El portal francés citó al diario Sport, que resumió la situación de Bernardo Silva con palabras claras: «Eligió al Real Madrid en busca de un puesto de titular, pero solo ha disputado tres partidos como inicialista». Y la paradoja se hace aún más evidente, porque Mourinho no ha tratado a Silva como un jugador suplente o un simple elemento complementario. Su fichaje respondió a la necesidad del equipo de contar con un futbolista capaz de ocupar más de una posición y adaptarse a distintos planteamientos.
Mourinho utilizó a Silva en la doble pivote del centro del campo, y además sus cualidades técnicas le permiten desempeñar un rol ofensivo más adelantado. Esta versatilidad representa un punto fuerte del jugador, pero al mismo tiempo puede convertirse en un motivo que complique su situación. En un equipo donde otros jugadores tienen roles y posiciones claramente definidos, Silva puede acabar siendo el futbolista cuya posición modifica el entrenador según lo que requiera el partido. Por ello, su crisis parece más ligada a la jerarquía cambiante en el centro del campo del Real Madrid que a una exclusión de los planes de Mourinho.
Las ausencias de Silva, Camavinga y Güler por sanción obligaron a Mourinho a modificar su centro del campo ante el Inter, en una señal de que la ausencia del jugador portugués podría afectar rápidamente a las opciones del entrenador.
Y queda la pregunta: ¿logrará Bernardo Silva convertir su versatilidad en un puesto de titular fijo, o seguirá siendo el jugador ideal para completar el once sin estar entre las prioridades del entrenador?
El Real Madrid (15 puntos) ocupa actualmente el cuarto puesto en LaLiga, a seis puntos del Barcelona, que es líder.
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