Hace años, en el día de descanso, Senén Pintado y Marcelino Torrontegui se calzaban las zapatillas y salían al menos una hora a correr. Son los veteranos entre los auxiliares del Movistar. Senén es mecánico y Marcelino, masajista, empleo que compagina trabajando con varias selecciones españolas; entre ellas, la olímpica en diversas disciplinas.

Duermen a las afueras de Sevilla, como tantos otros equipos. Ahora, más que por la edad es por el tiempo, pero poco espacio libre les queda para liberar tensiones a base de ‘running’. Se pasan media Vuelta en la carretera porque todos los días hay al menos tres horas de traslado entre acudir a la salida y buscar el hotel que ocupan al terminar la etapa.

Los traslados

El sábado, después de la etapa jienense de la sierra de la Pandera, tuvieron que ir a dormir a Córdoba, que estaba al lado. Los masajistas acabaron de recuperar los músculos de los ciclistas más allá de las 10 de la noche y los mecánicos cerraron el autobús con las bicis acondicionadas a las 11. O sea que la cena se retrasó casi hasta la medianoche, aunque tampoco los corredores acabaron mucho más temprano.

Enric Mas, en acción.

Enric Mas, en acción. / MOVISTAR TEAM

La vida de los auxiliares empieza antes de las 8 de la mañana y finaliza prácticamente en la medianoche, así que es más lógico, cuando hay un tiempo muerto, buscar una butaca o una cama para descansar que machacarse las piernas corriendo muchas veces entre polígonos industriales.

Cena relajante

El día de descanso sirve para acabar antes y para que directores, médico, cocinero, masajistas, mecánicos, responsables de prensa y algún invitado se unan a una cena, que sin ser de gala, resulta más relajante que las de la etapa y por lo menos se celebra en una hora no muy intempestiva.

Son más de 20 personas al servicio de siete ciclistas. En el Movistar se cayó el belga Cian Uijtdebroeks y se fue para casa. Como al empezar eran ocho, los corredores se repartían en cuatro habitaciones dobles. Uijtdebroeks era el compañero de Raúl García Pierna y por ello goza ahora de estancia individual. Enric Mas, líder de la Vuelta y ‘presidente’ del Movistar, comparte dormitorio con el ciclista venezolano Orlius Aular. Eusebio Unzué, el jefe de toda la estructura, va y viene. El miércoles regresa para quedarse ya hasta el final de la Vuelta.

La etapa de este martes.

La etapa de este martes. / LA VUELTA

Cada masajista está al servicio de un corredor. ‘Lobo’ (Juanjo Lobato, exciclista profesional) es el que atiende a Mas y el que lo recibe en cada llegada. Le da bebida y ropa de refresco y cuida de él antes de subir y después de bajar del podio. Torrontegui se encarga de Iván Romeo, que iba para lucirse en la Vuelta como estratega en fugas. Era la estrategia del equipo, el plan B, por si las cosas salían mal, por si Pogacar se salía de la tabla y el Movistar se veía obligado a buscarse la vida ganando alguna etapa.

La felicidad del líder

Ahora ‘tira del carro’, que en el lenguaje ciclista significa situarse al frente del pelotón, como un caballo en su carruaje, y marcar el ritmo que le interesa al líder del equipo; adiós lucimiento personal y sacrificio ciento por ciento, en este caso para Mas.

El ciclista mallorquín exhibe felicidad en el día de descanso. “Lo que quiero es disfrutar”, repite pletórico y confiado en que ganará la Vuelta. Quedan seis etapas y hasta da la sensación de que la contrarreloj del jueves en Jerez ya no es un hueso, sino un plato apetecible. Anuncian que bajarán las temperaturas en Andalucía -a ver si es verdad-, porque correr a 42 grados no es sano para nadie.

Fuente: El Periódico