La ministra de Defensa, Margarita Robles, tenía razón. La publicación de los informes sobre la invasión en Ceuta, que ordenó publicar, la semana pasada, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, dan la razón a la responsable de las Fuerzas Armadas, desautorizada y desmentida en … distintas ocasiones por algunos compañeros de gabinete como el titular de Interior, Fernando Grande – Marlaska que, todavía este miércoles, horas antes de que se hicieran públicos, defendía que no hubo ningún aviso.
En el entorno de la ministra de Defensa, que siempre ha defendido la misma versión frente a sus compañeros -que han variado ligeramente sus explicaciones-, celebran con la publicación de los informes que «queda bastante claro». Robles tuvo en contra desde el primer minuto a los ministros del Interior, Política Territorial y Presidencia, así como al delegado del Gobierno en Ceuta, contra el que cargan tintas en el Ministerio de Defensa por los ataques furibundos y sin precedentes que lanzó contra ella, con comunicado incluido.
El jefe del Ejecutivo, Pedro Sánchez, trató de orillar la polémica aunque, con sus palabras, también avaló más bien las tesis de Marlaska. El secretario general del PSOE ha mantenido tanto en entrevistas televisivas como en su comparencia ante el Congreso, que el Gobierno recibió información sobre un posible aumento de la presión migratoria, pero no una alerta que permitiera prever la magnitud del asalto. «Ningún servicio de inteligencia anticipó el cruce masivo», llegó a verbalizar. Una afirmación que los documentos publicados dejan en papel mojado. Este miércoles, en una entrevista en ‘Mañaneros 360’ de La 1, inclusó llegó a conminar a los servicios secretos españoles que debían mejorar sus métodos.
En la misma línea que Sánchez, Fernando Grande-Marlaska aseguró con mucha contundencia que su departamento no recibió «ningún informe ni aviso» que anticipara algo parecido a lo que finalmente ocurrió. Versión que, con el material que se ha dado a conocer este miércoles, también queda desmontada. El responsable de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad defendió que de haberlo sabido se habrían adoptado medidas extraordinarias. Los informes demuestran que lo supieron e incluso avisaron de ello a la inteligencia marroquí, pero que no se actuó en la frontera española para evitarlo pese a que hubo tiempo de reacción para ello.
Margarita Robles, que siempre ha defendido la actuación de sus hombres y mujeres, ha sostenido durante este tiempo que el CNI sí había detectado y comunicado previamente movimientos que podían desembocar en una entrada masiva en Ceuta, como ha quedado demostrado en varias de las comunicaciones publicadas este miércoles. La ministra manifestó que «el CNI realizó la labor exigible y dio información», afirmación que le provocó una reacción furibunda de algunos de sus compañeros. Sobre el aviso del 29 de julio, declaró también que «no importa si hay informe o no hay informe». En realidad, como se ha visto ahora, fue un mensaje de Whatsapp. Pero sí hubo aviso.
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Imagen de la nota urgente del CNI a la Delegación de Gobierno en Ceuta el 29 a las 18.26.
Las frases de Robles, Marlaska y Sánchez
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Margarita Robles: «El CNI realizó la labor exigible y dio información» y, sobre el aviso del 29 de julio: «No importa si hay informe o no hay informe».
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Fernando Grande-Marlaska: «No hubo ningún aviso de que pudiera pasar nada parecido a lo que ha acontecido ahora, ni lo que pasó en 2021».
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Pedro Sánchez: «Ningún servicio de inteligencia anticipó el cruce masivo».
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La publicación de estos informes, incluyendo tanto las comunicaciones entre los servicios de inteligencia, las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y los organismos del Gobierno implicados, así como la transmisión de información a los servicios secretos marroquíes, fue una decisión unilateral del presidente Sánchez. El líder socialista lo anunció, sin antes comunicarlo a sus compañeros de gabinete, pensando que así atajaría las críticas y las dudas que había sobre la gestión de su gabinete durante los días previos a la invasión y durante las horas posteriores. Lo cierto, sin embargo, es que pocos entienden el movimiento que califican como «tiro en el pie».