El informe PISA 2025 (Programme for International Student Assessment, en inglés), conocido esta mañana, indica que España se sitúa por debajo de los promedios de la OCDE y de la UE en las tres competencias analizadas (matemáticas, lectura y ciencias) y se desploma respecto a sus propios datos de 2022 donde ya se produjo un fuerte descenso. Es el peor resultado de su serie histórica desde el año 2000.

El retroceso es de un curso entero menos en lectura y casi otro en matemáticas en tan solo tres años.  La evaluación internacional refleja también una preocupante caída mundial en el nivel de comprensión lectora de los jóvenes en todos los países del mundo, excepto en Japón y otros asiáticos. Los analistas de la OCDE lo atribuyen al uso de los móviles y, en menor medida, a la IA. 

En todo caso, los datos proporcionados por la organización económica significan que la brecha generacional se va agrandando a pasos agigantados. En España, donde la caída es del doble que la experimentada en el promedio de la OCDE, los estudiantes que se examinaron el curso pasado de PISA cuando tenían 15 años de edad tienen el desempeño de un curso y medio de matemáticas menos y más de dos cursos respecto a los que hicieron el mismo examen en 2015. Dicho de otro modo, los jóvenes que han cumplido 26 años estaban mucho mejor preparados para afrontar la mayoría de edad, las cargas de estudios o trabajo, y la ciudadanía en general que los estudiantes que acaban terminar la ESO. Con el agravante de que ya han finalizado la etapa obligatoria.   

El descenso se produce en todas las competencias y para todos los alumnos españoles en la media nacional, siendo la primera vez que empeoran los rendimiento de los alumnos que tradicionalmente mostraban un buen desempeño. El retroceso de los hijos de familias de rentas medias y altas se da tanto en ciencias como en matemáticas y muy pronunciadamente en lectura. 

Baja también la proporción de alumnos brillantes en todas las materias, algo que sucede también en la media de la OCDE. Finalmente, a todo esto se une el uso de la IA, más frecuente en España que en otras economías del mundo.

La tendencia española a esta caída empezó a detectarse en 2015. En la siguiente edición, la de 2022, se atribuyó el descenso de resultados al efecto de la pandemia.  En esta última edición se asienta la tendencia en una flecha que claramente va hacia abajo. En la OCDE se confirma la misma evolución solo que en España está mucho más agudizada. Se encuentra, no obstante, entre medias similares a sus vecinos europeos.

Con todo, los resultados en España no son homogéneos. Un grupo de comunidades autónomas presentan datos por encima de la OCDE y la UE. Se trata de Madrid, Castilla y León, Asturias, Cantabria y Galicia. Estas comunidades cuentan con menos alumnos vulnerables que el resto.

En el otro extremo, de forma muy polarizada se encuentra el furgón de cola en el que sorprende la presencia de la Comunidad Valenciana y el País Vasco. 

Los datos de Catalunya, aunque aparecen y destacan por buenos, no son comparables porque en este año la muestra no era representativa del sistema educativo catalán debido a la alta tasa de exclusión. El Ministerio de Educación y FP decidió publicar los datos aunque no son válidos para compararse. El alza en todas las competencias es notoria lo que suscita diferentes interpretaciones.

 El secretario de Estado, Abelardo de la Rosa, que presentó los resultados a la prensa junto al coordinador senior de la OCDE Tue Hallgreen,  apuntó que trataría el tema de la excelencia en la Conferencia Sectorial para ver cómo puede compartirse la experiencia de las mejores autonomías. No obstante, vinculó los datos de España en el contexto del centro educativo y de la familia del alumno. La OCDE relaciona el nivel socioeconómico con el rendimiento académico.

De la Rosa descartó que la caída de España que empezó a producirse en el 2015, con el Gobierno de Mariano Rajoy, se deba a la ley socialista, la LOMLOE, aprobada a finales de 2020.  “El descenso se produce en todos los países de la OCDE  aunque en España está más agudizado”, apuntó. 

Cabe recordar que tras el fiasco de PISA 2022, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, anunció un plan de refuerzo escolar en matemáticas y lectura que, si se ha aplicado en su totalidad, no ha tenido un efecto, al menos inmediato, para frenar la caída del aprendizaje de los alumnos españoles. 

Ha bajado el rendimiento de los alumnos de familias de rentas medias y altas

Los jóvenes evaluados en la edición de PISA 2025 nacieron en el 2009, vivieron el confinamiento cuando tenían 11 años y estaban en el último curso de Primaria. Por tanto, entraron en la secundaria en los años inmediatamente posteriores a la Covid, cruciales en sus aprendizajes y convulsos en cuanto a la organización escolar y el estado de bienestar emocional. El informe registra un dato inquietante como apunte de cambio social. El apoyo familiar percibido por los alumnos de 15 años desciende en todo el mundo. España se mantiene por encima pero sufre también un deterioro en esta cuestión. Cuando a los alumnos se les pregunta si su familia se interesa por cómo le ha ido el día responden que no. Es una tendencia compartida que parece vinculada a la tecnología o a la precarización laboral, apuntó de la Rosa.

Los resultados de las autonomías se polarizan cada vez más, entre Asturias y Melilla hay casi cinco cursos de diferencia

Lectura

De las tres competencias, la lectura es la que muestra un bajón más acusado. De promedio, España obtiene 451 puntos en la edición de 2025. Esto es:  23 puntos menos que en la edición de 2022, 45 por debajo de la de 2015 y se sitúa por debajo de la OCDE (461).  Este es un descenso enorme y de difícil recuperación si se tiene en cuenta que 20 puntos equivalen a un curso escolar. 

Respecto a sus congéneres de Japón (503) Corea (501) Irlanda (500) o Estonia (499), los españoles no llegan, pero están cerca, de tres cursos de diferencia.  Cabe señalar que Finlandia ya no se encuentra entre los primeros países y ha sido definitivamente relevada por Estonia que muestra fortaleza también en las otras dos competencias analizadas. 

Qué es PISA

El Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos (PISA por sus siglas en inglés) mide el nivel de los aprendizajes en lectura, matemáticas y ciencia de jóvenes nacidos en 2009. En total, en 2025, han participado unos 30.000 adolescentes de casi un millar de centros españoles. La mayoría de los estudiantes (77 %) se encontraban en 4.º curso de la ESO, el resto eran repetidores (España es uno de los países con mayor número de repetidores).  En el mundo, se han presentado 33 millones de estudiantes de 90 países. La prueba evalúa lo que los estudiantes son capaces de aplicar con los conocimientos adquiridos. Además de las  tres materias troncales, PISA 2025 ha evaluado el aprendizaje de una lengua extranjera y la resolución de problemas por medios digitales. Los resultados de ambas competencias se conocerán en la primavera de 2027

Por comunidades autónomas, la variabilidad es, como se ha dicho, también grande existiendo una diferencia de 92 puntos entre Asturias y Melilla, casi cinco cursos de diferencia. Un grupo de autonomías se sitúan por encima o iguala el promedio de la OCDE. Asturias destaca con 471 puntos, le sigue Madrid (469), Castilla y León (466) y Cantabria, La Rioja y Aragón, estas tres últimas con 461. En la cola se sitúan Valencia (424), País Vasco (419), Ceuta (397) y Melilla (379). 

Japón, Corea y Estonia son los países con mejor rendimiento

Para el secretario de Estado, este será uno de los próximos objetivos del Gobierno, pues la comprensión lectora está en la base del conocimiento pues es la puerta de entrada del resto de competencias.

En general los estudiantes leen textos cortos y a gran velocidad, pero tienen dificultades en aquellos que superan las 400 palabras. No se sienten cómodos con textos más difíciles que requieren atención y profundidad, que incorporan vocabulario que no conocen. La lectura es rápida y superficial. 

El consultor de la OCDE Hallgreen explicó que que este fenómeno se da en todos los países del mundo (a excepción de países asiáticos gracias a estar inmersos en otra cultura frente a la educación y el esfuerzo) lo que evidencia que no puede atribuirse a las políticas educativas.   En cambio, coincide con la generalización de los móviles y la tecnología en general. Se observa, además, que cuanto menos uso de pantalla, mejores resultados se obtiene. 

Matemáticas

España cae a 457 puntos, más de medio curso en tres años y un curso y medio desde 2015. Se sitúa, sin embargo, ligeramente por debajo de la OCDE y la UE, a tan solo seis puntos. Esta competencia, para la que hay un déficit permanente de profesores en todo el  mundo, ha caído en la mayoría de economías analizadas por la OCDE. 

Como en lectura, un grupo de países presentan datos espectacularmente buenos, muy por encima de la media. Son, de nuevo, Japón (525), Corea (522), Estonia (508) y Suiza (499).

Por comunidades autónomas hay de nuevo una disparidad. Madrid encabeza la lista (477), Castilla y León (472), Cantabria (470), Asturias (469) y Galicia (466).  Por debajo del promedio nacional están Extremadura (454), Baleares (449), Murcia (447), Canarias (442), Valencia (435), Ceuta (405) y Melilla (395). Entre la primera y la última hay 82 puntos de diferencia, es decir, cuatro cursos enteros.

Ciencias

Esta es la competencia especialmente analizada por la OCDE en esta edición 2025. De nuevo España sufre un descenso, aunque menor en comparación a las áreas de conocimiento anteriores. La competencia científica se sitúa en 477 puntos, lo que significa un retroceso de 16 puntos en una década, y de 8 en  relación a la última edición. En comparación a la OCDE está 5 puntos por debajo. 

Japón (538), Estonia (527), Reino Unido (511) son los países con mejor representación y, de nuevo, lejos del resto de economías analizadas. 

Por comunidades autónomas, destaca Madrid (495 puntos), Castilla y León (493), Asturias (492), Cantabria (490) o Galicia con 486.  En la cola, y, a diferencia, se encuentra, País Vasco (459), Valencia (450), Ceuta (420), Melilla (405).

En cuanto al rendimiento de alumnos, por percentiles, que la OCDE divide en seis tramos, entre los rezagados y los excelentes, España cuenta con un 6% de peor rendimiento y un 4% de excelencia. Según la organización, el valor óptimo es 3% de rezagados y 15% de excelentes. 

Japón cumple con esa premisa. Cuenta con un 3% en el nivel mínimo, que no alcanza las competencias, y un 17% de alumnos brillantes. Pero el resto de economías, no.

La IA

PISA 2025 incorpora por primera vez un conjunto específico de preguntas destinadas a conocer la frecuencia con la que  los alumnos utilizan chatbots basados en inteligencia artificial para realizar tareas escolares.  Los alumnos españoles hacen un uso de la inteligencia artificial para las tareas escolares más frecuente que el observado, en promedio, en la OCDE y en el conjunto de la Unión Europea, independientemente del propósito considerado. 

En todas las actividades analizadas, España presenta menores porcentajes de estudiantes que declaran no utilizar nunca o casi nunca estas herramientas y mayores porcentajes de quienes las emplean con una frecuencia semanal o diaria.

El uso más extendido de la inteligencia artificial es el apoyo al aprendizaje, la realización de investigaciones preliminares y el resumen de textos. En todos los jóvenes españoles superan el promedio de la OCDE. 

La elaboración de trabajos escritos, que también es superior a la media de países desarrollados, es la finalidad menos frecuente.

Según Hallgreen, existe una correlación negativa entre uso de la IA y rendimiento académico. “hay países que se desvinculan de esta tendencia.Por ejemplo, Japón o China que han adoptado la IA como un soporte con precaución”. En cambio Singapure, ha decidido abrazarla. El uso de la IA sin acompañamiento, dijo Hallgreen, es negativo, pero “con moderación y propósito es beneficioso”.

Aspectos positivos

Los estudiantes españoles son los primeros en el mundo en el nivel de sentimiento de pertenencia a la escuela y vinculación con sus profesores. Responden así nueve de cada diez. También muestran curiosidad, perseverancia y actitud de apego. 

La desigualdad educativa es menor en España que en el promedio de la OCDE. “Persiste”, indicó de la Rosa, “pero la magnitud no es la misma”. También el nivel de acoso expresado y de ciberacoso que se da más en chicos que en chicas.

El consultor de la OCDE indicó, por su parte, que España contaba con mayor control de las pantallas en la escuela y que los jóvenes no están tantas horas como sus congéneres en otros países. “Si los móviles están prohibidos hay menos distracción”, constató Hallgreen. A su juicio, las reglas que crean profesores y alumnos conjuntamente suelen funcionar mejor en casi todos los ámbitos, excepto en el móvil. 

Aspectos negativos

España es uno de los países en los que más se repite de curso del mundo. “Las evidencias indican que esta medida no contribuye al éxito escolar y que solo debe recurrirse a ella cuando todos los recursos de refuerzo fallan”. Los alumnos repetidores obtienen alrededor de 100 puntos menos que el no repetidor.

Tasa de exclusión: 7,89%

La tasa de alumnos excluidos en España ha sido del 7,89 %, superior al 5 % que PISA establece en sus estándares. Esto es debido a la incidencia en Catalunya (tasa del 23,2%) y de Murcia  Cuando se supera este porcentaje, como en el caso de España, la OCDE realiza un análisis de sesgo, cuyo objetivo es asegurar que la muestra finalmente evaluada representa con fidelidad a la población meta total. 

Tras realizar el pertinente análisis de sesgo, el Grupo de Adjudicación de Datos de PISA 2025 determinó, como ya avanzó La Vanguardia, que los datos de España pueden ser plenamente utilizados para las comparaciones internacionales y de tendencia. De la Rosa se remitió a las explicaciones de la consellera sobre lo sucedido en Catalunya. Confirmó asimismo que las advertencias sobre la exclusión se producían en un nivel técnico y no político. 

A la tasa de exclusión española contribuyó no solo Catalunya con una exención del 23,2% sino también Murcia con un 13% y Baleares con un 7,5%. 

Tras los análisis de sesgo, la OCDE decidió no incluir los datos de Catalunya en los informes internacionales. Sí aparecen en el nacional, por separado. los de Murcia aparecen con una nota que advierte que, si bien estos datos se pueden utilizar para realizar comparaciones con otros territorios u otras ediciones de PISA, estas comparaciones han de ser tomadas con precaución por el potencial riesgo de sesgo.

 

Carina Farreras De Hojas

Periodista. Ha trabajado en las secciones de Política, Economía, Opinión y Cultura de La Vanguardia. Desde hace unos años cubre informaciones de Educación y Universidades en Sociedad