El Ministerio del Interior ha empezado los trámites para prolongar sobre el mar la frontera que separa la playa del Tarajal, en Ceuta, de Marruecos. Por ahí fue, precisamente, por donde entraron de manera irregular las decenas de miles de personas que a finales de julio provocaron la peor crisis migratoria de la historia de España. Han pasado 55 días desde entonces, a pesar de que el Tribunal Supremo ya advirtió hace años de que esta situación se podía producir de no acometerse las obras.
Según fuentes oficiales, la obra del espigón de El Tarajal se realizará en dos fases. La primera consistirá en la prolongación mar adentro de 15 metros lineales dividida en tres tramos modulados cimentados mediante pilotes y un cerramiento superior de malla «antitrepa» con peines curvos invertidos.
En una segunda fase, la actuación permitirá prolongar mar adentro el espigón en 100 metros lineales mediante un dique vertical. Esta actuación, en sus dos fases, tendrá un coste estimado de 7 millones de euros.
Por otra parte, «la instalación de un sistema de balizamiento flotante para desplegar una red de contención de alta resistencia suspendida hasta el fondo marino para impedir el paso sumergido» tendrá un coste estimado de 2 millones de euros, apuntan las mismas fuentes. Este balizamiento permanente sustituirá a la barrera flotante que, con carácter provisional, se instaló el pasado el pasado mes de agosto.
Para poder acometer la obra, Interior solicitará el correspondiente informe favorable a la Ciudad Autónoma de Ceuta, así como a otros organismos estatales que deben dar su visto bueno a la iniciativa.
Paralelamente, y un día antes de los avisos de una nueva entrada masiva en Ceuta para este miércoles, buena parte de la boya neumática instalada en la frontera marítima del Tarajal, ha estado desinflada en varios de sus tramos, una incidencia que se repite con frecuencia desde su instalación.
La instalación de este elemento de contención respondió a la necesidad de adaptar el dispositivo fronterizo a la sentencia dictada por el Tribunal Supremo el pasado 8 de julio, en la que se declaró que los rechazos en frontera no pueden aplicarse cuando los migrantes son interceptados antes de superar físicamente a nado un elemento de contención fronterizo. La boya fue concebida como una barrera visible destinada a delimitar el espacio fronterizo marítimo y facilitar la actuación de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado frente a los intentos de acceso irregular por mar.
Como ya adelantó este periódico, Interior tiene activados a todos los antidisturbios de Policía Nacional y Guardia Civil en la ciudad autónoma. En total, 324 agentes que están a la espera de recibir órdenes de sus superiores en caso de que se produzca otra avalancha humana como la de finales de julio. Por el lado de Marruecos también se ha reforzado la seguridad de la frontera. Hasta 3.00 agentes, entre policías y militares, custodian el paso hacia Europa. Este martes fue abortada un pequeño asalto de 150 subsaharianos, según fuentes conocedoras.