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Bajo la colina de Zımbıllı Tepe se encuentran los restos de Pompeyópolis, una antigua y próspera ciudad romana creada alrededor del año 63 a.C., que durante siglos desempeñó un papel central como capital de Paflagonia, una región del norte de Anatolia, en la actual Turquía.
Desde que dieron comienzo las excavaciones arqueológicas más continuadas, los descubrimientos no han dejado de sucederse: restos de edificios públicos romanos, viviendas, termas, esculturas y hasta un teatro. No es casualidad que este yacimiento milenario haya sido bautizado como el Éfeso del mar Negro.
Ahora, un nuevo hallazgo ha sorprendido al equipo de investigadores que trabaja en la zona: ni más ni menos que un impresionante mosaico del siglo IV d.C., compuesto por diferentes motivos geométricos y con una superficie ya descubierta de aproximadamente 105 metros cuadrados. Pero esto no es lo único que los investigadores han sacado a la luz.

Arqueólogos trabajan en la excavación y documentación del mosaico de la basílica de Pompeiopolis, cuyos restos siguen saliendo a la luz.
Foto: Ministerio de Cultura y Turismo de Turquía
Un mosaico monumental y la cabeza de un dios pagano
El mosaico se encuentra en la basílica de la ciudad, concretamente, en su nave central, donde decoraba el suelo con elaborados motivos geométricos. Pero lo más llamativo es su tamaño, ya que lo más grande aún estaría por venir: tal y como han informado las autoridades, los aproximadamente 105 metros cuadrados documentados no se corresponden necesariamente con la superficie total del pavimento original de la nave. De hecho, todavía quedan zonas del mosaico por descubrir y las excavaciones continúan. Los trabajos de conservación de la parte ya descubierta también han permitido estabilizar y proteger su estado actual.

Junto al mosaico, una cabeza de Eros, datada en la segunda mitad del siglo II d.C., ha sido encontrada en el pastoforio, una estancia auxiliar situada en las iglesias cristianas antiguas, especialmente en las de tradición bizantina. Aquí, lo más curioso no es su tamaño, sino su antigüedad, ya que corresponde a un periodo muy anterior a la transformación de la basílica en un centro cristiano.
Este descubrimiento proporciona una valiosa información sobre el arte y la cultura de la antigua Pompeyópolis y, especialmente, sobre la reutilización de materiales y espacios a lo largo de la historia. La presencia de esta representación de un dios pagano en el edificio demuestra cómo elementos pertenecientes a etapas anteriores pudieron ser conservados o reutilizados durante la transformación religiosa del complejo.

El mosaico romano de la basílica de Pompeiopolis, del que ya se han excavado al menos 105 metros cuadrados.
Foto: Ministerio de Cultura y Turismo de Turquía
La basílica de Pompeyópolis: de edificio romano a centro episcopal
Esta transición del mundo religioso romano al cristianismo es, de hecho, una de las claves de la importancia que tienen estos hallazgos en la basílica de la ciudad. Y es que el edificio no nació como una iglesia cristiana: su primera fase constructiva se remonta a la segunda mitad del siglo II d.C., aproximadamente entre los años 150 y 160, durante uno de los momentos de mayor apogeo de Pompeyópolis.
Fue mucho después, durante la Antigüedad Tardía, cuando el edificio experimentó importantes transformaciones arquitectónicas y funcionales a medida que cambiaban la ciudad y la sociedad. Pompeyópolis adquirió carácter de centro episcopal en el siglo V, y la basílica quedó vinculada a esta nueva realidad religiosa.
La basílica de Pompeyópolis, situada en lo alto de la acrópolis, se ha convertido en uno de los principales focos de investigación del yacimiento desde que las excavaciones comenzaron allí en 2025. Junto a ella, el otro gran foco está en la llamada Villa Romana, una monumental domus señorial de más de 2.500 metros cuadrados que también alberga una rica colección de mosaicos decorativos. En ella, además, destacan salas de recepción revestidas de opus sectile y cuatro estancias —descubiertas hasta el momento— con el tradicional sistema de calefacción por suelo radiante conocido como hipocausto.

Los trabajos arqueológicos en la antigua Pompeiopolis permiten recuperar poco a poco los restos de una ciudad que todavía guarda numerosos secretos bajo tierra.
Foto: Ministerio de Cultura y Turismo de Turquía
Pompeyópolis, una ciudad aún por descubrir
La ciudad de Pompeyópolis es todo un tesoro enterrado de la Antigüedad. Este poderoso centro administrativo y religioso de Paflagonia mantuvo su importancia durante siglos, hasta que las incursiones de los turcos selyúcidas y, posteriormente, de los mongoles contribuyeron a su declive. En el siglo XIII se fundó cerca de las ruinas la actual Taşköprü, «puente de piedra», en referencia al puente que cruza el río Amnias y que todavía hoy se conserva.
Lo sorprendente de este enclave histórico, una de las siete ciudades que Pompeyo Magno levantó en la región tras derrotar al rey Mitrídates VI del Ponto, es la conservación de sus calles, domus y edificios públicos: una ciudad que aún sigue en proceso de ser descubierta y estudiada. Queda por ver qué otros vestigios saldrán a la luz a medida que avancen las excavaciones, que continúan sin una fecha de cierre ni conclusiones definitivas sobre el aspecto final que tuvieron sus edificios a lo largo de sus distintas transformaciones.