El calor recortó la etapa que acababa en Córdoba, la última antes del segundo día de descanso, pero no las ganas de Wout Van Aert de seguir ganando. El belga se impuso en un esprint reducido, como hace dos años en el mismo final, como hace dos días en Loja. En 2024 tenía la ayuda de Sepp Kuss, que le hizo el trabajo sucio aunque no era su terreno. En Loja tenía a Brennan para devolverle los favores por todos los días que lo había colocado en el esprint.
Pero esta vez en Córdoba estaba solo para salir a los ataques de Leknessund y de Thibau Nys. Solo para contraatacarlos, solo para el esprint. Pero Wout es autosuficiente y todoterreno. Capaz de ganar en un esprint puro en uno en cuesta, en una escapada o de ganar en montaña. El único hombre capaz de enseñar el dorsal a Pogacar en el Tour del año pasado, en esa última etapa de París que ha incluido el paso por Montmartre para que deje de ser un paseo. Ahí, donde estaba marcado que Tadej confirmara su dominio como antes había hecho Hinault, apareció Wout para derrotarlo.
Tiene ya 32 años el belga, ha perdido la explosividad de otros tiempos para la pelea con los velocistas puros, pero mantiene la ambición de seguir sumando victorias a su palmarés. Aprendió a pelear compitiendo con Mathieu van der Poel cuando los dos eran adolescentes y no ha perdido la costumbre.
En esta Vuelta busca conseguir el maillot verde que debía haber conseguido ya en 2024, pero una caída cuando estaba en fuga camino de los Lagos de Covadonga le obligó a marcharse a casa, ceder el maillot verde y el de la montaña, que también lideraba en el momento de irse al suelo.
Van Aert, que ya ganó el maillot verde del Tour en 2022, lleva cinco etapas en dos participaciones en la Vuelta, pero no cree que sea más sencillo ganar en España que en Francia. «Ganar en una gran vuelta es superdifícil y en las grandes vueltas todos los equipos se preparan, hacen entrenamientos en calor, en ritmos altos, podemos decir que en la Vuelta es más fácil ganar desde la fuga que en el Tour, pero sigue siendo duro. Las etapas llanas tienen mucho desnivel y ninguna victoria es fácil», reconoce el belga.
Tampoco le fue fácil ganar en Córdoba, aunque lo parezca. «En los últimos kilómetros había que controlar muchos ataques. Nys ha lanzado el ataque desde muy lejos», explicaba después. Pero Wout era el favorito y el más fuerte.
«Ha ganado el mismo que hubiera ganado si la etapa hubiera sido normal», reconocía Enric Mas. El español era uno de los corredores designados por la CPA (Asociación de Ciclistas Profesionales) para representar al pelotón en esta carrera, pero el liderato le ha dejado fuera de las negociaciones con la dirección de la carrera. «En principio éramos tres [corredores] pero desde el equipo han decidido que tenía que estar al margen y centrado en lo mío», explica.
El equipo y el sentido común porque el líder no debe intervenir en esas reuniones para no actuar en beneficio propio. La previsión es que la próxima semana siga haciendo calor y el escenario puede repetirse en las etapas del martes y del miércoles, la primera con final en Palos de la Frontera y la segunda en Sevilla. La contrarreloj y las etapas de montaña que vienen después no corren riesgo de ser recortadas.
Mas se marcha al segundo día de descanso con el maillot rojo de líder y Van Aert, con su segunda victoria de etapa, el maillot verde y las ganas de regresar a Córdoba. «Mis recuerdos de Córdoba de hace dos años son muy similares, fue un día muy caluroso. Esta Vuelta está siendo muy caluroso. Lo estoy llevando bien, aunque no siempre me ha gustado. Córdoba es un buen lugar y quizá vuelva con otras temperaturas», dice.