Madrid
Mercadona es, con mucha diferencia, la cadena de supermercados más exitosa de España. Su cuota de mercado (27%) triplica a la de Carrefour (9%), que es la segunda que más vende. Así que, haga lo que haga, se convierte en noticia y —muchas veces— en tendencia. Pero pocas decisiones han dado tanto que hablar como su exitosa sección Listo para comer.
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Desde que Juan Roig vaticinara el fin de la cocina en los hogares españoles, miles de españoles acuden a diario a comprar platos ya preparados y, muchos de ellos, se los comen en las mesas altas del propio establecimiento, calentándolos en hornos microondas del llamado mercaurante. Una práctica que está cambiando el escenario alimentario y que ha llevado al Gremio de Restauración de Barcelona a denunciar a Mercadona por «intrusismo».
Según fuentes de la compañía, la sección Listo para comer de Mercadona se ha implantado ya en 1.490 de las 1.600 que tiene en España y, gracias a ello, el año pasado generó unos ingresos de 700 millones (incluyendo la comida refirgerada y envasada, como el hummus o el gazpacho, la cifra ascendería a 3.000 milolones). Es decir: algo menos del 2% de su facturación total, que en 2025 ascendió a más de 41.000 millones de euros.
«Un jaque mate alimentario»
El crítico gastronómico José Carlos Capel aseguró en Gastro SER que los mercarestaurantes dan de comer a cada vez más gente y que la ensaladilla de Mercadona «no está mal». En su opinión, «la cocina tradicional española está en caída libre, pero no se puede ir contra las tendencias y las corrientes».
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Gastro SER | Artur Martínez y la nueva cocina catalana
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El cocinero Artur Martínez ha ido más allá: «El mundo ha cambiado muchísimo en 15 años y hemos llegado a un punto en el que la gente se compre una barqueta y la calienta en el microondas. A mí, que la gente coma en soledad, que coma de pie o que coma deprisa, me entristece mucho. Estamos viviendo un jaque mate alimentario porque, cuando se rompe la transmisión generacional en las familias, la pérdida ya es irrecuperable».
La oferta de platos, en cualquier caso, es bastante variada (y bastante más barata que un menú del día): pizza, bocadillo de jamón, hamburguesa de angus, «lentejas con sabor casero y tradicional», albóndigas con patatas, macarrones boloñesa, berenjena rellena, paella valenciana, pollo asado, poke de salmón, tortilla de patata, ensalada de pasta, surtido de sushi…
El precio de tener «tiempo libre»
Según fuentes de Mercadona, «el surtido se encuentra en continua evolución». El año pasado, por ejemplo, incorporaron a su repertorio la ensaladilla de marisco y el bocadillo “serranito” con lomo y mayonesa. Pero la empresa valenciana sigue siendo bastante opaca y, ante la petición de más detalles, remite a los portavoces de Asedas, la asociación de supermercados de la que forma parte, junto a Lidl, Dia, Condis, Aldi o Consum, entre otros.

«Es una tendencia europea, no solo española», asegura Ignacio García Magarzo, director general de Asedas. «Y se debe a la necesidad de disponer de tiempo libre, que es algo a lo que le damos cada vez más importancia».
Pero, ¿quién compra comida preparada en los supermercados españoles? Según el estudio The State of Grocery Retail, de McKinsey y EuroCommerce, que estudia las principales tendencias del sector en Europa, la secciones Ready to (h)eat (listo para comer o calentar) crecen más deprisa que el resto del negocio y sus mejores clientes son los jóvenes de la generación Z y los milenials: cuatro de cada 10 ya compran comida preparada, al menos, una vez a la semana.
Mayores que no cocinan
Pero en España ya es habitual ver a personas (muy) mayores comprarse la comida hecha. Una tendencia que, como destaca Ignacio García Magarzo, también recoge el estudio de McKinsey: el 57% de las personas de la generación Z (45-60 años) recurren a la comida preparada al menos una vez al mes y el 13% de los boomers (mayores de 65) compran tortilla, lentejas, poke o algún otro plato cada semana. «Es una tendencia al alza en todas las cadenas y la calidad, obviamente, es cada vez mejor», señala.
El director general de Asedas dice, además, que cada vez es más habitual recurrir a la comida preparada en la llamada operación despensa: la gran compra con la que muchas familias vuelven a llenar sus armarios y neveras al volver de las vacaciones.
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Gastro SER | Consejo de Sabias II: la ruta difícil (y sin IA)
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Curiosamente, sigue habiendo muchas preguntas sin responder sobre la elaboración de esos platos: quién los prepara, cómo los hace, qué ingredientes usan, dónde se cocina…
¿Dónde están las cocinas?
La periodista y escritora Yanet Acosta ha reclamado respuestas en en el Consejo de sabias de Gastro SER. «Tengo muchísima curiosidad por saber dónde están las cocinas. No conozco a nadie que trabaje ahí y tenemos derecho a saberlo, ¿no?».

Al plantearle esta cuestión, Ignacio García Magarzo ha asegurado a Gastro SER que, aunque los platos suelen finalizarse en el propio estabecimiento, las empresas de distribución cuentan con proveedores que también se dedican a la fabricación de productos envasados o de quinta gama, y que no tiene por qué haber uno que lo haga todo: se reparten las especialidades.
Una economía de escala con la que a la hostelería va a costarle competir. Pero, en el fondo, fueron los propios restaurantes los que señalaron al camino, al dejar de cocinar para apoyarse en las ventajas de la cuarta y quinta gama. Ahora, con la clientela ya habituada, Mercadona hace lo mismo, pero a lo grande.