Enterrados han quedado los tiempos de enfrentamiento: Estados Unidos y Colombia vuelven a verse como amigos. Así se ha certificado este martes tras la reunión entre el presidente colombiano, Abelardo de la Espriella, y el secretario de Estado, Marco Rubio. Era la primera visita de alto nivel que recibía el mandatario y decidió que fuera en su casa, en Barranquilla. Allí, recibió al diplomático entre abrazos y sonrisas, un síntoma de las buenas relaciones que auguran ambas administraciones. En la práctica, esto se traduce en una serie de medidas de seguridad e inversión recopiladas en los llamados Acuerdos de Barranquilla.
“Hablamos muchos de los temas de seguridad y esto es clave, porque sin la seguridad no puede haber prosperidad. Las oportunidades que existen entre Colombia y Estados Unidos son mucho más que simplemente seguridad”, ha dicho Rubio en español durante una conferencia de prensa, que no admitía preguntas, al fin del encuentro con De la Espriella, al que conoce antes de la llegada de este a la política.
“No es siempre que uno viaja a un país y tiene la oportunidad de intercambiar con un jefe de Estado que uno ha conocido antes de ser político. Hace dos años y medio estuvimos en la misma mesa en una boda en el sur de la Florida”, ha recordado Rubio entre risas.
De la Espriella ha centrado su intervención en detallar los puntos pactados, que resume en tres objetivos: “reconstruir la patria, recuperar la economía y blindar el hemisferio”. El primer punto plantea la recuperación de las zonas afectadas por el devastador terremoto del pasado 10 de agosto, apoyándose también en la cooperación de EE UU. La idea es atraer capital norteamericano para invertir en el país en proyectos de varios ámbitos como infraestructura, vivienda o energía. A cambio, el presidente se compromete a cumplir con la disciplina fiscal y mejorar las condiciones de la seguridad jurídica.
Acuerdos sobre tierras raras y energía
En el aspecto de la “prosperidad compartida”, De la Espriella ha propuesto poner los recursos de Colombia —su ventaja geográfica, su mano de obra, entre otras— para avanzar en proyectos económicos de gran envergadura, aunque sin dar ejemplos concretos. Lo que sí ha mencionado el presidente es que cooperará con EE UU en el sector de minerales críticos y tierras raras.
Uno de los dos memorandos de entendimiento firmados este martes entre Rubio y el canciller colombiano, Omar Bula, profundiza este tema. El documento no concede a EE UU los derechos de explotación sobre los yacimientos que haya en Colombia de una veintena de elementos químicos, como el litio o el cobre, pero sí acerca a ambos países en el tema. El plan es “posicionar a Colombia como un socio confiable en cadenas estratégicas asociadas a tecnologías limpias, infraestructura eléctrica, baterías e industrias avanzadas”. Conseguir el poderío de estos materiales en el mundo ha sido uno de los principales intereses de Donald Trump, como respuesta a la gran concentración de estos en China.
El otro acuerdo es de energía nuclear para uso civil. La Cancillería ha indicado que el memorando “abre un espacio de diálogo técnico, gradual y responsable sobre las posibles aplicaciones de la tecnología nuclear para la seguridad energética y la investigación científica”.
De la Espriella y Rubio, con sus respectivas esposas, en la sede presidencial de Barraquilla, este martes.Fernando Vergara (via REUTERS)
Pero probablemente el principal componente de los Acuerdos sea el de la lucha contra el narcotráfico, uno de los ejes centrales de las políticas de Trump y de De la Espriella. En concreto, el presidnete ha dicho querer “consolidarse como el principal socio de seguridad hemisférica” de Washington y para eso ha sacado a relucir su llamado “Plan Patriota Siglo XXI”, con el que busca renovar su capacidad militar modernizando sus radares, drones, inteligencia, entre otros rubros. “Colombia pondrá recursos propios, [pero] necesitamos la inyección de los EE UU. Vamos a trabajar en la lucha contra el narco. Vamos a fumigar. Vamos a ir por las organizaciones armadas…”, ha asegurado el mandatario.
En este punto, De la Espriella confirmó que Colombia ya es parte del Escudo de las Américas, la coalición fundada por Trump y que ya integran 18 países con el objetivo de enfrentarse a las redes del narcotráfico en la región. Para eso, instalará una sede de trabajo en Medellín. “Bandido que no se someta, le vamos a dar de baja. Es una cárcel o una tumba”, ha subrayado el presidente, haciendo eco a las promesas que hizo durante la campaña.
Venezuela y migración
Al finalizar su declaración, el colombiano ha recalcado que trabajará mano a mano con Washington para la estabilidad de la región en lo que refiere a Venezuela. “Colombia participará con los Estados Unidos responsablemente en los esfuerzos dirigidos a garantizar estabilidad regional y profundizará la cooperación en materia fronteriza, migratoria y de seguridad”, ha añadido.
Sobre migración, De la Espriella se ha referido a una de las últimas controversias de su mandato: la orden de deportación de inmigrantes irregulares, una medida espejo a la que ejecuta la Administración Trump. “Nuestro principio es sencillo: migración legal, segura y ordenada. Estamos en contra de la migración ilegal”.
Por fuera de la intervención de ambos ha quedado la petición del Gobierno colombiano a Washington de suspender los aranceles del 12,5% a sus productos por cuenta del terremoto y la presión que sufren ahora cientos de empresarios. Aunque los gremios esperaban un gesto de este alivio, parece que ha quedado por fuera de la reunión.
Al finalizar, De la Espriella ha hecho una petición que, según ha recalcado, es más personal: ha pedido reabrir un consulado de EE UU en Barranquilla. “Es un tema que a mí me toca el corazón y se lo dije al señor secretario”. La oficina diplomática lleva cerrada más de 30 años.
“Fue una conversación franca, profunda, estratégica y cordial. Que Dios bendiga a los Estados Unidos y que Dios bendiga a Colombia”, ha concluido De la Espriella. Por su parte, Rubio continuará su gira por América Latina este miércoles en Ecuador y finalizará el jueves en Perú. Se reunirá con los presidentes Daniel Noboa y Keiko Fujimori, respectivamente.