El delegado del Gobierno en Ceuta, el socialista Miguel Ángel Pérez Triano, se aferra al cargo y se niega a dimitir, defendiendo, todavía hoy, su tesis de que no hubo avisos antes de la invasión. Pese a que los informes, que el Gobierno ha … hecho públicos este miércoles, dicen lo que dicen.

Triano, que declaró la guerra a la ministra de Defensa, Margarita Robles, semanas atrás, ha defendido que «los whatsapp del día 29 no suponen ni una alerta ni un informe, es una comunicación entre alguien del CNI y alguien de la delegación del Gobierno, no es nada más que una comunicación informal».

Miguel Ángel Pérez Triano ha cargado contra los funcionarios de los servicios de inteligencia afirmando que «si alguien del CNI tenía dicha información, debería haberla transmitido al ministro del Interior, no al delegado del Gobierno».

El hombre de Sánchez en Ceuta, que es también el líder del PSOE a nivel local, rechaza dimitir. Pérez Triano, con un tono chulesco, ha asegurado que «no sabía nada» de lo que iba a ocurrir, aunque desde hacía más de tres semanas la Guardia Civil, que depende de él, le había pedido refuerzos. El mandatario ha manifestado que el CNI «dice lo mismo» que decían ellos «pero nadie pudo prever lo ocurrido». Una versión que no comparte el Ministerio de Defensa pero que sí defiende la Presidencia del Gobierno.

El representante del Estado en Ceuta se ha negado también a hacer cualquier tipo de autocrítica alegando que «la Delegación del Gobierno no falló». Triano no ha aclarado si su jefe de Gabinete le informó de los mensajes que se intercambió con el CNI y de una llamada de once minutos entre su mano derecha y los responsables de los servicios secretos: «No sabía que podía ocurrir lo que ocurrió», ha declarado.