Cuatro euros al mes. Es lo que ha empezado a cobrar WiZink a los titulares de sus tarjetas Me. Es decir, 48 euros al año por un plástico que hasta ahora era gratuito. La comisión llega después de que el banco perdiera 49,3 millones el año pasado, casi el doble que el ejercicio previo, que ha recortado un 24% las líneas de crédito abiertas en tarjetas y que mantiene provisionados más de 100 millones para pagar las demandas de sus propios clientes. El negocio que la gestora estadounidense de private equity Värde Partners lleva ocho años intentando vender —primero en Bolsa, después por partes— empieza a cobrar por tener la tarjeta en el cajón. La tarjeta, ahora relanzada con la marca On, se anuncia con una TAE (Tasa Anual Equivalente) del 23,17%.
WiZink, que cuenta con unos dos millones de clientes en España y Portugal, advierte de que “la actualización de términos y condiciones afecta a un colectivo limitado de clientes de tarjetas en España (menos del 10%) y [que esta] se enmarca en la gestión ordinaria y evolución” de su cartera de tarjetas. En las cuentas consolidadas de la entidad depositadas en el Registro Mercantil y correspondientes al año pasado, la entidad que dirige como consejero delegado Iheb Nafaa señala que el balance consolidado registró una disminución, motivada principalmente por la reducción de la cartera de tarjetas de crédito en España, y añade que su estrategia es “redefinir el negocio tradicional de tarjetas, mejorar la calidad de la cartera y priorizar el crecimiento rentable en financiación de vehículos de segunda mano y en negocios de financiación en punto de venta online”.
La entidad destaca que “el hecho de que determinados productos no estén actualmente disponibles para nueva contratación no implica que desaparezcan para los clientes que ya los tienen, que continuarán sujetos a las condiciones que correspondan a su producto”. WiZink informa a los clientes de que pueden aplazar las compras de tres a seis meses sin intereses para compras entre 85 y 1.000 euros, sin comisiones por cambio de divisa y sin comisiones por retirada de efectivo en cajeros nacionales e internacionales.
Respecto al número de tarjetas canceladas tras comunicar las nuevas condiciones, la entidad declina proporcionar esta información, si bien asegura que “el proceso se está desarrollando bajo los parámetros previstos”. La entidad desliga los cambios de una eventual operación con Unicaja. “Esta iniciativa forma parte de la gestión ordinaria del portfolio de WiZink y de la revisión periódica de nuestra oferta de productos, sus prestaciones y condiciones”, asegura.
El banco heredero del negocio de tarjetas de crédito de Citi, Barclaycard y el Popular exprime el precio del crédito con una tarjeta que aplica uno de los intereses más altos del mercado. La entidad está ofreciendo a clientes su nueva tarjeta WiZink On con un interés del 23,17% TAE. Según las estadísticas que publica el Banco de España, el interés medio de este tipo de productos se ubica en el 18%, cinco puntos porcentuales menos. La tarjeta incluye seguros gratuitos de compra y viaje y elimina algunas comisiones, como las relacionadas con el cambio de divisa o la retirada de efectivo en cajeros. El problema para el cliente aparece cuando recurre a la financiación bajo ese porcentaje, porque está muy por encima de las opciones disponibles en el mercado.
El precio resulta llamativo por el momento elegido. El Gobierno prepara la ley de contratos de crédito al consumo que establecerá por primera vez límites al coste de estos préstamos. Se trata de una directiva europea que España todavía tiene que transponer. El anteproyecto aprobado por el Consejo de Ministros en enero todavía no ha entrado en vigor, pero contempla que, durante el periodo transitorio hasta que se desarrolle el nuevo sistema, el coste máximo de las tarjetas de crédito y tarjetas revolving sea del 22%. Si entrase en vigor mañana, ese 23,17% no podría cobrarse. Es decir, la tarjeta no incumple la ley, pero está en el tramo más alto del escaparate español; desde la entidad aclaran que se ceñirá a la normativa desde el minuto cero en que entre en vigor.
Desde la entidad aseguran que “a día de hoy el Tesoro no ha aclarado si la disposición transitoria que menciona el 22% se refiere al tipo de interés nominal (TIN) o a la TAE”. Sin embargo, en el texto del anteproyecto de ley, que no ha entrado aún en vigor, se aclara en el preámbulo que, “como regla general se establecen limitaciones sobre la tasa anual equivalente de la operación.
La entidad ya comercializa otros productos, incluso por encima de ese nivel. La tarjeta WiZink Click cobra un 23,85% TAE para el pago aplazado. En un análisis publicado en junio, la OCU situó precisamente esa tarjeta como la opción más cara de las que comparó para financiar las vacaciones, frente al 4,29% TAE de la alternativa más barata. Para un ejemplo de 2.000 euros financiados durante 12 meses, la organización calculaba un coste de 241 euros en la WiZink Click.
Hasta que se apruebe de forma definitiva la nueva ley de crédito al consumo, el principal termómetro para saber si un tipo de interés es excesivo sigue siendo la jurisprudencia. El Tribunal Supremo estableció en 2023 que en los créditos revolving un interés puede considerarse usurario cuando supera en más de seis puntos porcentuales el tipo medio de mercado comparable. Dentro de ese test de usura, el 23% aplica WiZink también pasaría el corte. En 2025, además, el alto tribunal también aplicó criterios de transparencia y abusividad de estos contratos, poniendo el foco en que el consumidor pueda comprender las consecuencias económicas del sistema de pago aplazado.