Irene Montero anunció el pasado sábado que quiere ser candidata a las elecciones generales de 2027. Lo hizo con un propósito concreto: «plantar cara» a un «sistema» cuyas reglas «son un robo» y que es «incompatible» con las «buenas personas». No obstante, dejó claro que no será candidata de cualquier forma y avanzó que habrá unas primarias abiertas «a todo el mundo», más allá de Podemos.
Su propuesta ha sido analizada por Pablo Iglesias, que ha publicado un artículo de opinión en Diario Red en el que añade diez consideraciones sobre el escenario electoral, la fragmentación de la izquierda y las posibilidades de una candidatura unitaria.
Una izquierda fragmentada
La primera consideración se centra en las encuestas. Según señala, todos los sondeos apuntan a una mayoría absoluta del PP y Vox en el Congreso en los próximos comicios. Algunas estimaciones, añade, sitúan incluso el resultado de ambas formaciones por encima de los 200 diputados.
Iglesias sostiene que este escenario permitiría a las derechas españolas alcanzar una representación superior a la que obtuvo Felipe González en 1982. «Si a eso le añadimos los escaños de la nueva ultraderecha catalana, del partido de Puigdemont, del PNV y de Coalición Canaria, el panorama electoral español se presenta aterrador«, indica.
El exvicepresidente describe la oposición electoral a la derecha como un espacio compuesto por el PSOE, por «fuerzas progresistas de diferentes naciones sin Estado y territorios históricos y por la amalgama» de formaciones que en su día formaron Unidas Podemos.
Una candidatura unitaria
Aunque queda descartado para España un «frente popular a la francesa» que agrupara a todas las fuerzas progresistas que dieron la presidencia a Pedro Sánchez, asegura que es «un deseo evidente de mucha gente de izquierdas que haya algo parecido a una candidatura de izquierdas ilusionante y unitaria».
Destaca, además, que buena parte del electorado progresista en España es «laico». «Quiero decir que puede cambiar su voto en función de las circunstancias», añade.
En este contexto, afirma que las diferencias políticas entre las fuerzas que formaron Unidas Podemos «y las desconfianzas entre ellas, tras el intento constante de los partidos de Sumar de destruir Podemos, hacen inviable una suerte de acuerdo de sillones». «Ni hay complicidad política ni hay confianza», asevera.
Sin embargo, añade, «es innegable que la mayoría de votantes de esas formaciones quiere algún tipo de acuerdo». Es justo aquí donde incluye a Rufián. «La ilusión que despertó su propuesta es la mejor prueba de ello», apunta.
Concentración del voto
Iglesias centra su séptima consideración en que «el sistema electoral español da las opciones que da»: «Con las encuestas actuales, solo dos de cuatro partidos de Sumar tendrían asegurada la representación electoral; MM por su circunscripción (Madrid) y los comunes por Barcelona. Esas dos mismas son las que tendría Podemos, que ya superó a Sumar en Cataluña en las elecciones europeas».
Y esa dispersión, puntualiza, «no solo alejaría la ya difícil posibilidad de evitar la mayoría absoluta de las derechas», sino que es probable «que provocara una concentración del voto progresista en Pedro Sánchez«.
La propuesta de Irene Montero
Es justo en el noveno punto cuando habla de la propuesta de Irene Montero de hacer primarias. A juicio del exvicepresidente, es lo único «sensato» que puede hacerse para movilizar las fuerzas electorales de la izquierda.
En este sentido, sostiene que, después de que Rufián se haya autodescartado como candidato estatal, la exministra de Igualdad es «probablemente el liderazgo más fuerte de la izquierda».
Iglesias zanja su artículo recalcando que entregar a la gente el poder de decidir las listas «sería el mejor empuje movilizador para ilusionar a una ciudadanía de izquierdas que ni se identifica con el PSOE, ni quiere bajar los brazos frente a la ultraderecha».