El analista de Hoy por hoy Pablo Simón se ha referido a la decisión del Tribunal Supremo de suspender cautelarmente el derecho de voto de algunas personas nacionalizadas mediante la Ley de Memoria Democrática, conocida como ley de nietos. Simón reconoció sentirse «un poco desconcertado» por la medida, al considerar que la nacionalidad española lleva aparejados los derechos de sufragio activo y pasivo.
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El primer análisis | Pablo Simón analiza el informe PISA, la ley de nietos y la desclasificación de documentos de Ceuta
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No obstante, defendió la conveniencia de abrir un debate sobre algunos aspectos de esta legislación. Entre ellos, planteó la posibilidad de exigir un cierto vínculo con España para quienes residen permanentemente en el extranjero, siguiendo modelos aplicados en otros países europeos. También propuso la creación de una circunscripción electoral específica para los españoles residentes fuera del país mediante la elección de varios diputados propios.
«Es ridículo»
Finalmente, relativizó el impacto político del voto exterior y recordó que la participación de este colectivo es reducida. «La gente del exterior participa en torno a un 10%. Es ridículo», afirmó. Además, destacó que el comportamiento electoral de los españoles en el extranjero y de quienes adquieren la nacionalidad española es muy diverso y no puede analizarse como un bloque homogéneo. «Me llama la atención que se ponga el énfasis en esto cuando muchísima gente lo que quiere de la nacionalidad española es tener un pasaporte europeo y poder migrar a Europa, no está pensando en votar a Pedro Sánchez».
Sobre la esperada desclasificación de informes de inteligencia por parte del Gobierno, Simón se mostró escéptico respecto a su capacidad para cerrar la polémica política. «Será un acto de fe», concluyó. «Cada cual lo creerá en función de si ya creía previamente al Gobierno».
El batacazo de España en PISA
El analista Simón ha defendido que el retroceso reflejado por los informes PISA no puede explicarse por una única causa y ha advertido de que se trata de una tendencia que se viene produciendo a nivel internacional desde hace más de una década.
«Llevamos ya diez años de caídas que se están produciendo en todo el mundo», señaló, al tiempo que recordó que los últimos resultados muestran un descenso especialmente intenso entre los estudiantes de nivel socioeconómico más alto.
A su juicio, el análisis de los datos debe hacerse con cautela. En este sentido, destacó que las comparaciones entre distintas ediciones del informe pueden estar condicionadas por cambios en la muestra, ya que Cataluña participó en la anterior evaluación y no en la actual. «Lo primero que tenemos que hacer es quitar Cataluña de la ecuación cuando estemos mirando los datos agregados», afirmó.
«Gastamos un 12% menos por alumno de lo que gasta la media de la OCDE»
Simón también puso el foco en la inversión educativa y subrayó que España destina menos recursos que la media de los países de la OCDE. «Gastamos un 12% menos por alumno de lo que gasta la media de la OCDE», indicó.
Sobre el impacto de las nuevas tecnologías, defendió una posición intermedia y aseguró que los peores resultados se observan tanto en los entornos donde el uso de dispositivos es excesivo como en aquellos donde está prácticamente ausente. «La tecnología hay que aprender a utilizarla un poquito», sostuvo, para añadir que debe emplearse «con mesura y saber cómo utilizarla».
El analista señaló además otros factores que pueden influir en los resultados educativos, entre ellos el tamaño de las clases, la composición del alumnado y la disponibilidad de personal de apoyo. En este sentido, lamentó que tras los recortes aplicados durante la crisis económica no se hayan recuperado determinados perfiles profesionales. «No hablamos nada de todo lo que está alrededor del profesorado», afirmó, en referencia a psicopedagogos, orientadores y profesionales de apoyo socioeducativo.
Asimismo, consideró que los resultados de los centros educativos están muy condicionados por el entorno social de los estudiantes. Como ejemplo, recordó que los colegios concertados y privados suelen obtener mejores puntuaciones en PISA, pero matizó que la diferencia desaparece cuando se compara alumnado de un nivel socioeconómico similar. «Cuando mantienes constante el nivel socioeducativo, las públicas están por delante», aseguró.
Respecto al debate político generado por los resultados educativos, rechazó atribuir toda la responsabilidad a una ley concreta o a una administración específica. «El problema que tenemos es que la marea está subiendo, pero no hemos construido diques», resumió.