El disco arranca con ruido gris, ligeramente sucio. Irrumpe la dicción narcótica, más adelante liberada, de Alberto M. Vecino: “A beleza da fin / resoa dentro de nós”. Las notas graves de un piano se hacen cargo del ritmo de una salmodia oscura, el pórtico de Temporal, séptimo disco de Chicharrón. Indie pop oscuro, ominoso en algunos tramos, escrito “en tiempos convulsos” y orgullosamente underground, la de Chicharrón es una de las trayectorias más extensas y coherentes de la independencia musical gallega. “Somos un coro de voces / que xa non existen”, dice el estribillo de Area chea de pegadas, como una suerte de Swans con la cuarta parte de electricidad.
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“Jugamos con el doble significado del temporal”, explica Vecino, compositor, guitarra y vocalista del trío nacido en Carballo (A Coruña) hace 13 años, “el que expresa un momento de desorden y otro que hace referencia al peso del tiempo y a la velocidad con la que pasa”. Y a la oscuridad, claro. “Lo hablamos mucho en los ensayos”, añade en conversación con elDiario.es, “la época es oscura. La oligarquía tecnológica es el poder real y la gran amenaza para la humanidad, con la colaboración necesaria de la ultraderecha”. El estado de las cosas se filtra en los surcos de Temporal (Ferror Records, con edición en vinilo), aunque no de manera evidente. Excepto quizás en el minuto y 21 segundos de Avogadas critiás, electro afterpunk: “Tras o andamio que cobre a oficina de correos / unha pomba achégase a unha rata moribunda”.
Pero el origen del disco no es el telediario ni su inmanejable avalancha de noticias entre sensacionales y terribles. Vecino, autor de la lírica y las melodías de Chichárron, suele partir de un aluvión de escritura. “Escribo mucho para cada disco, una especie de poemario, que se convierte en la semilla de donde salen las letras y las melodías”, asegura. En el local de ensayo se convierten en canciones, con las contribuciones de las otras dos miembros de la banda, Mara Pérez a la percusión y Rosalía Fernández Rial en el acordeón. El proceso lo describe como de “la búsqueda de una verdad”: “Un viaje a esas profundidades que todos tenemos”. “Ninguén fai pé nesta cidade / no parto das súas mañás”, canta en Sacrificios a Perséfone, “carne ardendo pegada a carne ardendo / pesadelos que nunca rematarán”. La producción, que agrega frondosidad a un sonido que tiende al minimalismo, corre a cargo de Marco Maril. Y la cellista Macarena Montesinos aporta su instrumento en dos temas, Colisión e deriva e O entusiasmo dos nós.
A Maril lo contactaron para su EP de 2025, Vitoria, sobre la historia de amor de dos lesbianas durante la dictadura franquista. “Conectamos mucho y lo pasamos muy bien. Pero aquel fue un disco más alegre, después empezaron todas estas ralladuras”, dice. Temporal giró al negro. La banda subió una lista de canciones de otros a Spotify que sirve para enmarcarlo: Low, los últimos Einstürzende Neubauten, Lucrecia Dalt o los Nirvana de In Utero. También The Cure, una presencia sostenida a lo largo de su discografía, sobre todo los de la etapa Desintegration. El diseño sonoro, sin embargo, no lo planifican al milímetro, la espontaneidad y las necesidades de cada canción juegan su papel. “Si nos apetece una guitarra lo-fi, la metemos”, señala, “lo que nos importa es algo así como la descripción de paisajes emocionales”.
“En el arte hecho en los márgenes hay una esperanza”
Chicharrón nació en 2013. Lo que comenzó como un proyecto paralelo de Alberto Vecino, entonces en Franc3s, y su amigo Alberto Gende, acabó por convertirse en principal. Su primer disco, homónimo y publicado en 2014, lo grabaron en castellano. A partir del segundo, Postal (2016), siempre en gallego. La formación actual, trío, se estabilizó en Erosión (2022), su quinto largo. Y desde el cuarto, Unha fogueira intacta (22021), trabajan con Ferror Records. “En el grupo nos llevamos muy bien. Mola mucho hacer una banda, que es algo muy íntimo, con gente a la que quieres”, apunta.
El dark pop, por momentos como unos Cocteau Twins sin tecnicolor, de Temporal no cierra sin embargo ninguna puerta. “Los oligarcas dan mucho miedo, es verdad”, sostiene Vecino, “pero soy una persona optimista. Hemos avanzado mucho en derechos. Y, según en donde nazcas, estamos tal vez en la mejor época de la historia. A lo mejor peco de inocente, pero creo que en el arte hecho en los márgenes hay una esperanza. Ese río subterráneo”
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Chicharrón estrenan su séptimo disco el 4 de octubre en el Teatro Colón de A Coruña, dentro del ciclo Tándem. El 9 del mismo mes estarán en la Sala Riquela de Santiago de Compostela y el día 25, en el Teatro Jofre de Ferrol.