Ricky Rubio ya está preparado para afrontar su segunda temporada desde su regreso al Joventut. El base de El Masnou compareció este martes en la presentación del curso 2026/27, a pocos días de que la Penya afronte su primer gran reto con la disputa de la Supercopa.

Será un año diferente al anterior. El Joventut ha sufrido cambios importantes en la plantilla y no ha podido retener a algunos jugadores que quería mantener. Ricky no escondió la realidad económica del club, pero tampoco rebajó la ambición de un equipo que viene de completar una gran temporada. A todo ello se suma el regreso de Nico Laprovittola, con quien volverá a compartir pista después de su breve etapa juntos en el Barça.

Ricky explica por qué decidió seguir

La continuidad de Ricky fue una de las cuestiones que se alargaron durante el inicio del verano. El base terminó la pasada temporada muy desgastado y necesitó unas semanas antes de confirmar que quería volver a jugar: «Acabé fundido física y mentalmente», reconoció. Después de descansar un par de semanas tuvo bastante claro que quería continuar. Su decisión, además, no dependía únicamente del baloncesto.

Ricky regresó al Joventut con la intención de tener un impacto que fuese más allá de la pista. Por eso, durante el proceso para decidir su continuidad también trasladó al club algunas cuestiones que consideraba necesarias para seguir haciendo crecer el proyecto. «Yo no volví aquí solo para jugar a baloncesto, sino para dejar un legado en la ciudad y en el club», explicó.

Ricky Rubio, en un partido con el Asisa Joventut

Ricky Rubio, en un partido con el Asisa Joventut / ACB Photo – Miguel Ángel Polo

El base quiere que la ambición que mostró el equipo la pasada temporada también se traslade al resto de la entidad. Sabe que el presupuesto actual hace difícil pensar en competir con los grandes proyectos europeos, pero considera que hay otros aspectos en los que la Penya sí puede dar pasos adelante. Algunas de las peticiones que hizo durante el verano, según explicó, ya han comenzado a avanzar.

Laprovittola y una Penya con más tiro

Uno de los grandes cambios estará en el juego exterior. La llegada de Nico Laprovittola devuelve a Badalona a uno de los jugadores más queridos por la afición y permitirá juntar a dos bases que ya coincidieron durante unos meses en el Barça.

Aquella experiencia llegó en un momento muy diferente para ambos. Ahora Ricky cree que pueden complementarse mejor y ayudarse mutuamente en una etapa distinta de sus carreras. También podrá disfrutar de él desde una posición privilegiada. «Hay jugadores especiales y él es uno de ellos», aseguró sobre el argentino.

Laprovittola, como nuevo jugador de la Penya

Laprovittola, como nuevo jugador de la Penya / @penya1930

La nueva plantilla también cambia algunas de las posibilidades del equipo. Ricky considera que la Penya dispone de más amenaza desde el triple que la pasada temporada y que podrá jugar a un ritmo más alto. Una mejora que también debería permitirle encontrar más espacios para generar.

El reto será conseguirlo sin perder lo que funcionó. El Joventut estuvo entre las mejores defensas de la ACB el pasado curso y ahí aparece uno de los puntos que Ricky considera fundamentales: incorporar nuevas armas sin renunciar a la identidad que permitió al equipo competir a un nivel tan alto.

Una Supercopa con poco margen de preparación

La primera prueba llegará muy pronto. La Penya afrontará la Supercopa después de una pretemporada marcada por las ventanas FIBA, que han impedido al equipo trabajar con normalidad durante buena parte de las últimas semanas. Ricky reconoció que apenas han podido completar tres o cuatro entrenamientos con toda la plantilla y la baja de Dante tampoco ayuda: «No llegamos con la mejor preparación posible. No queremos engañar a nadie», admitió.

La situación no cambia el objetivo con el que viajarán a la competición. El Joventut se enfrentará a Baskonia en semifinales y Ricky considera que la falta de rodaje no puede convertirse en una excusa. La experiencia de jugadores como él mismo o Laprovittola puede ser especialmente importante en un torneo tan corto.

También existe una diferencia evidente en cuanto a profundidad de plantilla. La Penya cuenta con once jugadores y uno de ellos está lesionado, mientras que algunos de los grandes proyectos europeos manejan grupos mucho más amplios. Ricky puso como caso extremo a Dubai, con más de una veintena de jugadores, para explicar la distancia existente entre unas realidades y otras.

La puerta de España sigue abierta

La gran noticia de la comparecencia llegó al hablar de la selección española. Ricky no juega actualmente con España, pero tampoco considera que su etapa internacional haya terminado. «La puerta de la selección no está cerrada», afirmó. El base confirmó además que ha hablado con Chus Mateo, actual seleccionador, aunque cualquier posible regreso dependerá de cómo avance la temporada y, sobre todo, de su situación personal.

El año pasado su prioridad era encontrar un equilibrio entre su vida profesional y personal. Para conseguirlo necesitaba centrarse únicamente en el Joventut. Ahora la situación puede evolucionar, aunque hay un factor que pesa especialmente: pasar largos periodos lejos de su familia.

Ricky Rubio, en las últimas ventanas FIBA con la selección

Ricky Rubio, en un partido con la selección / EFE

Ricky lleva muchos años dedicando buena parte de sus veranos a la selección y aseguró sentirse orgulloso de haberlo hecho. Pero afrontar una concentración de un mes o mes y medio ya no es una decisión tan sencilla. «Ahora hay otras prioridades», reconoció. Por eso tampoco quiso anticipar qué ocurrirá en el futuro. Ni confirmó un regreso ni dio por cerrada esa posibilidad. «El día que sienta que está cerrada del todo, ya lo comunicaré», aseguró.

Repetir la conexión del año pasado

El listón de la temporada pasada está alto. Ricky cree que los objetivos alcanzados fueron importantes y entiende que no sería justo trasladarlos automáticamente a un proyecto que ha cambiado varias piezas y que todavía necesita tiempo para encajarlas.

Eso no significa renunciar a competir. El objetivo es volver a construir un equipo capaz de enganchar a Badalona y mantener una de las cosas que más valoró Ricky del último curso: la conexión entre la plantilla y la afición.

Para el base, el éxito no estuvo únicamente en los resultados. También estuvo en la forma de conseguirlos y en cómo la grada volvió a sentirse identificada con el equipo: «El año pasado no fue solamente ganar, sino cómo ganamos, el orgullo que sintió la afición y la conexión que tuvimos con ellos en todo momento», resumió.