El Alarde de Hondarribia ha contado con un espectador de excepción. El célebre actor, director y presentador de televisión Emilio Aragón ha seguido con atención el desfile desde una perspectiva inmejorable: una ventana en el corazón de la calle Mayor, justo frente a la iglesia.

Desde esa ubicación, Aragón ha podido contemplar no solo el desfile, sino también algunos de los momentos más destacados de la liturgia del Alarde, como la recogida de la bandera o las descargas de las compañías de infantería.

Desde primera hora, a Emilio Aragón se le ha visto sonriente, atento a cada detalle y disfrutando de la fiesta como un hondarribitarra más.

Tres generaciones unidas por una tradición: el desfile de su yerno y sus nietos

En ese mismo inmueble, asomándose de forma alternativa por el balcón y la ventana, le acompañaban varios de sus familiares; entre ellos su hija mayor, Ichiar Aragón, quien se ha confesado en muchas ocasiones como una enamorada de Hondarribia y de su Alarde. Su marido, Hugo Rodríguez de Prada, que veranea junto a su familia en la localidad desde hace décadas, contagió su amor por la villa a Ichiar y la pareja adquirió una casa de vacaciones.

Este año, el actor no ha querido perderse ese Alarde en el que desfilan, concretamente en la Compañía Mixta, su yerno y dos de sus nietos. Tanto Aragón como su hija Ichiar han aplaudido especialmente emocionados al paso de esta compañía.

Hondarribia, el refugio del clan Aragón

La vinculación de la familia de Emilio Aragón con Hondarribia es profunda y se ha ido consolidando con el paso de los años. Su hija Ichiar, cofundadora de la conocida marca de panaderías artesanas Madreamiga e influencer con más de 61.000 seguidores en redes sociales, considera la villa como su auténtico refugio de desconexión.

Aunque en un principio Ichiar se mostraba reticente a pasar sus vacaciones en el norte, la fuerte conexión de su marido, Hugo Rodríguez de Prada -cofundador de la cadena de pizzerías Grosso Napoletano y habitual veraneante de la villa desde el verano de 1984-, terminó por contagiarle una pasión incondicional por la zona. «Hondarribi tiene un no sé qué que atrapa, su gente te enamora», ha confesado en alguna ocasión la empresaria, quien hoy se define sentimentalmente como «una hondarribitarra más».

Tanto es así que el matrimonio disfruta a menudo de la residencia que adquirió en las alturas del municipio. En ella no solo pasan largas temporadas junto a sus cuatro hijos (Martín, Aruca, Teo y Cuba), sino que ha sido el escenario de grandes eventos familiares, como la celebración del décimo aniversario de su matrimonio o el reciente 40 cumpleaños de la propia Ichiar. Ambas citas contaron también con la presencia de Emilio Aragón, quien ahora sella su idilio con Hondarribia en primera persona, disfrutando de su día grande.