Entre otras muchas –muchísimas– obras, aprovechó una señal de tráfico para crear su obra Go Slow, que recupera el pasaje del Evangelio de Lucas en el que menciona que María guardaba las cosas en su corazón (Lc 2:19). Para Corita, esa señal de tráfico era una imagen contemporánea del Inmaculado Corazón. También tomó eslóganes publicitarios y les dio la vuelta para darles un sentido espiritual: partiendo de la frase Put a tiger in your tank, promoción de la empresa de gasolinas Esso, reflexionó que “el espíritu, sea lo que sea lo que significa para cada uno, vive dentro de nosotros; que Dios está en nosotros, o que es nosotros, como quieras decirlo”.
Una de sus obras más polémicas fue la que equiparaba a María con un tomate bajo el lema María Madre es el tomate más jugoso de todos. Aunque fue interpretado como una provocación a la autoridad eclesiástica, el objetivo de la obra era el contrario: una representación de la Virgen María basada en elementos y palabras del uso cotidiano actual. En concreto, partiendo del eslogan de la marca de tomates enlatados Del Monte.
Corita era consciente del sentido sexualizado que había adquirido la palabra ‘tomate’ y consideraba injusto que ese uso la contaminara por completo. Tras investigar su historia junto a Sam Eisenstein —autor de la frase Mary was the juiciest tomato of all—, llegó a la conclusión de que el tomate había estado relacionado, en algún momento, con la rosa mística, una de las imágenes que se utilizan para referirse a la Virgen María.
Corita Kent, yellow submarine,1967, serigrafía, 23 x 35 in.,Cortesía de Corita Art Center, Los Angeles
Su intención era hacer un arte religioso, en sus palabras, “menos desagradable” que el que había en su entorno. Y su arte, gráfico e inesperado, generó un impacto sin precedentes. Poco a poco, la temática de sus obras se desligó de la religión y se amplió a los problemas sociales. No obstante, este viraje no obedeció a una pérdida de la fe, sino a un intento por llegar a todos sus estudiantes, de distintas creencias, y, sobre todo, por un entendimiento del arte, de todo el arte, como una forma de alabar a Dios: “Todo lo que sea bueno tiene una cualidad religiosa, así que no importa demasiado cuál sea la temática”, afirmó.