Los tratamientos quimioterápicos sistémicos convencionales, que se administran a los pacientes oncológicos a través del torrente sanguíneo, se distribuyen por todo el cuerpo, de manera que no únicamente tienen un impacto en el tumor, sino que también afectan a otros tejidos del organismo.

Por lo tanto, su toxicidad es elevada y frecuentemente producen efectos secundarios indeseables que condicionan la calidad de vida de los pacientes.

Paralelamente, al ser administrados por vía sanguínea, es necesario introducir una elevada cantidad de fármaco en el organismo del paciente para garantizar que llega la dosis adecuada al tumor, algo que es especialmente complicado cuando este está además ubicado en espacios o cavidades recónditas y de difícil acceso o se trata de tumores que, por sus características, presentan alguna barrera que entorpece la entrada del fármaco en las células tumorales.

Así pues, cuanto más localizado es un tratamiento oncológico, más efectivo resulta y menos efectos secundarios causa, puesto que más cantidad de fármaco llega a la zona del tumor y menos se distribuye por el resto del cuerpo.

Más eficacia y menos toxicdad

Con esta teoría en mente, investigadores del Vall d’Hebron Instituto de Investigación (VHIR) apostaron por crear «un sistema de depósito que se pueda introducir en el organismo humano, cerca del tumor, desde donde vaya liberando poco a poco el fármaco de manera más localizada», explica la Diana Fernandes, investigadora del grupo de Bioquímica Clínica, Vehiculización de Fármacos y Terapia del VHIR.

Para el desarrollo del mismo, los investigadores pensaron en un hidrogel, que es un sistema tridimensional de biopolímeros con capacidad para absorber agua, lo cual incrementa su biocompatibilidad.

Tal y como comenta Fernandes, investigadora principal del estudio, «estos hidrogeles están en nuestro día a día» y a modo de ejemplo menciona las lentillas o los parches de liberación de fármacos.

«La gran ventaja que estos presentan es que son fáciles de administrar por jeringa y cuando llegan a la cavidad en la que queremos ubicarlos se hacen más consistentes, lo que permite crear el depósito para poder ir liberando poco a poco el fármaco», explica la investigadora, quien señala que «esto da lugar a un efecto más largo en el tiempo, reduciendo así la cantidad de veces que hay que administrar el tratamiento al paciente, lo que redunda en su calidad de vida».

Este sistema es además muy adaptable a cada tumor y paciente, puesto que el fármaco se pone dentro del hidrogel y es posible jugar con los poros de los biopolímeros para regular la cantidad y velocidad con la que se libera el fármaco. «Si queremos administrar más fármaco de una manera rápida se abren más poros y si queremos precisamente lo contrario, se mantiene un menor número de poros abiertos», indica Fernandes

En definitiva, «se trata de una plataforma adaptable a las diferentes necesidades». Incluso en los casos en los que el fármaco es poco soluble en agua y, por lo tanto, se complica su administración mediante este sistema, a la hora de meterlo en el hidrogel se hace a través de nanopartículas que permiten controlan su solubilidad.

En el marco de este estudio, que se encuentra aún en una fase muy inicial, esta plataforma se ha testado en cultivos celulares humanos en 2D y 3D y en animales con muy buenos resultados. Por ahora, se ha puesto el foco sobre todo en cáncer de ovario y glioblastomas por tratarse ambos de tumores que, por sus características, presentan al fármaco muchas dificultades para acceder a las células tumorales.

Al respecto, la investigadora recuerda que «en el caso del glioblastoma, la barrera hematoencefálica dificulta el paso del fármaco por el torrente sanguíneo y en lo que se refiere al cáncer de ovario, es posible que el tumor libere células que lleguen al líquido peritoneal y esa zona es de muy difícil acceso para el fármaco administrado vía sanguínea».

Por ello, en ambos casos parece que resulta especialmente beneficioso recurrir al hidrogel para administrar el tratamiento directamente al tumor, pero también se ha probado esta plataforma con otros tipos de tumores para confirmar su adaptabilidad.

Llegados a este punto, la voluntad de los investigadores es continuar trabajando en este proyecto para, en última instancia, llevar a cabo un ensayo clínico que demuestre la eficacia y seguridad de esta plataforma, con la que esperan poder mejorar los resultados de los tratamientos con quimioterapia y reducir los efectos secundarios de los mismos.