Algunas enfermedades cardiovasculares se observan, prácticamente, solo en mujeres. Otras presentan síntomas diferentes, se desarrollan de manera distinta o están asociadas a diferentes factores de riesgo.Pese a que las mujeres han estado, a lo largo del tiempo, subrepresentadas en la investigación cardiovascular, al parecer, como constata la investigadora danesa Monika Colombo, profesora …



Algunas enfermedades cardiovasculares se observan, prácticamente, solo en mujeres. Otras presentan síntomas diferentes, se desarrollan de manera distinta o están asociadas a diferentes factores de riesgo.

Pese a que las mujeres han estado, a lo largo del tiempo, subrepresentadas en la investigación cardiovascular, al parecer, como constata la investigadora danesa Monika Colombo, profesora asociada de la Universidad de Aarhus (Dinamarca), «hemos mejorado mucho en la inclusión de mujeres en la investigación clínica. Pero aún quedan muchas lagunas de conocimiento sobre la biología que hace que hombres y mujeres sean diferentes en los modelos que usamos para comprender las enfermedades cardiovasculares».

La prof. Colombo considera posible abordar ese desafío a través de DISSEX, un proyecto de investigación respaldado por el Consejo Europeo de Investigación (ERC, por sus siglas en inglés) e incluido en el marco del programa Horizonte Europa de la Unión Europea.

El proyecto tiene como objetivo investigar cómo las hormonas, el estrés y los factores genéticos influyen en las arterias coronarias de las mujeres, y, a partir de ahí, desarrollar nuevos modelos para explicar por qué ciertas enfermedades cardiovasculares afectan a las mujeres de manera diferente que a los hombres.



Mediante DISSEX, el equipo de Colombo tenderá un puente entre la biología y la biomecánica. Combinando experimentos de laboratorio, imágenes médicas avanzadas y modelos computacionales, los investigadores estudiarán cómo las señales biológicas alteran gradualmente las propiedades de los vasos sanguíneos y cómo esos cambios pueden, con el tiempo, hacer que una arteria sea vulnerable a la ruptura.

«Actualmente, podemos medir las hormonas y estudiar la forma de los vasos sanguíneos. Lo que aún nos falta es comprender cómo la biología del cuerpo modifica las células de la pared vascular con el tiempo. Esa es la conexión que nos falta averiguar», según la prof. Colombo.

Disección espontánea de la arteria coronaria

El proyecto se centra, principalmente, en la disección espontánea de la arteria coronaria (SCAD, por sus siglas en inglés), una afección en la que se produce un desgarro espontáneo en la pared de una arteria coronaria. Este episodio afecta predominantemente a las mujeres, muchas de las cuales no presentan ninguno de los factores de riesgo tradicionales asociados a las enfermedades cardiovasculares, y que pone en entredicho la comprensión actual de las enfermedades cardiovasculares.

«Observamos que mujeres jóvenes llegan con síntomas que inicialmente parecen un infarto, pero la causa subyacente no es la acumulación habitual de placa en las arterias. En cambio, se produce una rotura en la pared arterial que puede obstruir el flujo sanguíneo. Es una afección grave que puede aparecer a una edad relativamente temprana y que también puede tener un impacto psicológico considerable en los pacientes», explicó, al respecto, el Dr. Simon Winter, cardiólogo consultor en el Departamento de Cardiología del Hospital Regional de Gødstrup y profesor clínico en la Universidad de Aarhus, además de asesor del proyecto.

Es por ello que los investigadores estudiarán tejido de arterias coronarias humanas vivas y combinarán esos hallazgos con datos de pacientes y modelos computacionales avanzados. Su objetivo es descubrir los mecanismos biológicos que hacen que una arteria sea gradualmente más susceptible a la disección.

«Es un área donde aún carecemos de conocimientos fundamentales. Necesitamos comprender por qué se produce esta afección. Si logramos identificar marcadores y comprender mejor cómo se desarrolla la enfermedad, también podremos identificar mejor los síntomas que debemos observar en nuestros pacientes», concluyó el prof. Winter.