Diez leones aparecieron muertos el pasado 18 de septiembre en la zona de Ndutu, dentro del Área de Conservación de Ngorongoro, en Tanzania. Las primeras comprobaciones apuntan a que los animales habían ingerido algún tipo de veneno, por lo que las autoridades han abierto una investigación para averiguar qué ocurrió.

La Autoridad del Área de Conservación de Ngorongoro (NCAA), responsable de este espacio protegido, confirmó el hallazgo durante la noche del sábado al domingo. El organismo no ha dado detalles sobre la edad o el sexo de los ejemplares, pero sí ha anunciado que se están realizando análisis para conocer qué sustancia provocó su muerte.

Queda por saber cómo llegó el veneno hasta los animales. Por el momento, las autoridades no han determinado si alguien lo colocó deliberadamente o si los leones estuvieron expuestos de forma accidental a alguna sustancia tóxica.

Un espacio protegido marcado por las tensiones

Ngorongoro está reconocido como Patrimonio Mundial por la Unesco y desde hace años es escenario de tensiones entre las autoridades y las comunidades que viven en la zona. La situación se agravó en 2022, cuando el Gobierno tanzano puso en marcha un programa para expulsar a parte de la población. Desde entonces se han producido varios enfrentamientos, algunos de ellos con víctimas mortales.

El Gobierno sostiene que el crecimiento de la población está afectando al hábitat de la fauna salvaje. Según sus cifras, Ngorongoro ha pasado de tener unos 8.000 habitantes en 1959 a superar los 100.000 en la actualidad. Por ahora, las autoridades no han relacionado este conflicto con la muerte de los diez leones.

Otros animales intoxicados en la región

No es el único episodio reciente de posible intoxicación de animales salvajes en esta parte de África. Desde junio, al menos 20 elefantes han muerto en el ecosistema de Amboseli, en Kenia, cerca de la frontera con Tanzania.

Las primeras investigaciones apuntan en esos casos a una posible intoxicación por pesticidas, aunque todavía no se sabe si los elefantes estuvieron expuestos a estas sustancias de forma accidental o si fueron envenenados deliberadamente. Tampoco se ha encontrado ninguna relación con la muerte de los diez leones de Ngorongoro.