La investigación ufológica, siempre en busca de testimonios, contempla lo que ocurre en algunos vuelos militares y comerciales, vía de la fenomenología extraña de la que uno se acuerda al acercarse a ‘Black Box. Vuelo 298’. Tomando como base ‘Vessel’, un cortometraje de 2012, la película juega con la ciencia ficción de serie B para explicar lo que sucede en el interior de un avión con el que se pierde contacto y que desaparece del radar. Esta variante de las historias en torno a la amenaza surgida estando a bordo activa la afinidad que despierta el cine de género que es honesto con su perfil modesto y ofrece un tratamiento correcto y cuidado dentro de sus capacidades y medios. La plasmación de las criaturas, los ataques (los tentáculos cazando pasajeros) y las imágenes aéreas del aparato envuelto en la tormenta (con su encanto) señalan la vistosidad existente en su despliegue limitado.