en el momento del diagnóstico al 56,9 % nueve años después.
«Que el riesgo aumente de esta manera nos indica que la aparición de crisis epilépticas está muy ligada al momento en que la enfermedad de Alzheimer comienza a manifestarse clínicamente. Antes de ese momento, las nuevas crisis son mucho menos frecuentes; después, el riesgo aumenta progresivamente», señala la Dra. Maure-Blesa.
El estudio también muestra que el riesgo de epilepsia aumenta con el tiempo transcurrido desde el diagnóstico de Alzheimer, independientemente de la edad. Además, se asocia con un mayor riesgo en las personas con discapacidad intelectual grave o profunda y en los portadores del alelo APOE 4.
Mayor mortalidad y deterioro cognitivo más rápido
Uno de los resultados más relevantes del estudio es el impacto pronóstico de la epilepsia mioclónica de inicio tardío asociada al síndrome de Down.
La presencia de este tipo de epilepsia se asocia con una mayor mortalidad y con un deterioro cognitivo más rápido. En concreto, el estudio identifica una asociación con un riesgo de mortalidad 2,10 veces mayor.
«La aparición de la epilepsia marca un cambio importante en la evolución de la enfermedad. Las personas que desarrollan epilepsia presentan un deterioro cognitivo más rápido y también una mayor mortalidad», explica la Dra. Carmona-Iragui.
La investigadora subraya, sin embargo, que estos resultados no permiten establecer una relación causal: «Esto no significa necesariamente que las crisis sean la causa de este empeoramiento. También podrían ser una señal de que el alzhéimer es más agresivo o se encuentra en una fase más avanzada. Entender cuál de estas dos cosas está ocurriendo es precisamente una de las grandes preguntas que abre este estudio».
Estar más atentos a la aparición de crisis epilépticas
Los resultados también tienen implicaciones para el seguimiento clínico de los adultos con síndrome de Down y enfermedad de Alzheimer.
«La implicación más inmediata es que debemos estar mucho más atentos a la aparición de posibles crisis epilépticas, sobre todo a partir del momento en que una persona con síndrome de Down comienza a presentar síntomas de alzhéimer. Algunas crisis pueden ser muy evidentes, pero otras, como pequeñas sacudidas, sobre todo por la mañana, pueden pasar desapercibidas», explica la Dra. Maure-Blesa.
Una cohorte internacional de más de 4.800 personas
De los 4.804 participantes incluidos en el estudio, 3.238 (67,4 %) se mantenían cognitivamente estables; 267 (5,6 %) presentaban deterioro cognitivo no degenerativo; 321 (6,7 %), enfermedad de Alzheimer prodrómica; y 978 (20,3 %), demencia por enfermedad de Alzheimer.
En cuanto al grado de discapacidad intelectual, 1.020 participantes presentaban discapacidad leve, 2.352 moderada y 779 grave o profunda.
Para considerar que una persona tenía epilepsia activa, el estudio requería un diagnóstico de epilepsia junto con un tratamiento antiepiléptico en curso o haber presentado al menos una crisis durante los cinco años anteriores.
Los autores concluyen que el aumento de la epilepsia tras la aparición de los síntomas del alzhéimer, y su relación con una menor supervivencia y un deterioro cognitivo más rápido, refuerzan la necesidad de desarrollar nuevas estrategias de prevención y tratamiento.